martes, 7 de enero de 2014

Olmecas / Cantón Corralito





En anteriores artículos comentamos sobre los sorprendentes resultados que arrojaron los estudios de cerámica olmeca en la costa del Pacífico y de las características físicas africanas de los personajes dibujados por Ajax Moreno en Cantón Corralito, Chiapas, un interesante sitio ocupado durante 1 500 años por diferentes pueblos: en el periodo Arcaico tardío  (ca. 2500-2000 a. C) por individuos con rasgos negroides yen el Formativo temprano del (ca. 1600 al 1000 a. C) por pueblos olmecashasta que la crecida del río lo sepultó dos metros y medio debajo de arena y aluvión. Con el patrocinio de la Fundación Arqueológica del Nuevo Mundo (NWAF) partir del 2004 se han realizado excavaciones y surgió un inédito escenario colonial para el Mundo Olmeca.

En el Reactor de Investigación de la Universidad de Missouri (MURR), se realizó el análisis instrumental de activación de neutrones (AIAN) para identificar químicamente la procedencia de la arcilla cocida en los objetos de Cantón Corralito y se determinó que una gran cantidad de objetos rituales y cotidianos provenían de San Lorenzo, Veracruz, a 400 kilómetros de distancia. Se concluye que Cantón Corralito durante el Formativo temprano fue una colonia olmeca de San Lorenzo en la costa del Pacífico que controlaba el flujo comercial de obsidiana, cacao, algodón, plumajes, pieles, jade y otros bienes provenientes de Centro y Suramérica.

Hacia el año 1200, en Mesoamérica germinó un estilo, una cultura, ciertas prácticas rituales y un gobierno chamánico que identificamos como olmeca sin poder aún definir con claridad a éste conglomerado de riquezas culturales que aunque denotan un talante, un color, un estilo propio, son divergentes en sus expresiones regionales.

La aparición de Cantón Corralito coincide con el abandono del cacicazgo de Paso de la Amada(1 150 a. C) que fue un sitio de la culturamocaya, contemporánea a los pueblos olmecas y que fundó centros de poder en el Pacífico controlando las rutas comerciales que los olmecas de San Lorenzo también ambicionaban.



San Lorenzo fue el primer centro político regional olmeca y Cantón Corralito su colonia, habrá que seguir atentos los resultados de las investigaciones para comprender la preponderancia política de San Lorenzo en la costa del Pacífico. Decenas de preguntas nos formulamos en torno a la organización política olmeca que --al igual que sus prácticas religiosas-- no seguía los patrones de desarrollo tradicional de Occidente. Estamos delante a una sociedad que valuaba de manera diferente a los conceptos de riqueza y de materia, por lo tanto, la relación de poder y sumisión entre los seres humanos se enmarcaba en valores culturales y de progreso que no corresponden a los nuestros ni a nuestros esquemas de sometimiento a ultranza o al empobrecimiento material y espiritual a través de la usura y el consumo irreflexivo.

En tiempos mesoamericanos fueron otros los contactos con la materia porque los objetos podían ser sujetos y no se acumulaban en cajas, tenían un uso práctico o ritual, fueron objetos en acción, por ello no eran tantos y por lo mismo se tornaban sustanciales. El estudio “Cantón Corralito: objetos de una posible colonia olmeca en San Lorenzo” de David Cheetham, estima que anualmente se importaban 200 piezas de cerámica de San Lorenzo a Cantón Corralito, tomemos en consideración que aquellos pueblos transportaban sus mercancías sobre la espalda y a pie, que eran algunos miles de individuos y que entre una y otra localidad habría al menos 20 días de viaje sin pausas, entonces los objetos adquieren otro valor.

Ahora bien, 900 o 1000 años antes de que los Señores de San Lorenzo fijaran su atención en ubicarse en Cantón Corralito, ya había individuos que habitaban aquella región tropical, la cerámica de aquella época se nombra Fase pre-Cherla y Cherla, el dibujo de Ajax Moreno que acompaña el artículo nos muestra a individuos de aquellos lejanos tiempos pre-olmecas y es de llamar la atención los rasgos negroides de los personajes que habitaron Cantón Corralito hacia el 1800 a. C.

Sugiero que Mesoamérica fue una tierra de inmigrantes provenientes de diferentes regiones del mundo en tiempos paleolíticos.En dos oleadas,algunos llegaron por el gélido Norte, una hace 40 mil años y la otra hace 12 o 10 mil, son pueblos de origen asiático y mongol; los estudios de la Dra. Silvia González de la Universidad de Liverpool estableció que los Pericúes --pueblos hoy extintos--, quienes habitaron en Baja California tienen material genético emparentado con los aborígenes australianos y los melanesios. Las tumbas de tiro y la cerámica “familiar” con casas de techos en forma de pagodas existe exclusivamente en la Costa Occidental de Mesoamérica y en la dinastía Han de China.

Los buscadores han caminado y navegado, los océanos han estado a diferentes niveles de profundidad y cuando hubo glaciaciones estuvieron hasta 200 metros por debajo de su nivel actual; de modo que entre las brechas oceánicas surgieron las cimas de los volcanes y de las montañas formando islas, sobre todo en la Dorsal Mesoatlántica que se ubica entre América y África; justo entre Brasil y la Costa Occidental Africana, la Dorsal Mesoaltlántica se hace más ancha y descendiendo 100 metros el nivel del océano Atlántico, surgen decenas de islas que pudieron hacer posible el paso de oleadas africanas durante el Neolítico. Si vinieron desde Australia, por qué no de África si además hay islas entre las distancias que se navegaron a remo, en anteriores artículos hemos explorado algunas pruebas botánicas y lingüísticas para fundamentar el viaje de África a Suramérica (San Agustín, Colombia) y Mesoamérica.


Esa sería una explicación técnica para comprender la evidencia de rasgos negroides tanto en los pueblos olmecas como en los que poblaron Mesoamérica antes de ellos, tal y como podemos apreciar en los rostros de Cantón Corralito del dibujo de Ayax Moreno.

sábado, 4 de enero de 2014

Olmecas / Religión -- Palabra




Existen divergencias en la interpretación de las expresiones culturales de los pueblos que nombramos olmecas porque nuestros criterios dependen de limitados contextos arqueológicos o de artefactos de colecciones privadas carentes de referencias arqueológicas. Por otra parte, las ofrendas masivas en El Manatí, Veracruz, han transfigurado las referencias sobre el uso ritual de las hachas y los rituales olmecas; la dimensión, la calidad escultórica y la antigüedad del sitio Teopantecuanitlán, Guerrero, nos revela un desarrollo cultural o un estilo olmeca en ebullición por toda Mesoamérica y, leyendo el contenido iconográfico de los petrograbados del relato mitológico de la Gruta Xibalbá-Cueva Pak Ch’en, Quintana Roo, surgen dudas sobre la validez de ciertos “acuerdos interpretativos del pasado” como los conceptos de una zona nuclear situada en el Golfo y/o una Cultura Madre Olmeca (Coe, Diehl), las vigencia de las listas de “dioses olmecas” (Coe, Joralemon, Taube) o el concepto mismo de “religión olmeca”

En octubre de 1967, Peter T. Furst presentó durante la segunda conferencia olmeca en Durmbarton Oaks, Washintong, D. C., una propuesta etnográfica que explicaba la combinación de personajes humanos con felinos como una manifestación de la equivalencia cualitativa del chamán y del jaguar mas no como una descendencia mitológica de un antepasado jaguar.

