jueves, 30 de septiembre de 2010

El Sexo en la Época de las Cavernas / Atapuerca







Al norte de España, en la provincia de Burgos, se localiza el macizo montañoso llamado Atapuerca, en él, se han encontrado cientos de restos fósiles que pertenecieron a nuestros ancestros, los más antiguos, datan de hace un millón y medio de años, aquellos seres no eran del todo humanos, se les nombra homínidos, En Atapuerca prácticamente contamos con el registro evolutivo de la historia de la  humanidad (a partir de los homínidos hasta la aparición de nuestra especie), de entre todos los fósiles, destacan los del Homo Antecessor quien habito las cuevas de Atapuerca hace 800 mil años y fue un antepasado común para los Homo Sapiens  es decir, nosotros y los Neandertales, unos primos con quienes por miles de años compartimos el planeta pero desaparecieron misteriosamente.



En las cuevas de las montañas de Atapuerca se han localizado pinturas rupestres, en algunas laderas,  sorpresivamente aparecen las peligrosas simas, que son orificios en la tierra que de forma vertical descienden 16 metros hasta unas cuevas, estas bocas o úteros de la tierra fueron utilizados ritualmente como sepulcro para los muertos desde hace más de 100 mil años.


En otras simas de fácil acceso, nuestros antiguos llevaban las presas cobradas en la cacería nocturna, ahí los destazaban y luego compartían el alimento, ya conocían el fuego y la carne la comían cocida, Hace 40 mil años, un grupo formado por 8 cazadores-recolectores se encontraban en el interior de una sima, recordaban los momentos más emocionantes del día, estaban entusiasmados y sonrientes, se miraban a los ojos, de pronto, 14 hombres armados con lanzas y garrotes ingresaron a la sima dando gritos y alaridos, la batalla fue breve y los 8 perecieron a consecuencia de los golpes de los invasores quienes después del último garrotazo, procedieron a realizar un acto de canibalismo desmembrando las partes más carnosas de los cuerpos de los vencidos y quebrando los huesos para obtener la medula, luego colocaron los restos de sus víctimas en una pila de huesos del resto de la fauna de aquellos soles, El descubrimiento de estas evidencias en el yacimiento TD6 de Atapuerca, nos indican que la carne humana formaba parte de la dieta de nuestros ancestros.

Los investigadores arqueólogos Marcos García y Javier Angulo dirigen a un equipo de profesionales y en sus excavaciones han descubierto infinidad de restos humanos y animales así como algunos “objetos” que por sus formas y usos, de igual forma nos permiten concluir que la sexualidad de la Época de las Cavernas era muy similar a la nuestra.



Desde el 22 de septiembre y hasta el 8 diciembre, en Burgos, España, la Fundación Atapuerca exhibe dichos “objetos” y Marcos García comenta sobre la exposición “el sexo actual, es una constante que ha tenido el ser humano en los últimos 40 mil años y forma parte de la biología y cultura humana” La exposición presenta imágenes descubiertas en las cuevas que dieron origen al Arte Rupestre y que intentan ofrecer una explicación a “lo masculino y a lo femenino”, en otra sala se expone la sexualidad como vía de reproducción así como la dificultad de los partos humanos ya que somos la única especie que debe ser asistida por sus congéneres para “dar a luz”, En el ámbito del sexo por placer, se muestran “objetos” e imágenes de coitos, abrazos, homosexualidad, sexo oral e incluso zoofilia, En la Época de las Cavernas, como en nuestra sociedad, el pene fue venerado y aparecen valoraciones vinculadas a la higiene del miembro viril o a su decoración con tatuajes.

Los seres humanos del siglo XXI somos el azaroso resultado de un proceso de selección y evolución que inició hace millones de años y en ese tránsito, nos resulta casi imposible reconocer el momento en el que el sexo pasó de una mera actividad reproductiva a una placentera atmósfera que nos conduce a enamorarnos y a concebir al acto sexual como un amoroso evento que vitaliza cada una de nuestras células.

En los últimos 40 mil años, la mente de los seres humanos ha sido prácticamente la misma y los “objetos” de uso que se han encontrado en Atapuerca --y en otras localidades del Paleolítico Europeo— nos muestran que la vida sexual de la Época de las Cavernas era prácticamente igual a la que practicamos hoy en día.

