sábado, 8 de mayo de 2010

Tarea para mis alumnos del Curso de Epigrafía en el ICCAL


1) Estudiar el manual desde la página 38 a la 51.

2) Visualizar, leer y realizar la transliteración del texto jeroglífico de esta imagen. 

3) Visualizar y leer el lenguaje corporal; ubicar el contexto simbólico.





jueves, 6 de mayo de 2010

De La Felicidad

                                                                      

OCCIDENTE

Las escuelas antiguas del pensamiento occidental coincidieron en que uno de los anhelos de los seres humanos es la felicidad, pero divergieron en el motivo de búsqueda tan noble. Se preguntaron si se debería buscar porque sí o porque era una virtud que se bastaba a sí misma; o quizá también había que condimentarla con placer, ausencia de dolor y reposo. En su obra De vita beata, Séneca respondió a tan sesuda pregunta argumentando que los seres humanos buscamos la felicidad como una tendencia natural: “Todos quieren, hermano Galión, vivir felizmente, y a esa vida nos impele un deseo natural (ad quod nos cupiditas naturales impellit). El problema está en que muchos se equivocan y persiguen una falsa felicidad, de manera que cuando más buscan, más crece su frustración. La raíz de ese error estriba en confundir el verdadero bien con su apariencia, y el verdadero gozo con el placer…” También nos regaló esta frase: “En una sola cosa consiste la vida feliz, en que la razón sea perfecta en nosotros”.


A mediados del siglo XVII, Blas Pascal estableció que “nuestro instinto nos hace sentir que debemos buscar la felicidad fuera de nosotros. Nuestras pasiones nos empujan hacia fuera, y lo harían aunque los objetos no se presentasen para excitarlas. Los objetos exteriores nos tientan por sí mismos y nos llaman, aun cuando no pensemos en ellos…”. Pascal reconoció que la vanidad está anclada en el corazón de los seres humanos y que nos conduce a vivir en la mente de los otros una vida imaginaria que ostenta apariencias y, en consecuencia, consagramos nuestra energía a decorar a un ser imaginario que incesantemente busca ser reconocido por sus congéneres: “Las desventuras humanas tienen su origen en no saber estar en pleno reposo, sin pasiones, sin divertimento, sin quehacer, sin aplicación. Sentimos entonces nuestra nada, nuestro abandono, nuestra insuficiencia, nuestro vacío… inmediatamente surgen del fondo de nuestra alma el aburrimiento, la melancolía, la tristeza, la pena, el despecho, la desesperación” A Pascal le preocupó la razón y dedujo que la racionalidad de la razón no puede darse simplemente por supuesta; por ello, las creencias cobran un significado substancial en el equilibrio de nuestras emociones: ¡Creo, luego existo! Pascal propuso que el ser humano es uno con el mundo y no uno frente al mundo, como planteó su contemporáneo, el inefable Descartes.

Retomando la máxima Aristotélica que establece que “la felicidad es de los que se bastan a sí mismos”, en la primera década del siglo XIX Arthur Schopenhauer determinó que “el hombre más feliz es, pues, el que pasa la vida sin grandes dolores, tanto en lo moral como en lo físico, y no el que tiene de su parte las alegrías más vivas o los goces más intensos. Querer medir por éstos la felicidad de una existencia, es recurrir a una medida falsa. Si a un estado libre de dolor viene a agregarse la ausencia del tedio, entonces se logra la felicidad en la Tierra”.                                                                                              

Schopenhauer vio con reticencia el comprar placeres a costa de dolores y concluyó que un ser insociable es muy privilegiado ya que no debe mantener contacto con individuos moralmente malos e intelectualmente limitados o descentrados: “Lograr prescindir de la sociedad es ya una gran felicidad”.

Shopenhauer observó el germen de la infelicidad en la sociedad de apariencias que premia la estupidez y el absurdo en tanto que los logros individuales mendigan perdón; por ello él escribió que “la llamada buena sociedad aprecia los méritos de todas las clases, excepto los méritos intelectuales; éstos son como contrabando… la superioridad intelectual, sin concurso alguno de la voluntad, hiere por su sola existencia”.

En su obra El contenido de la felicidad nuestro contemporáneo Fernando Savater postula que la felicidad es un proyecto de inconformismo y la ubica en el ámbito de lo imposible; le otorga la duración de un segundo y al no poder definirla da  vuelta a la búsqueda argumentando que tiene el derecho a ser infeliz. “De hecho no hay nada que contar de la felicidad, por eso nos aferramos a su recuerdo con la fuerza inconmovible y algo ridícula de un acto de fe”. En sus conclusiones, Savater identifica a la felicidad como una de las formas de la memoria: “lo que tienen a su favor los recuerdos, su parentesco con la felicidad, es eso: que están a salvo. Una intensidad a salvo. ¿Qué otra cosa puede ser la felicidad?”. Y concluye con la paradoja de que ella es el reverso amnésico de la memoria: “recordamos el momento feliz como aquel en el que nos olvidamos de todo lo demás”.                                                                              




BUDISMO


El budismo es una filosofía equitativa y jerarquizada. Su enseñanza se sintetiza en “cuatro nobles verdades”: que el misterio es una parte inevitable de la vida; que la miseria y la infelicidad se originan por el deseo; que el deseo puede ser eliminado; y que vencer al deseo y por lo tanto al sufrimiento, es posible si se sigue la receta del camino de la virtud que lleva substancialmente los siguientes ingredientes:

1.-Comprensión correcta (libre de superstición y delirio).
2.-Pensamiento correcto (elevado y digno de tu inteligencia).
3.-Palabra correcta (amable y con verdad).
4.-Acciones correctas (pacíficas, honestas y puras).
5.-Sustento correcto (sin lastimar o matar).
6.-Esfuerzo correcto (autodidacta y dominando al ego).
7.-Atención correcta (mente activa y alerta).
8.-Concentración correcta (en las diferentes realidades de la vida).