Coincidiendo con la tesis de P. Furst, considero que la mayoría de las interpretaciones de la plástica olmeca se fundamentan exclusivamente en el criterio racional, es por ello que se nos escapan algunos componentes de sus significantes y desatinamos en su cabal comprensión.

El trance estático-visionario es el origen de la intencionalidad en la plástica olmeca, los objetos de poder se manipulaban en rituales para hacer más tenue el filtro con la otredad; en el Mundo Olmeca los objetos rituales fueron el vínculo de comunicación con un sofisticado elenco de entidades divinas y lugares de poder a los que los olmecas dedicaron su completa atención.

Las expresiones artísticas olmecas revelan códigos vivenciales de la unicidad, en ellas, el cuerpo, los objetos y el territorio están asociados. Los escenarios atemporales de la plástica olmeca, se relacionan con las realidades alternas chamánicas donde los individuos interactúan con entidades divinas.

Nuestra visión delante a un altar, a un hacha de jade con incisiones o a una cabeza olmeca, es la de un “espectador”, pero en la plástica olmeca, no todas las grafías estuvieron relacionadas con el universo tangible y racional ni hicieron alusión a la estética o a “dioses”: son objetos que se transfiguraban en sujetos, adquirían vida y estaban dotados de un espíritu.

Lo que consideramos como religión olmeca, en realidad son un conjunto de prácticas y rituales chamánicos; prácticas como pueden ser la meditación, el Tai Chi, la Tensegridad o el Yoga. En las composiciones plásticas, los personajes olmecas comparten realidades y voluntades con los espíritus de entidades divinas como las montañas, los altares, los manantiales, las oquedades y con águilas, tiburones, jaguares o serpientes; el “Arte Olmeca” describe al individuo que se considera unidad con el territorio y con sus fieras, es la expresión plástica del poder chamánico en constante evolución.

Las sociedades que desarrollaron religiones y culto a Dios o a los dioses, creen. Las sociedades chamánicas que intiman con sus entidades divinas, ven.

África Nuestra…

En Cantón Corralito, Chiapas, probablemente existió una colonia o ciudad satélite de San Lorenzo, Veracruz, entre ambas locaciones distan 400 kilómetros y Cantón Corralito está enclavado en una zona de transito comercial que unía Centro y Suramérica con el Golfo de México y el Altiplano. San Lorenzo tuvo un “despegue cultural” hacia el 1 200 a.C aproximadamente, pero antes de que surgiera como el primer centro urbano olmeca, ya existían concentraciones tribales de otros pueblos descendientes de migraciones paleolíticas provenientes de Asia. En Cantón Corralito, antes de que se estableciera la probable colonia de San Lorenzo, el sitio fue habitado por individuos con características asiáticas y negroides tal y como constatamos en las fisonomías de los rostros en su cerámica del dibujo de Ayax Moreno.





Un futuro estudio mitocondrial de las osamentas olmecas encontradas en los sitios de El Manati o en Tres Zapotes determinarán si existió o no un pasado africano en una de las vertientes étnicas que configuraron a los pueblos olmecas y a los no olmecas de Mesoamérica y de San Agustín, Colombia. 

La nariz ancha y los gruesos labios que caracterizan a los san agustinos y a los olmecas, así como los tipos de cabello y los mentones, entre otras características negroides, me conducen a dudar que algunos pueblos amerindios de pronto cambiaron la morfología de sus cráneos, se broncearon para siempre, se les achicharró el cabello, se les inflaron los labios y se les acható la nariz. Es más factible que sean de origen africano y llegaron primero a Suramérica y luego a Mesoamérica, a mi entender, lo hicieron a remo, por oleadas y durante el Neolítico. En espera de que algún día se realicen estudios genéticos a las osamentas olmecas, los invito a explorar otros escenarios.


Hace unos días comentamos que los estudios de investigadores de la universidad de Wisconsin determinaron que la planta Lagenaria siceraria conocida como bule, guaje o jícaro es de origen africano. Es un fruto que cuando se seca, se vuelve un recipiente natural y térmico para contener líquidos (pulque, agua, mate) estuvo presente en Mesoamérica y Suramérica, visto que quienes vinieron caminando del gélido Norte no les servía cargar semillas tropicales, pudo llegar al Continente Americano con migraciones neolíticas africanas, sugiero que navegaron por las islas de la Dorsal Mesoatlántica que emergieron cuando los océanos estaban 200 metros por debajo de su nivel actual a consecuencia del agua contenida en los glaciares.

Las probables migraciones neolíticas africanas a Suramérica tendrían que sustentarse con otras pruebas además de la botánica: exploremos las probables ligas lingüísticas y vamos directamente a la obra maestra Chi Siamo, la storia della diversità umana de los genetistas y lingüistas Luca y Francesco Cavalli-Sforza en la que encontramos algunas superfamilias como la Den-caucásica con 40 mil años de existencia y la Nostratica euroasíatica con 20 mil pero a contracorriente de mi propuesta de una migración neolítica africana, Cavalli-Sforza comentan con relación a la búsqueda de las semejanzas lingüísticas entre idiomas separados por el tiempo y el espacio: “El problema es que los idiomas cambian rápidamente y no podemos encontrar lazos de parentesco después de transcurridos seis mil años”.

Las lenguas primigenias africanas son la Khoisan y la Niger-Kordofaniano, pero si como afirman Luca y Francesco Cavalli-Sforza, por el tiempo transcurrido es complicado encontrar lazos de parentesco entre las lenguas africanas y las de  las familias mixe-zoque y oto-mange que “quizá”  hablaron los olmecas, sugiero atender a la estructura gramatical y a la estructura psíquica y creacionista que se descifra de las sintaxis de las lenguas africanas occidentales que coinciden con pasajes de las cosmogonías mesoamericanas.

Las culturas de África occidental –dogonos, babaras, kurumbas, bozos, mandingas, samogos, mosis y kules— tenían la creencia que la Creación se originó con la palabra. Dominique Zahan --estudioso de aquellas culturas--, refiere en su obra La dialectique du verbe chez les bambaras: “El verbo establece un acercamiento entre los hombres y su Dios, al mismo tiempo que una vinculación entre el mundo objetivo concreto y el mundo subjetivo de la representación, para aquellos pueblos, cada voz pronunciada es como alumbrar a un niño; por ello disponían de toda una gama de instrumentos y operaciones –pipas, tatuaje en la boca, cepillado y pulimento de dientes—destinados a facilitar el “parto” de las palabras por la boca”.

Entre los mayas del Clásico los sacerdotes-reyes se nombraban  ahauob’ que significa los que hablan, determinan, gritan. Los mexicah (aztecas) nombraban a su emperador tlatoani que significa “el que habla bien…” los antiguos mesoamericanos utilizaron las palabras para ingresar al ámbito divino. Tan sustancial, curada, soez y comprometida era la palabra mesoamericana, que cuando se graficaba, aparecía en forma de una vírgula que después de surgir con fuerza, regresaba hacia su creador.

Como acontecía en los pueblos mesoamericanos, los hablantes de lenguas “batunes” se pulían y tallaban sus dientes; la referencia sobre el bien hablar africano, nos seduce a intuir que quizá las mutilaciones dentales y las incrustaciones de jade precolombinas no se enmarcan únicamente en el ámbito estético sino en la intención de ser acompañadas por el sonido intencionalmente deformado y en compañía de una joya. Las tradiciones milenarias subsisten y se adaptan al tiempo y a los materiales que las hace vigentes, como podemos constatar en la costumbre de los actuales mexicanos de origen precolombino quienes se incrustan entre los dientes “filos y cubiertas de oro”; es una herencia que nos remite al luminoso bien decir de sus ancestros quienes se tallaban los dientes y en ellos se incrustaban jade.