En tiempos sin memoria, la individualidad estaba condicionada a las necesidades del grupo que era comandado por un líder y, como en todas las organizaciones gregarias de la fauna terrestre, se apropiaba de los mejores alimentos, mantenía relaciones sexuales con varias mujeres del grupo y quizá, como sucede con los simios bonobos de las selvas africanas donde la homosexualidad es una manera de mostrar sumisión a macho dominante, es posible que  sucediera el mismo evento entre nuestros antepasados...  desde los albores de nuestras sociedades, el sexo en todas sus variantes ha sido el garante del orden social.

Si observamos la publicidad, el lenguaje televisivo, los albures y las relaciones sociales de nuestra sociedad, encontraremos una omnipresente temática sexual, solamente que Occidente entiende a la sexualidad con culpa y por ello la simulación ocupa el lugar que deberían tener el placer y la felicidad.

El sexo en las cavernas quedó impreso en objetos tallados en piedra o en huesos y en la muestra de la Fundación Atapuerca se exhibe un grabado en una placa de piedra de la cueva francesa de La Marche donde una mujer le hace un cunnilingus a otra y en otra placa proveniente del mismo lugar aparecen dos hombres realizando un coito anal, En una piedra caliza del abrigo rupestre de Laussel, en Dordoña, alguien talló hace 27 mil años a dos mujeres con las piernas entrelazadas, en la postura conocida como “La Tijera”, se expone también una placa proveniente de Gonnerdsdorf, Alemania, que fue tallada hace 12 mil años y muestra a dos hembras frotando sus pechos en actitud cariñosa.



En otras salas de la muestra se exhibe una serie de huesos tallados en forma de enormes penes que se utilizaban para las masturbaciones, destaca en particular un hueso que presenta dos falos y un agujero para observar con un ojo, esta pieza ha dado pie a una hipótesis que resulta sorprendente, el voyeurismo, es decir, andar de mirón, es una práctica milenaria y quizá en aquellos tiempos pudiera ser una festiva actividad social. 

/es preciso detenernos un momento para diferenciar la sexualidad de la época de las cavernas con respecto a la nuestra ya que en aquellos lejanos tiempos, el sexo era una actividad social, a la vista y reparo del colectivo, ciertamente pudieran existir momentos en los que las parejas se encontraran solas pero la vida sexual nocturna era grupal y jerarquizada, así entonces, los “objetos” tallados en forma de penes con orificios pudieran servir tanto para la masturbación como para practicar el “arte del mirón” pero en un sentido más abierto con relación a nuestro tiempo en el que la moral y la ética rechazan a los voyeuristas, En tiempos perdidos, es posible que hubiera eventos casi rituales en los que la práctica colectiva del voyeurismo, la masturbación y el sexo, se desarrollaran de manera natural /



Nuestros códigos sociales encubren actividades del pasado, cuando vamos a casa de alguien llevamos “algo”, una botella de vino, un pan, unas flores, un “algo” que simboliza un gesto muy preciso: decirle a quien nos recibe que no vamos a robarle “algo”; también saludamos a la gente con la mano extendida y moviéndola para indicarle que no llevamos en ella un mazo o un arma con la cual pudiéramos agredirlos de tal suerte que la mano vacía simboliza también la paz y es que en los tiempos que hoy nos ocupan, como hemos visto, la vida era un evento destinado para los más fuertes y astutos, el canibalismo fue una práctica común y el individuo estuvo sometido a un orden jerárquico que permitía la sobrevivencia del grupo, Sin embargo, en cuanto a la sexualidad hemos afirmado que se encontraba muy cercana a la nuestra ya que los Seres de las Cavernas poseían un cerebro y un cuerpo prácticamente iguales a los nuestros, aquellos seres habían ya descubierto el universo imaginario, soñaban como lo hacemos  nosotros y respondían a los mismos impulsos sexuales que hoy nos motivan a existir pero ellos contaban con una moral y un código social muy diferente, Es así que actividades y preferencias sexuales como la masturbación, la homosexualidad y hasta el voyeurismo, se practicaban de manera natural “porque son naturales”, el hecho de cuestionarlas o enmarcarlas en desviaciones mentales o enfermedades responde a la simulación que gobierna nuestro orden social ya que las mismas instituciones o personas que cuestionan y satanizan a esos milenarios usos y costumbres de la humanidad, en lo oscurito y con singular alegría, sistemáticamente ejercen las mismas actividades y preferencias sexuales que rechazan.