Con estos ocho preceptos y las cuatro nobles verdades se busca alcanzar el estado de un Arhat, o “un Ser Digno”. En el estado de conciencia acrecentada que nos proporciona la meditación, serenamos la parte de nuestro ser que vive de expectativas, descubrimos las maravillas que ofrecen las perspectivas y obtenemos el control de nuestros pensamientos. Estudiando el budismo, uno comprende que para aprender, primero hay que olvidar.                                                                                             

La filosofía budista propone vivir permanentemente conscientes de que navegamos por los mares del misterio. El entendimiento correcto es el timón que nos guía a través de las tormentas provocadas por nuestros deseos y los ajenos. Es preciso navegar con atención para que cuando avistemos el continente del desapego, logremos desembarcar y reconocer, tan sólo reconocer… Si se tiene la fortaleza de asimilar los hábitos de la actitud correcta y de los demás aspectos correctos descritos con anterioridad, nos transformamos -por el rigor de la disciplina- en seres capaces de estar conscientes cuando mantenemos los ojos abiertos.





LA CIENCIA



En la década de los años setenta del siglo pasado, John Hughes y sus colegas de la Unit for Research on Addictive Drugs, descubrieron las endorfinas, sustancias bioquímicas analgésicas segregadas por el cerebro, que desempeñan un papel esencial en el equilibrio entre el tono vital y la depresión. De ellas depende nuestro estado de ánimo. Son agentes bioeléctricos transmisores de energía; lo que vemos, oímos y sentimos es transformado por nuestro cerebro en mensajes que se encargan de crear endorfinas. Según este planteamiento científico, el dolor, el miedo y el placer se gobiernan produciendo endorfinas.

El estilo de vida neoliberal nos obliga a segregar más endorfinas de las que acostumbraban generar nuestros tatarabuelos y de esta manera controlamos con dificultad las náuseas que nos producen los vaivenes de las dudas y los azares de una vida consagrada a la productividad y al mercantilismo.
  
Las endorfinas son la droga natural de nuestro cerebro de las que podemos disponer gratuitamente sin padecer efectos secundarios. Podemos fabricarlas de dos maneras: relajándonos o esforzándonos. Cuando nos relajamos, nuestro organismo descansa de la dictadura del ego y de manera natural, el cuerpo se regenera produciendo endorfinas, permitiéndonos olvidar por un instante las ansiedades que provocan infortunio. Esforzando nuestro físico, corriendo o ejercitándonos, podemos llevar a nuestro cuerpo a niveles de esfuerzo extremo y así también producimos endorfinas.

La maestra Ikran Antaki comentaba en El Banquete de Platón: “En actitud, lo seres humanos estamos emparentados con los felinos, pero desde el punto de vista sonoro, con los pájaros”. La doctora Susan M. Ryan ha descubierto que  los pájaros cantan porque eso los hace felices; cantando segregan endorfinas. En otro sentido, los mantras tibetanos, indios, mayas o mexicas también producen endorfinas. Los magos de todos los tiempos dominaron palabras y cantos secretos que han aplicado en los momentos precisos para abrir las puertas de la unicidad, que estúpidamente hemos cerrado para concentrarnos en nuestras obsesiones y en nuestras penosas limitaciones emocionales.



ESPEJOS


En ocasiones, algunos buscadores occidentales se descubren deambulando entre sueños, deseos y verdades relativas. Lo saben, lo escriben y lo comparten; sin embargo, las constantes mentales, en complicidad con la displicencia les confeccionan una “historia personal” que se amolda al frenético deseo de pertenencia y transitan con ella -ocultándola tras sus palabras-, trazando absolutos e ignorando la sutil belleza de las paradas intermedias.

La búsqueda de la felicidad ha sido una constante en todos los seres que han descubierto que poseen conciencia. Por lo regular, los deseos incumplidos y la consecuente obcecación impiden la madurez emocional y en consecuencia, se torna un desafío retornar del pasado o del futuro para reconocer y amar el presente. Quizá algunos secretos de la felicidad consistan en replantearnos nuestras inquietudes y nuestras obsesiones, en valorar los daños emocionales y físicos que nos provocan y poseer una atención plena sobre nuestro entorno; así, serán más leves los embates que dispone la codificación social. En suma, centrar un estadio de certezas y desapego controlado.

Pletórico de argumentaciones, arribo al desvelo y concluyo que la gente que vive feliz no crea civilizaciones, que la felicidad no puede ubicarse en términos absolutos -sino en el ámbito de la transformación del criterio humano- y que racionalizar es importante, pero no suficiente. Probablemente por ello, después de indagar en la Crítica de la razón pura de Emmanuel Kant, un remolino sacudió mi cabeza cuando descubrí que en la prosa racional de Kant lo incomprensible iba en búsqueda de lo ininteligible.