Para las lenguas africanas “bantúes”, los sustantivos no se dividen por el género gramatical en femeninos, masculinos y neutros, sino que se agrupan en clases: Muntu, que se refiere a los seres (humanos y espíritus), Kintu, que designa a los animales y a las cosas (el perro, la piedra) y Kuntu, que es una modalidad (la risa o la belleza). Los seres y las cosas poseen una sustancia y fuerza, emparentadas, gemelas, complementarias que en su simbiosis provocan el asombro y crean la palabra luego el mundo se torna tangible. Es notable la diferenciación gramatical en clases y modalidad ya que la manera en la que nombramos,  damos un cuerpo existencial a quien se recrea con la palabra.

En Mesoamérica como en la arcaica filosofía de África Negra, no existen contrarios y nada está lejano; y no es que la materia y la energía se unan, sino que jamás han estado separadas. El motor que provee a todas las fuerzas de vida y actividad es el “nommo” (África) –palabra, logos— (Occidente) K’uh (Mayas) que como el agua, la semilla y la sangre, generan vida con su presencia. 

Los hablantes de las lenguas “bantúes” de África y los mesoamericanos consideran que la palabra es el vehículo para comunicarse con sus antepasados y la presencia de su infinito poder para auxiliar a los vivos. Esa era una de las funciones de la palabra en Mesoamérica además de ser un instrumento chamánico que abría otros mundos dentro del mundo. Toda hechicería es hechicería de la palabra; puede ser un conjuro, un encantamiento, un poema, una bendición o una maldición y un desafío.

Es posible también que la psique humana recreó los mismos patrones mitológicos entre pueblos que no tuvieron contacto, fenómeno que en ocasiones observamos en los trabajos de investigación científica que se realizan casi en paralelo en diferentes regiones del mundo y después de un tiempo, cuando dan a conocer sus resultados: son iguales. Recordemos también que los hebreos y los hindúes “reconocen en la palabra al origen creador”.

Para explicar la diferenciación étnica de grupos amerindios con características negroides, propongo un desarrollo de simetrías entre plantas, cosmovisiones y sintaxis de pueblos africanos y mesoamericanos que “pudieron” tener un origen común hace 8 o 7 mil años, cuando los niveles de los océanos estaban ascendiendo por el descongelamiento glaciar pero algunas cimas volcánicas aún formaban islas-puentes entre la zona costera occidental africana y el actual territorio de Brasil, entonces nos explicaríamos --entre otras simetrías transatlánticas-- los rasgos negroides en los pueblos primigenios del Continente Americano y que el bosquimano sudafricano al igual que algunas lenguas mayas como la yucateca, sean de los últimos idiomas en el mundo que pronuncian palabras con glotaciones sincopadas producidas por sonidos entrecortados en la garganta, característica que Cavalli-Sforza ubican exclusivamente en las lenguas arcaicas africanas.

Habrá que encontrar los trazos de la transformación de una sociedad predadora a una productiva; explicarnos cómo sobrevivió y se transfiguró el esquema del poder chamánico delante a la explosión demográfica, la plusvalía y la diferenciación social hasta que siglos después, esa estructura de poder se consolidó en las dinastías de los Ahauob’ Mayas: “ Los Señores de la Palabra”. 

miércoles, 1 de enero de 2014

Olmecas / El Monumento 13 de La Venta




“Queridas lectoras, estimados lectores, el día de hoy iniciamos el año gregoriano 2014, es par y la suma de sus números nos da 7, como 7 colores primarios vemos y tonos musicales escuchamos. Cada 7 años renovamos por completo las células de nuestro cuerpo y 7 son los días de nuestras semanas. Las matemáticas se acercan a la percepción divina porque tornan predecibles los eventos y develan cíclicas coincidencias dispuestas a ser veneradas, entonces los números adquieren poder al transfigurar los símbolos en significantes; en éste escenario, los seres humanos hacemos propio al sentido de veracidad que nos conduce a la realización por encima del destino natural y, cuando cumplimos una meta o sorteamos un desafío, reconocemos que la sustancia que nos produce satisfacción no se encuentra en lo que creemos o interpretamos sino en la intensidad conque lo hacemos…”

En 1943, Philip Drucker y Waldo R. Wedel descubrieron el monumento 13 de La Venta, Tabasco. Analizando su factura, Beatriz De la Fuente y Tillie Smith han cuestionado que se trate de una expresión artística olmeca aunque no parece haber sido traído de otra latitud ya que fue esculpido en una columna de basalto reutilizada. En todo caso, quizá pertenezca a un periodo tardío, el consenso de las dataciones establece que fue esculpido entre el 600 y 200 a. C. 

Conocido popularmente como El Embajador o El Caminante, el individuo del monumento 13 sostiene un banderín en su mano izquierda, debajo de ella observamos una columna con tres signos, de arriba abajo el primero parece una pelota o un círculo, el segundo pudiera representar una flor y el tercero a la cabeza de un ave; detrás de él se ubica la huella de un pie humano. Éstos 4 símbolos pudieran formar parte de un mensaje cifrado o constituir una frase inscrita en un sistema de escritura primigenio olmeca.

El epigrafista Alfonso Lacadena García-Gallo ha propuesto una lectura al texto del monumento 13, sugiere que los cuatro símbolos forman parte de un único texto y durante su participación en la Mesa Redona Olmeca, Balance y Perspectivas celebrada en 2005 en el Museo Nacional de Antropología e Historia, presentó una lectura a los 4 símbolos del monumento 13, obra en la que aparecen los primeros esbozos de comunicación escrita en La Venta.

Nos dice Lacadena: “ La orientación hacia la derecha del signo de cabeza de ave del monumento 13 de la Venta sugiere que el orden de lectura del monumento es de derecha a izquierda… Del primer signo que abre la inscripción destaca el tamaño distinto que presenta en comparación a los otros signos del texto… es visiblemente más pequeño que los demás signos que componen la inscripción. El menor tamaño del signo, su forma circular y su posición al inicio del texto me llevan a sugerir que el signo en realidad es un numeral, el logograma UNO… (el segundo signo) sería, entonces, posiblemente, el logograma de uno de los 20 días del calendario olmeca. La ausencia de trazos internos conservados, la falta de ejemplos con los cuales establecer comparaciones y el casi absoluto desconocimiento que tenemos sobre la posible lista de nombres de días en el calendario olmeca impiden identificar el día concreto. No obstante, el contorno lobulado del signo y la comparación con listas de logogramas de nombres de días de otras escrituras mesoamericanas permiten… considerar los del “viento”, “agua”, “temblor”, “nube” o “flor” (como probables referencias del segundo símbolo lobulado del monumento 13)…  el glifo que representa una cabeza de ave, como ha sido reconocido hace tiempo (David Kelley 1966 y Joyce Marcus 1992), No es posible asegurar si es un término genérico de “ave, pájaro” o nombra una especie concreta (grulla, garza, gavilán, águila, paloma, zopilote, por ejemplo). La aparente presencia de trazos en el interior del signo podría apuntar a que el logograma nombra una especie diferenciada. Sobre la interpretación del papel que cumple este signo-ave en el texto, sigo a Kelley y Marcus al considerar que puede tratarse del nombre o título del personaje representado”.