¿En qué momento el sexo se transformó en placer que derivó en enamoramiento? Quizá nunca lo sabremos pero podemos imaginar que precisamente ese fue el sublime instante en el que los seres humanos pudimos hacer tangible una sensación de arrobamiento en el espejo-cuerpo “del otro”, a partir de aquel idílico día, los fenómenos naturales dejaron de contabilizarse para entenderlos como expresiones poéticas donde las actividades guerreras, domésticas y de sobrevivencia, tomaban una pausa… entonces las reflexiones encontraban un segundo sentido a la vida, Es por ello que en el amor habita el silencio profundo y el verdadero amor sabe que no es eterno y se consume en cada roce y en cada entrega, En los tiempos del amor cavernícola, se cimentaron los lazos afectivos y la sexualidad que hoy gobiernan y dirigen nuestras intenciones, deseos, voluntades, acciones, pensamientos y nuestras vidas mismas, reconocer esos orígenes nos permite comprendernos mejor.







miércoles, 29 de septiembre de 2010

sábado, 18 de septiembre de 2010

Palenque y Toniná / Ciudades Rivales del Mundo Maya











Los ahauob (reyes mayas) invocaban a entidades divinas o consciencias inorgánicas que activamente participaban en su cotidiano y determinaban su destino bajo un orden calendárico. El universo de los mayas históricos era ritual y cíclico, las guerras estuvieron condicionadas a las posiciones que ocupaba en el horizonte el planeta Venus y con precisión observaron, siguieron y midieron los ciclos sinódicos (tiempo que toma un planeta en dar una vuelta al Sol) de Marte, Venus, Júpiter y Saturno quienes transitan alrededor de la Eclíptica, que es la banda imaginaria que va del Este al Oeste y por la cual, además de los planetas mencionados, también se desplazan la Luna, el Sol y al fondo 13 constelaciones, para nuestros mayores, la Eclíptica era una serpiente de dos cabezas y propongo que las dos cabezas son el Sol y la Luna.

Los mayas observaron a la Eclíptica como si fuera un engranaje de una caja fuerte al que se le dan ciertas vueltas a la derecha y otras tantas a la izquierda hasta que la correcta combinación abre la puerta. El engranaje se compone de tres niveles, en el primero circulan el Sol y la Luna (la Luna al igual que Marte, son los únicos cuerpos celestes que observados desde la percepción terrestre “meten reversa unos días para luego seguir avanzando”), en un segundo nivel, se ubican los planetas y en el plano más lejano, circulan 13 constelaciones.

Los monumentos pudieran ya estar concluidos pero no se “inauguraban - bendecían” inmediatamente después del último brochazo, como sucedió con la inauguración del Templo de la Cruz, en Palenque, en la que K’inich K’an Balam esperó a que sobre la Eclíptica estuvieran presentes Júpiter y Saturno y, al igual que sucede con la caja fuerte, se “abrieron los canales energéticos” que contactaban a los reyes divinos mayas con el movimiento planetario y las entidades divinas.

Estas expresiones de una “religión chamánica” en la que los objetos se tornan objetos nos explican la importancia del rol social del ahau (rey) quien era considerado como una representación divina sobre la tierra y su parentesco con los dioses mitológicos era la fuerza vital que sustentaba su Poder.

Los mayas compartieron una misma visión del universo, un origen mitológico común, pero cada ciudad tenía sus propios dioses o entidades divinas, Palenque, por ejemplo, fue una ciudad que en diversas ocasiones sufrió invasiones y asesinatos de sus ahauob a manos de los gobernantes de Calakmul y Toniná, entonces, el Ch´ulel (energía vital que contiene la sangre) de la familia real de Palenque, históricamente se transmitió por medio de las Ixahauob (reinas). Es por ello que en Palenque, la Diosa Madre Garza fue venerada como diosa tutelar al contrario de lo que ocurrió en otras ciudades mayas donde ni siquiera se le menciona. 








Durante el reinado del famoso ahau de Palenque, K´inich Janaab’ Pakal K´in (enterrado en el Templo de las Inscripciones) la ciudad se mantuvo en relativa independencia y fue aliada de Tikal, sabemos que en 659, Pakal mismo recibió y ayudó al ahau de Tikal, Nuun Ujol Chaak quien desde hacía dos años erraba por el Mundo Maya porque había sido expulsado de su reino y perseguido por el implacable ahau de Calakmul, Yuknoom Ch’een II. 