Caminé por la playa y sentí que la felicidad es el espacio entre dos olas que se descubre impulsado por el soplo de la vida y luego decide reposar en la arena, provocando un breve silencio.





sábado, 1 de mayo de 2010

Emiliano y el Planeta X








El otro día transitaba por la Zona Hotelera de Cancún cuando en un alto giré mi vista hacia los manglares y encontré a mi maestro de astronomía, el Cangrejo Emiliano,  quien pedía un aventón; rápidamente abrí la puerta y le dije ¡Quihubole  Emiliano! ¿Para dónde vas? Emiliano subió de un salto a mi camioneta y me dijo: ¡Aich, qué mala suerte, de los miles de cancunenses que pasan por aquí… te tenías que parar tú!  Voy derecho ni modo que para atrás…  y estoy haciendo unos cálculos en mi ICangrexfon así que no me interrumpas…

Oye Emiliano, no seas así –le dije— mira que el lector Edgar Gutiérrez,  ha leído en mi Blogg lo que me cuentas sobre las estrellas y el otro día me preguntó que qué sabía del Planeta X, llamado también Niburi y que los investigadores de Maussan dicen que los mayas llaman Tolze Ek… 

Emiliano me vio de reojo, entró a Internet con su ICangrexfon  y exclamó: ¡órale…  en 28 días tienes 4939 páginas consultadas  por 3253 personas de 41 países… no cabe duda que desde que escribes de mi… te subió el raiting…!  Ay Emiliano eres un presumido… le dije y respondió:  mira basura cósmica, la bronca de muchos mexicanos es que se mueren de sed, les ofreces agua y te dicen, si un poquito, les preguntas ¡cómo te va? Y responden… más o menos…  las cosas se llaman por su nombre y se miden, no tengas miedo a decir qué es que y quién es quién, si te digo que eres tarugo, acéptalo y trata de no serlo más, si te digo que soy guapo, soy guapo y ya… --iba a responderle pero Emiliano levantó su pinza y exclamo con fuerza--: no me digas nada porque tus comentarios me decepcionan, mejor apunta lo que te voy a decir ya que tus lectores de Por Esto! y los de tu Blogg merecen una explicación, y... tú: simplemente eres un desperdicio evolutivo que adquirió conciencia, pero como no tienes remedio, no te preocupes ya que tu destino es ser un relator de mis descubrimientos y eso es suficiente para ti, así que cállate y apunta…

Los seres humanos tienen la tendencia natural a visualizar desastres, viven en el miedo constante e interpretan moralmente los eventos del cosmos. Ciertamente hay una fuerza de destrucción en el universo pero es la misma que permite la creación, así entonces, una estrella que iluminaba bien chévere, de pronto explota y  se vuelve basura cósmica que luego forma otra estrella, o de plano se contrae en sí misma formando un Agujero Negro que más tarde se traga todo lo que está a su alrededor… esa verdad la entendieron muy bien los mayas  históricos y a ti te complica la vida porque quieres vivir positivamente y pensar en la felicidad sin entender que lo bello se complementa con la negatividad y el dolor… en tu mundo, lo realmente importante es imaginario y  la angustia es el resultado del deficiente uso de la imaginación…  pero esa es tu bronca y allá tú cómo la resuelvas porque ahora lo que nos ocupa es uno más de los Grandes Fraudes del Tercer Milenio…

Uf Emiliano, deberías ser Facilitador de Cursos de Superación Personal –le dije y me contestó— : en todo caso, daría cursos de "Aceptación Personal" y no me interrumpas más porque no soy un “Facilitador” ya que el conocimiento cuesta, no es fácil, lo que es fácil es engañoso; mira remedo de intelectual caribeño, en nuestro sistema Planetario Solar, los planetas siguen órbitas elípticas en torno a nuestra estrella y son 8 porque hace poco acaban de degradar a Plutón de planeta a planetoide. 

El planeta X  no existe,  es una invención condimentada por Zecharia Sitchin quien alucinó al mundo en su libro “El Duodécimo Planeta” diciendo que el planeta Marduk o Nibiru se acerca a la Tierra cada 3 600 años, que sus habitantes se llaman Anunaki y que cada vez que vienen nos saquean minerales, metales y oro, que nosotros somos el resultado de una manipulación genética que los Anunaki hicieron con los simios y que los sumerios sabían de su existencia, todo lo anterior lo sustenta sin rubor y apoyado en su imaginación; sin embargo, sus cálculos predecían que llegaría a la Tierra en 2003 y otros especuladores de ciencia ficción dijeron que nos destruiría, pero ya ves, aquí estamos; ese mismo esquema de informar especulando y sembrando miedo en tierra fértil es el que utiliza el Sr. Fernando Correa quien se ha sumado a la corriente diciendo que los mayas conocieron a dicho planeta y lo llamaron Tzolze Ek y… ¿tú que lees la escritura jeroglífica maya, lo encontraste ya en alguna referencia de los códices o estelas?  … no –dije y Emiliano respondió--: ya ves, puras patrañas.