Alfonso Lacadena comenta a propósito de la huella del pié: “Este signo suele materializar en distintas escrituras mesoamericanas como verbos con sentido de desplazamiento, “llegar” o “ir”… significados relacionados de “ir”, “llegar”, “venir”, “caminar” son plausibles para este signo… tenemos un breve texto compuesto por cuatro signos distribuidos en dos columnas que se leen de derecha a izquierda, y que consistiría en una referencia calendárica compuesta por un número y un nombre de día, un nombre o título y una expresión verbal (quizá un verbo intransitivo)”

Lacadena puntualiza que en la ordenación sintáctica del monumento 13, el número precede al sustantivo (el punto al símbolo lobulado) y el sujeto al verbo (el ave a la huella), éste orden excluye a las lenguas mayas, oto-mangues y uto aztecas, quedando únicamente la lengua totonaca y la mixe-zoque como probables lenguas habladas por los olmecas de La Venta.En un análisis sustentado en el criterio de distribución geográfica que determina desde tiempos etnohistóricos la presencia de la familia mixe-zoque en el área nuclear olmeca y considerando los rasgos sintácticos identificados, Lacadena considera que el mixe-zoque muy probablemente fue el idioma hablado al menos por uno de los pueblos olmecas que habitaron La Venta y, en ese idioma puede estar inscrito el texto del monumento 13 para el que Alfonso Lacadena propone la siguiente paráfrasis: (En) 1 DÍA, el señor-ave llegó/llega.



Durante una de las sesiones privadas de los participantes en la Mesa Redonda Olmeca del 2005, el epigrafista Lacadena profundizó en el análisis de la escritura olmeca con el ejemplo de una pieza de Tlapacoya, Guerrero, situada en la Fase Manantial hacia el año 1000 u 800 a. C.que posiblemente cuente con dos símbolos que pudieran ser logogramas que están dibujados en sintaxis oto-mangue y representan una fecha del calendario, propuesta que cuestionó Caterina Magni de la Universidad París-Sorbona, Lacadena respondió que poco sabemos realmente del calendario olmeca pero existen numerales en Teopanticuanitlán, en La Venta o en el dibujo de la pieza en cerámica que mostraba alzándolo con la mano derecha. Señaló que los argumentos deben sustentarse en pruebas científicas, que en ciencia lo sencillo es lo correcto, rememoró que un físico comentó alguna vez: “denme un dato, un hecho y me postraré frente a él”, comentó:“estamos confundiendo en ciencia lo razonable con lo razonado, yo puedo hacer una teoría muy bonita, razonable de decir, esto pudo ocurrir así entonces uno se queda seducido por el discurso y dice ah pues sí… pero lo razonable no significa que sea razonado y ante todo procuramos ser científicos, incluso aunque estamos en disciplinas implicadas en ciencias humanas, pero entonces, sin método, sin pruebas, no podemos hacer nada, avanzamos en el aire y nos caemos…”

Sentada en la enorme mesa que reunía a los investigadores olmecas y en el otro extremo de Alfonso Lacadena, la arqueóloga Caterina Magni disentía con algunas argumentaciones de sus colegas y comentaba percepciones profesionales con el lingüista Søren Wichmann. Evidenció desacuerdo con una interesante disertación de Louise Paradis de la Universidad de Montreal sobre la diversidad olmeca en la que recordó uno de sus ensayos donde había propuesto diferenciar el asunto político y social de la difusión de una identidad religiosa olmeca tal y como sucedió con el Cristianismo en Europa, donde se difundió el credo sin conquistar territorios o imponer un idioma y una cultura. Al concluir Louise Paradis, tomaron la palabra otros investigadores y cuando tocó el turno a Caterina Magni,en un breve comentario formuló dos demoledoras preguntas a Alfonso Lacadena:

“Usted habla de ciencia y de científico y de algo de tesis muy bien dicho, entonces yo tengo dos preguntas para usted: ¿cómo se puede emitir una tesis y afirmar que un pueblo olmecas, unos olmecas, hablan un idioma con un solo ejemplo, el monumento 13 de La Venta, me parece muy poco, personalmente yo creo que hay que trabajar con muchos datos y… como se dice… recortar los dato, eso es ciencia. Segundo, usted sabe que hay la costumbre de pintar las esculturas en Mesoamérica, usted lo sabe, se pone estuco y después se pintan, esto circulo que usted dice es un numeral, con mucha seguridad puede ser un cartucho vacío que va ser pintato después y la flor también, entonces eso es verdad, de mi parte su tesis ya se fue”

Cuando volvió a tomar la palabra Alfonso Lacadena, respondió que en el caso del dibujo de la cerámica de Tlapacoya, tuvo que considerar un solo texto no porque hubiera desechado mil sino que “es que no había más que uno y hay que trabajar con lo que hay”; apuntó que se trataba de cerámica incisa por lo que dudaba que contuviera algo encima. En cuanto al monumento 13 en el que propuso un UNO al primer símbolo de los tres que están alineados, recordó que había otros dos ejemplos con el numeral primero: el seis con un signo debajo-posiblemente “viento”- en Tres Zapotes así como el de San Andrés donde el numeral 3 está a la izquierda: “vemos que en esa zona hay una sintaxis recurrente en la que al menos el numeral se escribe antes del día” y concluyó deseando que algún día se encuentren más textos olmecas y que entonces se corrija lo que se tenga que corregir, por el momento, tenemos que trabajar con lo que existe.

Considero que estamos delante a un escenario en el que la propuesta y la crítica son igualmente contundentes. Sugiero entonces que el primer símbolo que Magni ve como un cartucho y que efectivamente, como ella apunta, pudiera estar pintado, cabe la posibilidad de que estuviese pintado de color negro, entonces se reforzaría la propuesta de Lacadena de que es un numeral e igualmente pudiera estar pintado el símbolo lobulado, pero quizá el color acentuara su carácter de logograma calendárico; objetivamente, si fueran cartuchos, no habría espacio para escribir en ellos o dibujar grafemas, tomando en consideración que los colores son parte del lenguaje cifrado y que en las expresiones precolombinas forma y fondo son unidad, la solución salomónica a las dos propuestas es que estamos delante a un texto en idioma mixe-zoque donde el color y la forma constituyen un lenguaje unitario.

Finalmente deseo comentar lo que podemos leer en el monumento 13 además de la propuesta de Alfonso. Al igual que en otras esculturas monumentales, hay rastros de un atentado al monumento 13, los orificios que ubicamos por toda la obra no fueron provocados por la erosión, se identifican realizados por la acción premeditada de los seres humanos: su disposición es selectiva, lo huecos fueron realizados a una profundidad uniforme y dos líneas son interesantes de observar con la reserva de sus significantes, aquella que rompe o fractura la rodilla izquierda (ámbito del nahualismo) y la que alarga el lóbulo del ojo; por otra parte, el banderín que sostiene el personaje, también tiene un preciso orificio que lo separa de la mano. Ésta práctica pareciera responder a la tradición olmeca --que luego hicieron propia los mayas—de “matar” ritualmente a la escultura. En nuestra mentalidad, destruir significa aniquilar, hacer polvo la piedra, borrar por completo sus significantes o con furia animal partir en mil pedazos al monumento, sin embargo, en el universo precolombino, matar ritualmente, significaba que el monumento o la estela perdía su espíritu, su alma, su esencia: el ch’ulel o energía vital que los precolombinos imbuían a sus objetos cuando con ofrendas de sangre los convertían en sujetos.