Cuando murió Pakal, su hijo K´inich K´an B´alam II contaba con 48 años y ascendió al trono el 7 de Enero de 684 y gobernó durante 18 años. Tomó a su cargo la culminación de la construcción del Templo de las Inscripciones donde fue enterrado su padre y poco tiempo después, edificó tres magníficos templos que hoy llamamos del Sol, de la Cruz Foliada y de la Cruz.

Templo del Sol y al fondo el de la Cruz Foliada

A pesar de recientes excavaciones en los templos construidos por K’inich K’an B’alam II, aún no se ha encontrado su tumba. Una escultura ubicada en el Museo de Sitio de Toniná muestra a un cautivo llamado K´an Balam quien podría explicarnos el trágico final del ahau de Palenque y por ello no se ha localizado su tumba, aunque es importante mencionar que entre las dinastías mayas se repiten los nombres de los ahauob por lo que pudiera tratarse de otro ahau y no el de K’inich K´an B´alam II.

Cautivo Museo de Sitio, Toniná, Chiapas
El jeroglífico se lee K´an B´alam


K´inich Kán Joy Chitam II prisionero de Toniná
El hermano de Kinich K´an B´alam II, Kinich K´an Joy Chitam II, ascendió al trono a los 57 años y gobernó durante 9 hasta que fue capturado por el temible ahau de Toniná, K´inich B´aaknal Chaak.

La fotografía que acompaña el artículo muestra al desafortunado K’inich K´an Joy Chitam II empotrado en un nicho, amarrado, sometido y triste --aunque se le representa más jóven del hombre anciano que era-- y para que el acto de sumisión dejara huella, se llamó a un artista escultor de Palenque para que fuera él quien esculpiera a su señor sometido por K’inich B´aaknal Chaak, pero… ¿quién fue este ahau de Toniná? Se trata de un extraordinario guerrero quien a la edad de 35 años llegó al poder, desconocemos si su antecesor, el Gobernante 2 fue su padre, lo cierto es que éste, tuvo un final deshonroso a manos de K’inich K´an Balam II, ahau de Palenque y hermano del infortunado K’inich K’an Joy Chitam.

Antes de la captura de K’inich Joy Chitam, K’inich B´aaknal Chaak intentó tomar revancha y dirigió una Guerra Estrella (guerra nocturna que se realizaba cuando al atardecer se veía a Venus sobre el horizonte) contra la ciudad de Palenque, aunque su propósito era tomar como prisionero a K’inich K´an Balam II, el ahau de Palenque se escapó pero en la huida alcanzó a capturar al sahal (noble) K´awiil Mo´ quien públicamente fue denigrado, martirizado y ejecutado en la ciudad de Toniná.

K’inich B´aaknal Chaak conquistó varias ciudades tributarias de Palenque y para el año 693 había colocado a Toniná como un suprareino con amplia autoridad en el río Usumacinta, en los altos de Chiapas y en el Golfo de México.

K’inich B´aaknal Chaak murió en 708 y ascendió al trono de Toniná el Gobernante 4. Palenque tuvo que esperar hasta el año 721 para recuperar su independencia con la ascensión al tono de K´inich Ahkal Mo´ Naab´III.


Todo se puede con la ayuda divina

Las ciudades mayas fueron Ciudades Estados dirigidas por dinastías emparentadas con entidades divinas que se invocaban para la guerra y por ello las guerras mayas fueron guerras divinas en las que no participaban grandes ejércitos sino pequeños grupos de adiestrados guerreros que acompañaban a los ahauob (reyes) y sahalob (nobles gobernantes) en expediciones nocturnas para que acechando al enemigo, lo  tomaran prisionero en combates cuerpo a cuerpo donde no se asesinaba al contrincante sino que se inmovilizaba para llevarlo cautivo a la ciudad de los vencedores y, como era hijo de las entidades divinas vencidas, su sangre divina “Ch´ulel” era ofrecida ritualmente a las consciencias divinas victoriosas.