Considera que actualmente existen radio telescopios que observan Quasars que son fuentes de energía electromagnética situadas a millones de años luz... entonces: ¿cómo es posible que no han localizado a un planeta detrás del patrio trasero de nuestro vecindario? 






Además, ¿cómo podría salirse de su órbita y dirigirse hacia la Tierra para destruirnos…?  En todo caso no sería un Planeta sería un Cometa…  … oye espectro de baja frecuencia… pon algo de música, No tengo estéreo –respondí--, me lo robaron el otro día junto a mi llanta de refacción y el gato... observa, ahí está el hueco en el tablero… entonces Emiliano dio un salto al hueco donde va el estéreo y desapareció, frené bruscamente para buscarlo… lo llamé  sin recibir respuesta… me bajé de la camioneta y abrí el cofre ¡Emiliano, Emiliano! Le gritaba y nada, no lo veía por ninguna parte, en ese momento se acercó un agente de transito quien descendió de su motocicleta y me dijo, buenas tardes  Sr. ¿a quién le está gritando? Ah… mire oficial… este… bueno la verdad es que… y  el policía me respondió: muéstreme su licencia y su tarjeta de circulación,  venía usted manejando temerariamente y se frenó sin motivo alguno… luego abrió el cofre para buscar a nadie… creo que me va tener que acompañar a las oficinas de tránsito... 




viernes, 30 de abril de 2010

La Cruz Celeste Maya





Los Mayas Históricos le dieron a la palabra un sentido sagrado, con ella, se comunicaban con sus dioses y  dejaron testimonio de las obras y las vidas de sus reyes que llamaron Ahauob’; esta antigua palabra significa “los que hablan con fuerza, los que gritan o los que determinan” y es que con la palabra transfiguramos al mundo e imponemos dominio sobre los seres y las cosas; es con la palabra como creamos nuestro mundo dentro del mundo.


Nuestros Mayores veían una cruz en el cielo que se formada con un eje luminoso (la Vía Láctea) que iba de Norte a Sur y por una banda imaginara que del Este al Oeste recorren el Sol, la Luna, los Planetas y las Trece Constelaciones que los mayas midieron con precisión.
El eje de la Cruz Celeste se identifica con la Ceiba o "El Primer Árbol" que durante la Creación Maya fue plantado para separar las aguas del cielo y de la tierra; ese árbol primigenio se encuentra también presente en otras civilizaciones del mundo.


Estela 5 de Izapa, Chiapas, la Creación Maya y el Árbol Cósmico entre los dioses y los seres

En sus estudios sobre el chamanismo, el maestro Mircea Eliade lo identifica con la Estrella Polar y nos indica que tiene sus orígenes en la Culturas Boreales (las que se desarrollaron hace 12 000 años en el congelado hemisferio Norte); desde aquellos tiempos sin memoria escrita en piedra, ha sido utilizado como un conducto energético por el cual los chamanes y chamanas ascienden al cielo para mediar por sus comunidades delante a las conciencias inorgánicas.
La Vía Láctea determinó el diseño de algunas ciudades precolombinas como Tulum o Teotihuacán, ambas ciudades tienen un avenida principal que va de Norte a Sur.






La Vía Láctea fue representada también como una canoa que era impulsada por los Dioses Remero Raya y Remero Jaguar; en su interior, viajaban cómodamente un perro, un loro, una iguana, un chango y el Dios del Maíz quien en una ocasión descendió de la “canoa celeste” a la altura de la constelación de Orión, tomó el fuego de entre las estrellas Alnitak, Saïf y Rigel y lo otorgó a los seres humanos. Estas tres estrellas, forman un triángulo casi equilátero y los mayas las llamaron Oxib’ Xk’ub’ (Las Tres Piedras del Hogar),  es por ese motivo que los mayas colocan “tres piedras” para sostener el comal con el que cocinan sus alimentos.

Cuando los mayas realizan la ceremonia en la que plantan una Ceiba, están reproduciendo el pasaje de la Creación Maya que dio origen al espacio que habitamos; de igual manera, cuando compartimos el alimento maya cocinado en las Tres Piedras, recreamos un espacio celeste en el ambiente terrestre; el milenario Mundo Mitológico Maya está vigente y palpita en nuestro cotidiano.
Del Este al Oeste, dijimos que los Mayas Históricos observaron una banda imaginaria que los científicos llaman Eclíptica y nuestros ancestros vieron en ella a una “serpiente de dos cabezas” en muchas ocasiones, el cetro de poder que portaban los Ahauob’ simbolizaba esa banda del cielo porque los dirigentes mayas fueron los hijos de los dioses que residían en el cielo y por otro parte, la observación de los movimientos de los Planetas, del Sol y de la Luna fue lo que les permitió desarrollar los calendarios más precisos que los seres humanos hemos diseñado.


El Ahau Kak' Tilihu Chan Chaak porta el Cetro de Poder que representa al Vía Láctea



La Cruz Celeste fue profusamente dibujada en el imaginario y en la plástica maya, en la ciudad de Otolum (que hoy nombramos Palenque), al final del S. VII, esa Cruz fue maravillosamente esculpida por los artistas mayas; el Ahau Kinich Kan Balam II se representó a sí mismo junto a una Cruz Celeste en los muros de los templos de la Cruz y la Cruz Foliada y también aparece la Cruz Celeste en el sarcófago de su famoso padre Kinich Hanaab Pakal K’ in.  