Diversos monumentos y cabezas olmecas de La Venta presentan golpes y orificios, posiblemente en algún periodo de crisis, una sublevación popular atentó contra los símbolos del poder de los dignatarios, quizá hubo alguna invasión, en realidad desconocemos el motivo de las muertes rituales de las esculturas olmecas, lo cierto es que aunque perdieron el ch’ulel, conservaron las grafías que se traducen con rigor científico para comprender racionalmente los rituales y los eventos que los olmecas vivenciaban en el ámbito de la otredad.

sábado, 28 de diciembre de 2013

Olmecas / Los Orígenes


 El luchador de Uxpanapa


En 1927, Hermann Beyer fue el primer arqueólogo que publicó el término olmeca en una reseña sobre “un ídolo” fotografiado y dibujado en el volcán San Martín Pajapan por el explorador Franz Blom. En 1942, arqueólogos norteamericanos y mexicanos se reunieron en Tuxtla Gutiérrez para intentar ponerse de acuerdo sobre la interpretación de los pueblos y expresiones culturales que ahora nombramos olmecas… no hubo consenso.

Desde entonces han surgido diversas hipótesis sobre el origen de los olmecas: Matthew Stirling y Alfonso Caso lo situaron en el sur de la costa del Golfo México e Ignacio Bernal y Richard Diehl coinciden con esa visión. John Graham lo identificó en el Pacífico guatemalteco, Miguel Cobarruvias propuso que los olmecas inicialmente se establecieron en Guerrero y luego se extendieron hacia Morelos, Puebla y Veracruz. Román Piña Chan sugirió un origen suramericano (Ecuador y Colombia). Charles Wicke lo ubicó en Oaxaca, John Clark y Michael Blake han sugerido la costa del Pacífico chiapaneco, Christian Duverger recientemente crispó a la comunidad arqueológica al proponer un origen “nahua”, finalmente, María del Carmen Rodríguez y Ponciano Ortiz plantean un proceso de desarrollo gradual entre los años 1700 y 1500 a. C. en todas las regiones antes mencionadas.

La ciencia y sus respuestas

Los estudios mitocondriales y la arqueología evidencian que desde la época Paleolítica la región que nombramos Mesoamérica fue habitada por individuos provenientes de diferentes regiones del mundo, algunos de ellos arribaron navegando a remo. La Dra. Silvia González de la Universidad John Moores de Liverpool, realizó un estudio mitocondrial a los restos óseos de individuos Pericúes quienes hasta hace 200 años habitaban en Baja California Sur, los resultados indicaron que están emparentados con los aborígenes australianos.

¿Cómo fue que los ancestros de los Pericúes lograron navegar el océano Pacífico y cuándo lo hicieron? Lo desconocemos. Por otra parte, la arqueología reconoce dos oleadas migratorias provenientes de Asia durante los periodos glaciares, una efectuada hace 40 o 35 mil años y la otra hace 10 mil.

En aquellos soles, los océanos se encontraban al menos 200 metros por debajo de su nivel actual, el agua faltante estaba congelada en las regiones boreales y los glaciares se alzaban hasta 4 kilómetros de altura. Cuando descendió el nivel de los océanos, las cimas de los volcanes oceánicos emergieron y formaron islas.

Visto que en el Continente Americano no evolucionaron los Homínidos, una milenaria migración proveniente de África es la única respuesta que podemos dar a la presencia de individuos con características negroides mezcladas con asiáticas tanto en San Agustín, Colombia, como en Mesoamérica. Al estar acostumbrados a vivir en regiones tropicales y por la anchura de sus fosas nasales, resulta difícil suponer que grupos negroides hubieran venido caminando por las nieves del gélido Norte.

El océano Atlántico es atravesado por la Dorsal Mesoatlántica, se trata de una gigantesca cadena volcánica que cuando los océanos descendieron sus niveles, formó una serie de islas entre África y Brasil que hicieron posible el viaje de África al Continente Americano, saltando de isla en isla.

Pero ¿es factible que hace miles de años los seres humanos pudieran navegar los océanos o sus costas? En el vestíbulo del Museo Nazionale Preistorico Etnografico Luigi Pigorini, de Roma, Italia, se exhibe una barca con 7 750 años de antigüedad, mide10 y medio metros de largo; fue encontrada sumergida en las aguas del lago Bracciano a 12 metros de profundidad, en un arcaico astillero del pueblo prehistórico de la Marmotta.

En el Neolítico europeo ya existía la tradición marítima y en algún lejano tiempo y remando a contracorriente, temerarios individuos de Oceanía atravesaron o bordearon el Pacífico hasta llegar directamente a Baja California Sur.  Con estos antecedentes, es probable que durante el periodo del descongelamiento glaciar, algunos grupos de exploradores neolíticos africanos, navegaran a remo desde África hasta Suramérica, posiblemente partieron de la región que hoy ocupan Guinea y Sierra Leona con dirección a las decenas de islas que emergieron en las cordilleras volcánicas de la Dorsal Mesoatlántica; es importante observar que las cadenas montañosas y volcánicas sumergidas son más anchas en el Atlántico ecuatorial, por lo que las distancias entre las islas, aunque oceánicas, fueron practicables y menores a las que navegaron los ancestros de los Pericúes.

Para confirmar los lejanos orígenes africanos en algunos pueblos olmecas se precisa contar con pruebas, pongo a consideración una de ellas: el fruto Lagenaria siceraria  conocido en el Continente Americano como guaje, bule  o porongo, es una de las plantas más antiguas que fue cultivada por los seres humanos.

Los investigadores Deena S. Decker-Walters, Mary Wilkins-Ellert, Sang Min Chung y Jack E. Staub de la Universidad de Wisconsin y del Vegetable Crops Research Unit, Department of Horticulure publicaron en Economic Botany 58 (4) pp. 501-508. 2004, los resultados de los estudios que realizaron en Zimbabwe a 5 variedades salvajes de Lagenaria siceraria  y concluyeron que la evidencia científica determina que el guaje o bule: es africano.

Aunque el bule o guaje también se difundió por Asia, es una planta tropical y en las épocas glaciares, el guaje o bule no se podía sembrar en el hielo o en la tundra, siendo inoperante cargar sus semillas durante las migraciones árticas por lo que Lagenaria siceraria no llegó a América por el Norte, sino por el Atlántico. 

Cuando se seca el fruto de Lagenaria siceraria, se retiran las semillas y, según su tamaño, en su interior se suele verter agua, mate o pulque; ésta costumbre contemporánea tiene sus orígenes en las culturas precolombinas y su presencia gráfica más antigua se remonta al s. II a. C., en el mural norte de San Bartolo, Guatemala, donde aparece la divinidad del maíz recibiendo un guaje florido como ofrenda por parte de un individuo maya con “el rostro pintado de negro”. En los murales mayas de San Bartolo, la divinidad del maíz posee un rostro olmeca…

Diversidad

Las milenarias migraciones provenientes de diferentes regiones del mundo configuraron a las culturas precolombinas; los pueblos olmecas de todas las latitudes compartieron un bagaje cultural y un estilo propio, pero fueron multilingüísticos, multiculturales y multiétnicos.