Estos rituales derivaban en la sumisión de los pueblos vencidos quienes pagaban enormes tributos y ofrecían la mano de obra para construir enormes pirámides; en el caso de Toniná, las conquistas de K’inich B´aaknal Chaak y del Gobernante 8 (aún no se ha podido traducir su nombre) condujeron a los mayas de Toniná a construir la pirámide más alta de México, mide 75 metros de altura y en sus siete basamentos se localizan habitaciones, tumbas de algunos ahauob y distinguidos sahalob (nobles), se conserva un friso decorado con escenas alusivas a las diferentes eras o épocas que existieron antes de nuestro tiempo así como esculturas de sus dignatarios en comunión con sus entidades divinas.







Delante a esta enorme pirámide se localiza una plaza ceremonial, algunos basamentos, varios juegos de pelota y enormes plazas dedicadas a la realización de ceremonias religiosas en las que los ahauob de Toniná invocaban a sus ancestros, a sus entidades divinas y a sus wayob (nahuales o acompañantes energéticos) justo antes de iniciar una Guerra Estrella o para festejar sus victorias y la captura de sus enemigos, La pirámide de Toniná se construyó sobre una enorme plataforma más o menos rectangular que justamente recuerda al mito de la Creación Maya que en sus orígenes explica que originalmente las aguas del cielo y las aguas del mar estaban unidas, entonces hubo un movimiento producido por el viento que separó las aguas y cuando éstas estuvieron divididas y calmas, de entre ellas, surgió un Witz (Montaña Mágica o pirámide) y debajo del Witz apareció la tierra que tenía una forma rectangular, Los ahauob de Toniná recrearon en su ciudad el mito de la creación, habitaron al Witz (pirámide) y la pintaron de color rojo para recordar que la montaña y ese color son los vínculos con las entidades divinas que cotidianamente eran invocadas para mantener el orden y que ellas gobernaran sobre las entidades divinas de otras ciudades nutriéndose de “Ch´ulel”.


El título real de los ahauob de Toniná se escribía en jeroglíficos como K´uhul Po´Ahau o “Señor divino de Po” y se han reconocido 12 de ellos, algunos nombres no han sido traducidos y por ello se les nombra con un número, sabemos que fueron mucho más de 12 ahauob pero sus vidas no siempre fueron afortunadas y las conquistas y las guerras han borrado los textos jeroglíficos que hablaban sobre ellos, Tenemos el registro del final de Toniná, de hecho, es en esta ciudad donde se localiza la última fecha realizada por los mayas en el sistema de la Cuenta Larga 10 Baktunes, 4 Katunes, 0 Tunes, 0 Uinales, 0 Kines y que en nuestro tiempo gregoriano equivale al 15 de Enero de 909, este fue el ultimo evento fechado por los mayas llamados Clásicos.

 última fecha registrada en la Cuenta Larga
10.4.0.0.0 / 15 de Enero 909

Así como ignoramos los nombres de los primeros ahauob de Toniná, desconocemos igualmente el nombre del último ahau que mando inscribir la fecha del 909, esos años de decadencia maya tuvieron el sello de una enorme sequía, algunas ciudades ya habían sido abandonadas, en otras se registraban luchas por el Poder entre las dinastías locales y los invasores no-mayas provenientes del Altiplano, había epidemias e insalubridad, el hambre y los incendios eran las características de aquellos soles y el gobierno de los ahauob se aproximaba a su fin, aquellos dirigentes que construyeron ciudades en la selva habían perdido el control de los ciclos divinos, la entidades guerreras y los ancestros no respondían al crugir de la tierra seca, tampoco a las plegarias humanas, el pueblo perdía respeto a sus autoridades y la decadencia fue inevitable, así fueron los últimos años de los Mayas Clásicos, pero no desaperecieron ni se fueron a la Constelación de Orión ni  a la Cuarta Dimensión como afirman los escritores de ficción histórica, sino que “evolucionaron” mezclándose con las poblaciones toltecas-teotihuacanas que llegaron del Centro de México, formando una nueva sociedad en la que los dirigentes se llamaron Halach Uinicob, que quiere decir “Los Hombres Verdaderos”, ahora bien, si estos nuevos líderes se decían verdaderos significaba que antes de ellos o paralemente a ellos se encontraban también los “Hombres Falsos” que serían los ahauob, dignatarios que durante Mil años gobernaron las ciudades mayas con el auxilio de entidades y consciencias divinas e inorgánicas pero que una severa sequía condujo a la desaparición de ese orden divino.