El escritor de Ficción Histórica, Victor Von Daniken, escribió “El Día que llegaron los Dioses”  un texto bastante provocador y sin ningún sustento epigráfico o arqueológico en el que dio cuenta de su desbordada imaginación y escribió que el Ahau Kinich Janaab’ Pakal K’in era un astronauta que movía unos controles de una nave espacial. La actual lectura de los jeroglíficos mayas nos indica que precisamente el famoso Ahau de la actual Palenque, en realidad desciende al inframundo a través del la Ceiba Primigenia para resurgir como Dios del Maíz tal y como sucedió con el padre de los Héroes Gemelos Hunahpu e Xbalamqué. Esta tradición de ingresar al Xibalba’ (inframundo maya) para resurgir como Dios del Maíz a través de la Ceiba que contacta con sus hojas al cielo, con su tronco a la tierra y con sus raíces al Xibalbá, es común entre todos los Ahauob’ del Mundo Maya y no exclusiva del famoso Ahau enterrado en el Templo de las Inscripciones.




Cuando llegaron los peninsulares a la Tierra del Mayab, la Cruz Cristiana fue bien recibida porque para nuestros mayores no les era ajena. En la Isla de Cozumel,  Hernán Cortés mando desmontar un altar maya, lo pintó con cal (el blanco para los mayas era sagrado y representaba al Norte) y colocó una Cruz; los mayas de la Isla de las Golondrinas identificaron un motivo religioso similar al que ellos tenían en su religión. Cortés partió en búsqueda de nuevas conquistas pero el mal tiempo le hizo regresar a Cozumel, al desembarcar, observó con alegría que los mayas no habían desmontado la Cruz, entendió entonces que era un signo común para ambas culturas. No en balde, al llegar al Golfo de México, llamó a la primera ciudad que fundó “La Villa Rica de la Vera Cruz” su verdadera Cruz porque en aquellos tiempos de memorias transcritas en papel amate, cada pueblo tenía su verdad.
Durante la Guerra Social Maya, la Cruz, retomó la palabra de los Ahuob’ para guiar a su pueblo. Surgieron varias cruces y en Tulum una chamana de nombre María, hablaba con una Cruz en lo que actualmente llamamos el Templo del Castillo. Después de la rebelión maya, durante décadas, a los mayas les fue negado el acceso a ese recinto porque es un Lugar de Poder. En una ocasión que guiaba a un grupo de turistas europeos en Tulum (su nombre original es Zamá y quiere decir “alba”) a lo lejos, observé que cinco mayas dirigidos por una mujer, ingresaron a la zona arqueológica, caminaron directamente hacia el Templo que llamamos erróneamente El Castillo y aunque para los visitantes está restringido el acceso, ellos subieron como por su casa, dignamente, sin miedo, con una misión. Al llegar a la cima dejaron una ofrenda, realizaron un breve ceremonia, la mujer pronunció palabras sagradas y cuando un custodio les llamó la atención con un silbato, ellos ya emprendían la retirada, iban cubiertos con un halo energético que los protegía, nadie los pudo alcanzar, hicieron caso omiso a los improperios de los turistas mestizos y salieron dignamente de la zona arqueológica.  Lo que nosotros consideramos usufructo que genera divisas, plusvalía y marginación, para los corazones de los mayas, son lugares mágicos que prescinden del dinero, por ello, los mayas nombraban Huitzob' (Montañas Mágicas) a las Pirámides.


La Cruz Parlante tiene la virtud de ser un “objeto” que se transforma en “sujeto” porque está bañada de Ch’ ulel (santidad) y es un claro ejemplo del mágico pensamiento maya que utiliza a la palabra para dar vida a lo que nuestros ojos occidentales ven inerte.
La Cruz Parlante que hoy en día se venera y se respeta, simboliza la permanencia de un milenario pensamiento transformado en voluntad, una vívida constancia de que la Civilización Maya se ha transfigurado desde tiempos sin memoria y está vigente entre nosotros. El próximo 3 de Mayo, en el Mundo Maya se festejará a la Cruz Parlante y respetuosamente envío una salutación a los mayas deseando que algún día, los mestizos entendamos la importancia de la Cruz Celeste para respetarla y dignificarla.
La Palabra zurce y labra, por ello, la Cruz Parlante está vestida y fue esculpida en piedra y en la memoria ancestral de un pueblo que todavía acude a ella para hablar de verdades eternas.

lunes, 26 de abril de 2010

Conferencia "Las Profecías Mayas"









Presenta la Conferencia "Profecías Mayas"

con el Investigador y Escritor

Claudio Obregón Clairin

 Viernes 30 de Abril a las 19:45 hrs
Av. Nichupté esq. Av. del Llano S/N
S. M 513, tercer piso de Reino Sadai
Cancún Quintana Roo


Entrada Libre
Reservaciones 
Tel. 2 71 06 73


El Centro de Enseñanza Oriental inicia con "Las Profecías Mayas"  un ciclo de cursos y conferencias sobre la Civilización Maya que el investigador cancunense ofrecerá en nuestras instalaciones, con la finalidad de contribuir en la construcción de nuestra identidad cancunense.



¿Los Mayas Predijeron el Final del Mundo?

¿Cuántas Profecías Mayas existen? ¿7, 13, 26?