Las dataciones en C14 de los pueblos olmecas confirman ocupaciones tempranas en Teopantecuanitlán, Guerrero, hacia el año 1423 a.C + - 112 (Guadalupe Martínez Donjuan,1986; Niederberger, 1986). En Amuco Abelino,  Medio Balsas, ya había presencia olmeca en el 1530 a. C + - 230 (Louise Paradis, 1974,1976). Las majestuosas pinturas de Oxtotilán se ubican hacia el 1000 a. C. (David Grove, 1968). El sagrado sitio de El Manatí, en Veracruz, se ubica hacia el 1730 a. C (María del Carmen Rodríguez, Ponciano Ortiz, 1997). Éstos datos nos ofrecen un extraordinario mapa que revela los inicios de una dispersión cultural olmeca.

Sugiero que más que un origen olmeca suramericano, existieron ancestrales relaciones culturales entre los pueblos pre-urbanos que después formaron a los olmecas y a las ciudades precolombinas suramericanas como San Agustín, Colombia (anterior al desarrollo olmeca, 3 300 a.C). Herederas de un probable y lejano pasado africano, ambas latitudes americanas comparten: un lenguaje iconográfico, una fisonomía asiática y negroide, la práctica del chamanismo-jaguar como estructura de poder, petrograbados en los manantiales y escultura monumental, entre otros paralelismos.

Chamán de San Agustín, Colombia

La estatuaria de San Agustín evidencia semejanzas estilísticas y étnicas con las esculturas de los pueblos olmecas, como el lenguaje corporal, la presencia de wayob’ (nahuales o coesencias), la iconografía belicosa, la calidad y factura de la talla de la piedra, la edificación de tumbas con columnas monolíticas, sarcófagos de monolíticos decorados con diseños de jaguares y reptiles, así como los rostros jaguarizados de chamanes en transe.

Espejos

Decenas de artefactos y esculturas olmecas denotan rasgos negroides como la característica fisonomía de las cabezas olmecas; la escultura de la Cruz del Milagro, Veracruz; el danzante de Tzintzuntzan, Michoacán; el Enano de Jade del Cerro de las Mesas, Veracruz y el rostro de la Serpiente Emplumada y los wayob’ esculpidos en la Escena I de la Gruta de Xibalbá-Cueva Pak Ch’en, Quintana Roo, entre muchas otras expresiones plásticas de distintos pueblos olmecas.

Pero también encontramos una diversidad étnica: en el Monumento 13, en la Estela 3, en el Altar 4 de La Venta y en la Estela D de Tres Zapotes, aparecen individuos barbudos o con narices aguileñas, en contraparte, el lenguaje corporal así como el rostro sereno y sabio de la escultura El Luchador de Uxpanapa, asemejan a un guerrero asiático.

Los orígenes olmecas se remontan a migraciones milenarias provenientes de diferentes latitudes, los pueblos olmecas sintetizaron diversas tradiciones para codificar una cosmovisión que dio sentido al devenir de las subsecuentes civilizaciones mesoamericanas: he ahí el desafío de su compleja interpretación ya que a pesar de que cuentan con un “estilo propio”, hay tantas variantes olmecas como diversos son sus orígenes y fueron sus contemporáneos.


Si algún día se realizaran estudios genéticos a las osamentas del niño olmeca enterrado en el sitio El Pajón y a la del noble del entierro 2 de Tres Zapotes, contaríamos con invaluables datos que nos permitirían avanzar en la búsqueda científica de los orígenes de los pueblos olmecas.     

martes, 24 de diciembre de 2013

Los Olmecas de Quintana Roo




Sus rostros denotan orígenes asiáticos y negroides, fundaron los primeros centros urbanos de Mesoamérica, tallaron al jade de manera exquisita, su lapidaria monumental nos ofrece enigmáticos escenarios mitológicos y, aunque en su estudio existen más incógnitas que respuestas, es considerada por algunos investigadores como la Cultura Madre de las Civilizaciones Mesoaméricanas.

Encontramos vestigios de ocupación olmeca desde el Golfo de México hasta el Océano Pacífico y desde el Altiplano hasta El Salvador; sin embargo la Península de Yucatán había sido relegada del concierto olmeca, acaso una máscara de jade ubicada en la Isla de Cozumel pudiera ofrecer indicios de una presencia olmeca anterior a la Civilización Maya, pero carecíamos de una prueba sólida de ocupación olmeca en Quintana Roo.

En 1997 y por recomendación de Jennifer Mathews y Julie Bell, el Dr. Dominique Rissolo visitó la Gruta de Xibalbá-Cueva Pak Ch’en, ubicada en Kantunilkín, Quintana Roo y realizó un estudio fotográfico de los petrograbados, recolectó y clasificó 105 tiestos de los cuales 3 pertenecen a la variedad “Axiote Unslipped: Sabán” lo que determina una temprana ocupación hacia el 700 a. C., es decir, contemporánea a los grandes centros urbanos olmecas.

En enero de 2013, recibí la invitación de un apreciado colega periodista y de mis amigos mayas para estudiar los petroglifos de la Gruta de Xibalbá-Cueva Pak Ch’en. Al igual que el Dr. Rissolo, iluminamos con potentes luces inorgánicas y como él, observamos únicamente algunos rostros y confusas incisiones que formaban grecas y máscaras. 

Al encontrarnos con imágenes aplanadas por los flashes, reflexioné que en la antigüedad nuestros mayores iluminaban con teas, antorchas o candelas y decidí observar los petrograbados tal y como lo hicieron sus creadores; en una subsecuente visita llevé velas e iluminé con las luces que producen sombras danzantes, entonces, mágicamente se develó la totalidad de los petrograbados y apareció un Relato Mitológico Olmeca compuesto por 5 escenas, cuatro en el muro y una en el costado derecho de una Piedra de Poder situada enfrente de un pequeño cenote.

Gracias a la gentileza de Don Jorge Cab’ --propietario del terreno donde se ubica la sagrada oquedad--, durante 10 meses visité con regularidad la Gruta de Xibalbá-Cueva Pak Ch’en y, después de largos periodos de observación y búsqueda iconográfica, hoy podemos leer con certeza el contenido cosmogónico de un pueblo de origen olmeca que heredó a los habitantes mayas de Kantunilkín un imaginario religioso que perduró al menos 900 años, según los resultados que arroja el estudio de cerámica del Dr. Rissolo.

He dictado conferencias sobre éste tema en universidades de México y Canadá, he intercambiado información con académicos de ambas naciones, tuve el privilegio de platicar con los universitarios mayas de la Universidad Intercultural Maya y estoy concluyendo un ensayo de largo aliento sobre El Relato de Xibalbá. El sendero de investigación me ha conducido a estudiar con rigor la literatura arqueológica dedicada a los pueblos olmecas y delante a las sorprendentes conclusiones, considero de suma importancia dar a conocer al Gran Público los pormenores de mi investigación.

Durante 14 años y con absoluta libertad de expresión, el periódico Por Esto! me ha ofrecido un invaluable canal de comunicación con los habitantes del Caribe de México y singularmente con las comunidades mayas, en agradecimiento, a partir del día de hoy, en ésta sección cultural e indistintamente --los miércoles y/o los domingos-- publicaré una serie de artículos relacionados a la Civilización Olmeca para contextualizar El Relato de Xibalbá y la presencia olmeca en Quintana Roo.

En próximos artículos trataremos el origen de los pueblos olmecas, revalorizaremos --cuestionándolo—el concepto de Civilización Madre y también al mal llamado Periodo Formativo o Preclásico. Atenderemos los recientes estudios epigráficos de Alfonso Lacadena sobre los escasos textos olmecas y daremos cuenta de los recientes descubrimientos de Chalcatzingo y El Manatí; ofreceré pasajes de una novedosa teoría que estoy desarrollando sobre el origen africano de algunos pueblos olmecas que estuvieron relacionados con las primeras ciudades del Continente Americano: Chavin y San Agustín situadas respectivamente en Perú y Colombia; estudiaremos la temporalidad de los centros urbanos olmecas y ubicaremos los conceptos de “Cultura, Chamanismo, Arte Sacro, Arquitectura Sagrada, Religión y Estilo Olmeca”; recapitularemos las investigaciones arqueológicas desde los históricos Alfonso Caso, Piña Chan y Richard Diehl hasta las recientes excavaciones de Roberto Lunagómez, John Clark, Carmen Rodríguez, Ponciano Ortiz y Michael Love. 

Daremos puntual atención a los extraordinarios estudios sobre el chamanismo de Peter T. Furst y, en contraparte, analizaremos la metafórica hipótesis de la “nahuatlidad” de Christian Duverger que tanta animadversión a creado entre los lingüistas aunque recontextualizada en el ámbito cultural, ofrece interesantes luces. Algunos de éstos tópicos forman parte de las investigaciones relacionadas con El Relato de Xibalbá, otros han surgido de manera adyacente pero son significativos y por ello los he incluido en las próximas reseñas olmecas.

Queridas lectoras, estimados lectores, cordialmente los invito a que realicemos un viaje hacia el Origen de lo Primero. Con la finalidad de que éste ejercicio de reconocimiento de nuestras sustancias históricas sea de ida y vuelta, estaré pendiente de sus comentarios, críticas y observaciones tanto en mi Blog como en facebook. Deconstruyamos juntos lo que nos pertenece a todos por igual.

viernes, 13 de diciembre de 2013

Conferencia en la Universidad Intercultural Maya




El pasado 10 de diciembre y en el marco de la “Fiesta de las Artes Cha’anil Yits’ail” que se celebró en la Universidad Intercultural Maya de Quintana Roo, tuve el honor de dictar la conferencia “Apreciaciones Estéticas del Arte Maya”. Cuando el director académcio, profesor Ildefonso Palemón me contactó por facebook para invitarme, gustoso acepté e inmediatamente después postergué todos mis compromisos ya que era prioritario cumplir la asignatura pendiente de ir a la Zona Maya para platicar con los universitarios mayas.

Fue una experiencia enriquecedora, entre otras situaciones porque por vez primera en mis conferencias, sentí que los escuchas hacían propia la información transformándola en un reconocimiento silencioso de las sustancias vitales que configuran su existencia; observé cómo se reflejaban en las expresiones de los rostros universitarios las coincidencias, los acuerdos, los recuerdos y las esencias de las historias que les narraron sus abuelos; improntas del bagaje cultural que heredaron de su cultura milenaria. Por mi parte, reconocí una sensación de magia intelectual… el conocimiento se tornó tangible y la palabra fue un vehículo para ingresar a la otredad plasmada en la lapidaria, la cerámica ritual y los murales mayas.


Iniciamos con un recuento del Arte Sacro Olmeca, nos detuvimos un momento en las obras olmecas de Oxtotilán, Juxtlahuaca y la Gruta de Xibalbá-Cueva Pak Ch’en para profundizar en uno de los ejes religiosos mayas: el chamanismo. Comentamos cómo las primeras sociedades urbanas olmecas transfiguraron el orden social y diseñaron gobiernos sustentados en los ahauob’, aquellos Señores de la Palabra que se erigieron como hijos espirituales de la divinidad del maíz.

En el sitio de San Lorenzo, hacia el año 900 a. C, sucedió una importante transformación en el tamaño de las mazorcas de maíz, entonces, tanto el orden social, como la alimentación, la economía y la mitología precolombina, experimentaron un cambio radical; algunos mitos de origen paleolítico fueron degradados como el Ave Vucub Caquix y su hijo Zipacná, otros, como los Gemelos Preciosos, subsistieron incorporándose al nuevo orden religioso transfigurándose en hijos de la entidad divina del maíz. 

Lo que aconteció en San Lorenzo en el orden económico-agrícola, transformó las mitogonías precolombinas a la par que a sus economías dando como resultado un excedente de producción que provocó la especialización, la jerarquización, la constitución de las dinastías y la aparición de excelsos artistas quienes nos legaron las expresiones plásticas de dicha transfiguración social y religiosa.

Los mayas históricos heredaron ese corpus ideológico y lo sublimaron. También, hacia el año 900 a. C. y en Paso de la Amada, Guatemala, ya existían asentamientos de origen olmeca-maya y hacia el 700 a. C, en las profundidades de la Gruta de Xibalbá-Cueva Pak Ch’en, Quintana Roo, chamanes olmecas esculpieron la representación de una Serpiente Emplumada Descendente y rituales de chamanes evocando a sus wayob’ (coesencias o naguales). Hacia el año 600 a. C. la cultura Mocaya en Izapa, nos legó un conjunto de excelsas estelas que narran los pasajes mitológicos de origen olmeca que subsistieron hasta el Popol Vuh. Platicamos que en el año 300 a. C. y en la ciudad maya conocida como El Mirador, se edificó la gigantesca Montaña Mágica que nombramos “La Danta” y que supera en 600 mil metros cúbicos a la pirámide de Keops, en Egipto. Aquel periodo histórico se le conoce como Preclásico o Formativo, pero me pregunto: ¿Formativo de qué…? Esa es una errónea y limitada nominación ya que aquellos pueblos mayas construyeron las pirámides más grandes de su historia y el orden y concierto de las ciudades de Nakbé o El Mirador no significaba un periodo “pre-algo” sino configuraban una civilización en todo el sentido de la palabra.

En aquellos soles, la escritura comenzaba a difundirse de manera extensiva entre las dinastías y en San Bartolo, Guatemala, apareció el texto jeroglífico más antiguo de los mayas hasta ahora encontrado; en esa ciudad, William Saturno descubrió los famosos murales de San Bartolo, platicamos profusamente de ellos durante la conferencia, notamos que los murales tienen movimiento y la iconografía no es únicamente simbólica, sino que cumplía la función de ser empática con la realidad religiosa de los primeros mayas que heredaron de los olmecas una religión chamánica.

Recapitulamos del Mito de la Creación y leímos los textos jeroglíficos del Vaso de los 7 Dioses, dimos una lectura a la iconografía de la Estela 5 de Izapa que también narra el momento de la Creación y luego discurrimos en la cerámica ritual. Fue entonces cuando acentuamos que los mayas son cósmicos por su relación simbiótica con los engranajes celestes mas no por venir de otro mundo o ser instruidos por extraterrestres como los escritores de ficción histórica afirman sin sustento, así nada más, porque ellos lo creen… nuestro viaje hacia le Arte Sacro Maya se fundamentó en la lectura de los textos jeroglíficos y en los antecedentes arqueológicos.

También recorrimos su cotidiano y apreciamos algunas imágenes en cerámica que dan cuenta de las borracheras rituales con Chih’ (una bebida a base de maíz y cacao fresco fermentados), conocimos al la divinidad de la fiesta llamada Ah Kan y vimos algunos pasajes de la vida cotidiana de las cortes mayas. Concluimos con un video en el que escuchamos cómo suena el Tambor de Cuerda Maya “Ik B’alam” que fue reconstruido por el maestro laudero René Lemus en Cancún que presenté el año pasado en el Festival Internacional de Percusiones de Longueuil, Canadá y que fue dedicado al Mundo Maya; fue el festival más importante a nivel mundial dedicado al final de un ciclo de la Cuenta Larga; asistieron 200 mil personas en 5 días.