¿El 23 Diciembre de 2012 vendrá un Rayo Sincronizador desde el Centro de la Galaxia?

¿Qué dicen las Profecías Mayas del Chilam Balam de Chumayel?


Asiste a la conferencia y entérate de lo que la palabra sagrada nos dice sobre las Profecías Mayas, escucha los sonidos de los jeroglíficos mayas que estuvieron en silencio 1 200 años y conoce lo que profetizaron sobre la famosa fecha 4 Ahau 3 Kank'in.







sábado, 24 de abril de 2010

Haiku Maya / Dibujo de Iliana Sánchez





Tuk' ol Salil --- Insoportable Levedad










A Kab Boon Sas



Bat' an Yax K' in Huat Uinic 



U Pachah Pok Che '






Tu mano dibuja luz




Delante del hombre que se quiebra en el otoño  




Escogió el desierto











Haijin Maya Ta' an

Claudio Obregón Clairin




Haiga

Iliana Sánchez



Tarea para mis alumnos del Curso de Epigrafía Maya en el ICCAL.



1) Visualizar, leer y realizar la transliteración del texto jeroglífico.

2) Visualizar y leer el lenguaje corporal; ubicar el contexto simbólico.





viernes, 23 de abril de 2010

Canto Maya / Coro Universitario, Estudiantil, UNAM.






Coro Universitario Estudiantil, UNAM Canto Maya


Conex, conex palanxen, xicubin, xicubin yocolk'in.
Conex, conex palanxen, xicubin, xicubin yocolk'in.
Xola mayol, xola mayol, ea, ea, ea, o.
Conex, conex palanxen, xicubin, xicubin yocolk'in.



Vamos, vamos jóvenes, que ya está atardeciendo
Vamos, vamos jóvenes, que ya está atardeciendo

Sucede aunque no se quiera, sucede aunque no se quiera.. ea, ea, ea,
Vamos, vamos jóvenes, que ya está atardeciendo.

El Desafío de la Equidad





AGUA
Los animales humanos somos el resultado de dos decisiones tomadas en tiempos inmemoriales: matar para sobrevivir y compartir los alimentos. La caza nos permitió desarrollar un cerebro más grande y propició el trabajo en equipo; sin embargo, las hembras fueron excluidas de esta actividad y remitidas a la penumbra de las cuevas donde se tornaron insondables. Ahí, en lo oscurito, germinaron también el complejo de Edipo y la justificación de la ausencia paterna. 
Entre los primates el macho dominante no comparte su alimento y se apodera de las mejores ramas; diferenciándonos, concluimos que compartir los alimentos fue un acto de sensibilidad y conveniencia que incidió de manera contundente en el desarrollo de nuestra cultura y en la supremacía de nuestro género sobre los homínidos contemporáneos de nuestros ancestros, por cierto, ya extinguidos. Somos lo que somos por lo que comieron nuestros antepasados pero sobre todo, por la manera en que lo hicieron. En el acto de la distribución no hubo equidad, los machos dominantes vieron “viva” a su presa, la acecharon y tuvieron contacto visual con ella, apreciaron la sublime partida de su alma y esa comunión los condujo a reservarse para sí las mejores partes de su flácido cuerpo… Así se inició la autoridad del proveedor. 
El concepto de “equidad” es relativamente reciente en nuestra historia; surge como resultado de un proceso racional de los animales humanos que se ubica entre los anhelos y los deseos, pero no por ello nos es inasible; forma parte de una de nuestras mayores riquezas y responsabilidades: “la capacidad de incidir en el destino natural para crear nuestro propio destino”. 

La carne aceleró nuestro proceso evolutivo que tuvo una duración de al menos dos millones de años; durante ese tiempo la economía de los homínidos se sustentó en la recolección de frutos, tubérculos y leguminosas. Esta faena la realizaban exclusivamente las hembras que recolectaban con los hijos a cuestas; un severo cambio climatológico ocasionó que la selva cediera su espacio a la sabana provocando la paulatina pérdida de pelo en el cuerpo de nuestros ancestros, en consecuencia, uno de los primeros inventos, el rebozo, permitió a las hembras mantener contacto íntimo con la razón biológica de su existencia.