Maestro Martiniano Pérez en el Festival de Percusiones de Longueuil, Canadá, julio de 2012

Precisamente en Longueuil, tuve el gusto de conocer al maestro Martiniano Pérez con quien descubrí una gran empatía y compartimos escenario representando a México, de pronto, lo ubiqué sonriente entre los asistentes a la conferencia en la Universidad Intercultural Maya. La antropóloga Ligia Zuncette y el maetro poeta, premio Nezahualcóyotl, Wildenain Villegas, me atendieron con holgada calidez y fue muy grato reconocer coincidencias y búsquedas con ellos. Igualmente celebré reencontrarme con el incansable promotor cultural Guillermo Talavera y con la actriz Mirelle Anaya quienes ahora participan en diversos programas de la universidad.

Comí con algunos profesores, coincidimos en intenciones delante a un delicioso escabeche de venado. Después tuve una reunión con otros profesores de la Universidad Intercultural Maya, exploramos algunos senderos de colaboración y ya por la tarde, regresé a la costa con prospectivas, ecos y resonancias.

En los jardines de la universidad, los estudiantes han colocado letreros con frases que dignifican la profundidad del idioma maya, uno de ellos versa: “Le Maaya T’aano’ U Puksi’lk’al Kuxkiintik Le Ak Miatsilo” y puede traducirse como “El idioma maya revive en mi corazón a la cultura”, precisamente eso acontece en los salones y en los espacios comunes de la Universidad Intercultural Maya.

Agradezco la oportunidad que se me ha brindado para compartir los resultados de años de investigación así como presentar el contenido mitológico de El Relato de Xibalbá que develé al inicio de este año en la Gruta de Xibalbá-Cueva Pak Ch’en. Mi mano y voluntad siempre extendidas y dispuestas a colaborar con los universitarios mayas y con la difusión de la riqueza cultural maya. Hun Bootik.  


Los lenguajes del cosmos






La fotografía que acompaña el artículo es el resultado de una combinación de un total de 800 exposiciones tomadas entre el 24 de septiembre 2004 y el 16 de enero 2005. El telescopio Hubble enfocó una pequeña porción del cielo (del tamaño de una moneda de veinte centavos), en la constelación de Fornax, situada en el Hemisferio Sur celeste.

Los astrofísicos de la NASA calcularon que en este pequeño espacio hay 10 000 galaxias y cada galaxia puede contener entre 100 mil y 1 millón de estrellas. El cielo cubre un área 12.7 millones de veces el espacio de esta fotografía por lo que para fotografiar todo lo visible, tardaríamos 1 millón de años y contaríamos en miles de millones el número de estrellas... la vida es un privilegio...

… a veces el tiempo se nos escapa y es que ocupamos diez segundos en contar del uno al diez, nos toma 17 minutos llegar a mil y solamente después de contar durante 12 días sin parar, podríamos arribar al millón. Siempre y cuando no nos equivocáramos en el intento o de pronto perdiéramos la cuenta, transcurrirían 32 mil años para contar hasta un billón, necesitaríamos 32 millones de años para arribar a mil billones y quienes se sienten inmortales, ocuparían 32 mil millones de años para contar del uno a un trillón.

Los mayas históricos proyectaron sus cálculos hacia el pasado o hacia el futuro valiéndose de “tres” dígitos: un cero, un punto y una barra. Los números mayas se representaban también con símbolos sagrados como rostros de jaguares, dioses, simios o guacamayos. Contando el paso de los días y formando múltiplos de veinte, es decir: 0, 20, 400, 8 mil, 160 mil etc. los increíbles matemáticos mayas configuraron en su imaginación el número Alau—alau que representaba la cuenta de 4, 096 billones.

Las matemáticas nos permiten concebir situaciones imposibles que nos proyectan más allá del tiempo y del espacio. Joseph Fourier concluyó en 1822 que “las matemáticas parecen constituir una facultad de la mente humana destinada a compensar la brevedad de la vida y la imperfección de los sentidos”. Las matemáticas fueron también las mentoras de la filosofía griega y en el siglo VI a. de C. el maestro Pitágoras percibió que los números son la esencia de todas las cosas. Según la propuesta pitagórica, todo se mide, hasta el absurdo: así las cosas,  supongamos --a priori-- que “la verdad” de una afirmación es real y no imaginaria, luego seguimos sus consecuencias y, sin querer queriendo, arribamos a una contradicción, lo que nos permite concluir que hay “una falsedad”… a este embrollo lo llamaron “la reducción al absurdo”. Bajo esta lógica, concluyeron los pitagóricos que existe una perfecta irracionalidad en la raíz cuadrada de 2. Y, hablando del 2, resulta que es el único número primo “par”.

Las ecuaciones suelen ser muy divertidas cuando se aplican a un juego como el ajedrez, cuyo origen es incierto; algunos autores lo ubican en la India y otros en China. En el siglo XIII, ya se jugaba en toda Europa y el ajedrez moderno, data del siglo XV. Otro cuento --made in Persia--, narra que un Visir (consejero del Shah) inventó el juego de los 64 escaques (que en aquel tiempo eran rojos y negros). Muy satisfecho de su invento, se lo regaló a su Shah. Le explicó que el asunto medular era capturar al jefe enemigo y decidieron llamarlo “Shahmat” (shah por rey y “mat” por muerto). El Shah quedó tan satisfecho con el invento de su consejero que para recompensarlo le ofreció tesoros, un palacio, un montón de pistaches, camellos, bailarinas y amantes… pero el Visir era un hombre de negocios, así que le pidió algunos granos de trigo 

--¿Cuántos quieres? Preguntó el Shah

El visir señaló las ocho columnas y las ocho filas de los escaques del tablero y solicitó que le fuera entregado un grano de trigo por el primer escaque, dos por el segundo, cuatro por el tercero, el doble por el cuarto y así sucesivamente hasta que cada escaque tuviera su parte proporcional de granos de trigo. El Shah se sorprendió de la humildad del Visir e inmediatamente mando traer dos sacos de trigo. Cuando iniciaron a contar fue divertido y el número de granos de trigo fue creciendo: 1, 2, 4, 8, 16, 32, 64, 128, 256, 512, 1024… pero cuando andaban por el escaque vigésimo séptimo ¡las cifras fueron inconmensurables y no había más granos en todo el reino! Al proyectar la cantidad del escaque final, rozaban los 18,5 Trillones de granos. Nadie sabe cómo pagó el Shah ya que 18,5 Trillones de granos de trigo equivalen –granos más, granos menos-- a 75 mil millones de toneladas métricas y representan la producción mundial de trigo durante 150 años. Sí el Visir hubiese inventado un ajedrez con 100 escaques en vez de 64, la deuda en trigo habría pesado tanto como nuestro planeta. 

En una ocasión, el matemático norteamericano Edward Kasner le pidió a su sobrino de nueve años que inventara un nombre para un numero muy grande, tan grande como un diez seguido de cien ceros. El niño lo nombró “gugol”. Luego apareció el “gugolple” que se constituye de un número uno seguido por un gugol de ceros. Ahora bien, imaginemos que el universo estuviese compuesto de una masa sólida de purititos neutrones sin que quedara ninguna zona vacía entre ellos, entonces se necesitaría un poco más de un gugol de neutrones para cubrirlo.

Se le nombra Universo porque es un verso que se recita en diversos lenguajes para vivirlo o comprenderlo, las matemáticas es uno de esos lenguajes, el chamanismo es otro…

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