La caza fue el divertimento de los hombres, originó el chamanismo y su expresión gráfica, el arte rupestre. Durante miles de años, las sociedades arcaicas tuvieron una división del trabajo que permitió a los hombres ausentarse por períodos cada vez más largos para cazar. Entonces, las mujeres fungieron como protectoras y formadoras de las nuevas generaciones; aun y cuando los hombres rompían el cordón umbilical al llegar a la pubertad y se consagraban adultos al participar en la caza, quedó en ellos, como en las mujeres mismas, un atávico sentimiento que perdura hasta nuestros soles y que relaciona la seguridad con el vientre materno, con los brazos femeninos, con la voz de la madre. 
SUJETOS Y OBJETOS
En los albores de la humanidad los valores intrínsecos de la mujer se consideraron sagrados y quizá por ello los seres humanos que poblaron la Europa paleolítica veneraron durante no menos de 25 000 años a una Diosa Madre relacionada con los cultos de la fertilidad. En los períodos Auriñaciense (c.30 000 a 27 000 a. C.) y Magdaliense (c.15 000 a 8 500 a.  C.) se elaboraron unas estatuillas femeninas conocidas como Venus paleolíticas que nos remiten a un culto refinado centrado en los mitos de la generación y fertilidad: son las primeras expresiones humanas de una divinidad. Al otro lado del mundo, los habitantes de Mesoamérica tuvieron un desarrollo histórico desfasado y diferenciado del resto de los seres humanos; sin embargo, aunque tardíamente, reproducen los mismos esquemas de la Europa paleolítica: durante el período preclásico temprano (1800 a. de C.) encontramos en los asentamientos del altiplano central (Cuicuilco, Tetepilco y Tlatilco), figuras femeninas de barro que al igual que las Venus paleolíticas, presentan atributos de fertilidad y una morfología desproporcionada (bebés en sus brazos, caderas anchas, dos cabezas). Estas figuras nos remiten también a un culto primigenio íntimamente relacionado a la mujer. 
Se considera que el desarrollo agrícola fue un gran salto de la humanidad, pero en algunos aspectos, esta argumentación es muy cuestionable. Ciertamente nos dio cohesión y permitió el nacimiento de las civilizaciones, pero en cuanto a la calidad de nuestra alimentación, fue un retroceso; en el rubro económico dio pie a que la plusvalía generara desequilibrios en las aspiraciones de libertad y libre albedrío de los seres humanos y, en el plano teológico, la deidad se tornó masculina.
En Mesopotamia, a partir del 4 000 a. C. las actividades agrícolas, la creación de calendarios solares, el excedente de producción y las guerras, indujeron a la creación de una deidad joven y viril que fue a la vez hijo y amante de la Diosa Madre. Esta nueva divinidad masculina moría anualmente tras una cópula con su madre en la que la Diosa se fertilizaba a sí misma con carne de su propia carne. En el tercer milenio antes de Cristo, el emperador mesopotámico Shoulgi, decidió reencarnar a sus dioses en los aposentos del templo de Eanna copulando periódicamente con una mujer que representaba a la diosa Inanna. A partir de ese instante, el acto creador dejó de ser una atribución mítica y femenina para transformarse en un evento de voluntad viril.
Con la agricultura, la actividad económica recayó en los hombres y la alimentación de una familia numerosa se tornó insostenible para la mayoría de ellos. Esta transformación de las sociedades antiguas indujo a nuestros ancestros a la monogamia y tiempo después, como una consecuencia de las actividades económicas, a la esclavitud de la mujer. El signo sumerio para indicar “esclava” representa a una mujer de la montaña y nos recuerda que los mesopotámicos realizaban  incursiones  militares  a   las   montañas   con   la  finalidad  de capturar mujeres que obligaban a trabajar como esclavas en los talleres de hilado y tejido, controlados, por supuesto, por la clase sacerdotal masculina. Las incursiones militares victoriosas tenían el valor agregado de poseer a las mujeres de los vencidos. 
En la cuna de las civilizaciones primigenias, el dominio del hombre sobre la mujer se dio en primer lugar por medio de los hijos que procreó con las esclavas e inmediatamente después en el plano psicológico.

Pronto hicieron su aparición la prostitución comercial y los harenes, y el cuerpo femenino dejó de ser considerado sagrado para transformarse en un objeto de uso masculino.

La agricultura y las guerras de Estado perpetuaron la sumisión de la mujer y para garantizarla, se dictaron leyes: el rey mesopotámico Uruinimgina (c. 2 352 – 2 342 a. C.) determinó que las mujeres fueran castigadas con lapidación cuando se comprobara el adulterio y, también que se desfigurara el rostro de aquella mujer que se dirigiese de manera irrespetuosa a un hombre. Continuando con el paralelismo de las culturas que nos dieron forma, entre los mexicas, la mujer era igualmente lapidada si cometía adulterio; Fray Toribio de Motolinía comentó en una famosa carta que dirigió a Carlos V en el año de 1555 que los mexicas consideraban que “las mujeres habían de ser sordas y mudas” y el conquistador anónimo afirmó por su parte que los mexica (aztecas) son “la gente que menos estima a las mujeres en el mundo”. Los alabados griegos de la antigüedad ¡prescindieron de la mujer hasta en la esencia de la sensualidad y el erotismo! En la tradición bíblica, Adán nombró primero a todos los animales y cuando dormía –a hurtadillas--, Dios le quitó una costilla para crear a la mujer quien más tarde fue recriminada por acceder a la tentación de un símbolo fálico transformado en serpiente. Lamentablemente, desde entonces, la moral de culpa occidental determina que la mujer debe seguir ciegamente los dictados del hombre porque una de sus virtudes, la curiosidad, fue la causante de la expulsión de la primera pareja de un idílico paraíso.


ESPEJOS
Los seres humanos estamos llenos de creencias; basta creer en ellas para responder puntualmente a sus órdenes.  
Los hombres han sojuzgado y mal interpretado a la mujer los últimos 5 000 años. Mujeres y hombres han sostenido la falocracia ondulante del verbo que impone y dispone de la mujer, pero…  en nuestros soles, la historia de la humanidad realiza otro vertiginoso giro: las relaciones entre las mujeres y los hombres se encuentran, regularmente, en crisis.
Durante la Revolución Industrial las mujeres accedieron a importantes derechos sociales, pero el evento que descarriló el tren en el que viajaban los prejuicios milenarios y la sumisión femenina, acaeció en los años 60 del siglo pasado: en aquellos soles, las mujeres acompañaron a los hombres en una lucha social que desembocó en el desencanto y súbitamente las mujeres pasaron de la calle a la cama. Se reconocieron individuos,  luego  entonces,  ¡ya no  les  interesó  seguir  siendo complementos circunstanciales de los hombres! Hoy, las mujeres afanosamente intentan identificarse como verbos, pero para desgracia de ellas y de los hombres, las mayoría se transforma en nerviosos adjetivos calificativos que ubican a sus hombres como una preposición y a la primera oportunidad los cambian por un acento, cuando lo deseable y esencial en nuestros soles, es que mujeres y hombres nos reconozcamos como sujetos en equidad. 
                                                                                           
Las mujeres “liberadas” del siglo XXI han descubierto su capacidad económica y toman revancha de 5 000 años de sumisión incondicional sustentada en argumentos económicos y teológicos que en nuestra sociedad competitiva y de servicios, carecen de validez. Algunas mujeres de clase media occidental se han posicionado en la autosuficiencia económica y con la flecha, el garrote y el martillo han asumido responsabilidades del género masculino, saliendo catapultadas a gran velocidad hacia un vacuo destino donde reproducen e incrementan las conductas machistas que originalmente rechazaban. Los hombres, por supuesto, de cara a un machismo disfrazado de feminismo, nos encontramos mucho más desequilibrados de lo que suponemos, ya que nuestra codificación atávica y genética nos desnuda, en tanto que ellas se arropan en nuestras carencias, total, que nos peinamos delante a un espejo roto…                                                                  
Esencialmente, el feminismo es tan recalcitrante como el machismo: son extremos violentos que nada aportan a una reconciliación, sino por el contrario, la dificultan. Frente al juego de absolutos, los hombres nos hemos visto en la penosa necesidad de acomodarnos entre la displicencia y el berrinche, porque no acabamos de entender el origen de la rebeldía femenina: nuestros actos. Para colmo, el futuro inmediato de la pareja se vislumbra tenebroso con la aparición de la clonación humana: una célula de la piel podrá sustituir a los espermatozoides y finalmente las mujeres prescindirán de los hombres para la procreación.
    
La evolución pretende ser manipulada y las mujeres han escogido el camino rudo; ¡los hombres nos encontramos perdidos! Nos corresponde evaluar nuestra historia y nuestra codificación mental para transformar nuestras conductas; de otra manera, podemos ir despidiéndonos del concepto de familia, lo que puede ofrecernos un escalofriante escenario en el que los individuos se realicen viendo “al otro” como “a un aquel”. Sin embargo, observemos que aún los animales de vida solitaria responden biológicamente a un llamado natural de reproducción y en ese sentido, romper con nuestra historia gregaria y procrearnos prescindiendo del erótico intercambio de fluidos corporales significa atentar contra nuestra especie y sepultar los factores que dieron forma a la historia de los animales humanos.
Sí deseamos conservar a la pareja como fundamento social y como una opción para procrear nuestra descendencia, será preciso transitar con mayor frecuencia por el bulevar de las acciones amorosas y consecuentes con la equidad más que por el sendero de las promesas románticas; esta es, a todas luces, una inteligente alternativa de reencuentro. En esta atmósfera de ultimátum, a los hombres nos urge colocarnos en una posición de franca negociación. Ciertamente nos costará trabajó, pero    -aunque para muchos hombres les resulta difícil tan sólo pensarlo-, hoy resulta una imperiosa necesidad aprender a compartir el poder. Reinventarnos significa propiciar un ambiente de tregua, donde, para nostalgia de algunas y para alivio de otros, irremediablemente el galanteo pasará a la historia y en consecuencia la equidad podrá transformarse de un anhelo en un desafío.

Estas propuestas conllevan, sin duda, muchos riesgos, demasiadas condiciones y pocas probabilidades de triunfo. Los hombres, podemos  -y digo podemos, porque siempre es un evento potencial- actuar de manera distinta. A las mujeres y a los hombres, nos une aún la sexualidad; quizá sea el último punto de coincidencia, sin embargo, la individualización que proyecta Internet, el machismo ancestral, el feminismo ascendente, la complicidad con nuestras carencias y la sociedad de consumo, nos han colocado en posiciones antagónicas, casi irreconciliables. Las mujeres reaccionan y se transforman a la velocidad del sonido; nosotros, los hombres, debemos aprender a escucharlas sin prejuicios. Nos conviene reconocer la generosa y atávica violencia que les ofrecemos con palabras, silencios y golpes. Intentemos reconsiderar nuestros impulsos y, ojalá en un próximo sol, las diosas y los dioses nos iluminen para que mujeres y hombres logremos diferenciar las cualidades de los sujetos y evitemos confundirlos con objetos. Transfigurándonos y reconociéndonos en equidad, se esfuman las culpas, no existen motivos para mantener las absurdas actitudes de confrontación de género. La libertad es total y realmente plena cuando se comparte…  también la responsabilidad. Con amor, disciplina y mucho sexo, hombres y mujeres podemos romper las cadenas de la anacrónica falocracia y evitar los garrotazos vengadores de su reflejo: el feminismo respondón. 

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