sábado, 16 de octubre de 2010

Los Murales de San Bartolo “Arte Maya en movimiento”




Era el año 2004, el arqueólogo William Saturno bebía un delicioso “café de altura” en su centro de investigaciones localizado en Antigua, Guatemala y le informaron que unos bandoleros estaban hurtando unas estelas en  la zona arqueológica de San Bartolo --situada en el Peten Guatemalteco, al Norte de Tikal, en un punto cercano a la frontera que comparten México, Belize y Guatemala--, Saturno tomó la decisión de partir inmediatamente hacia ese lugar en compañía de su equipo, pero su vehículo se descompuso en medio de la exuberante vegetación tropical, se les acabó el agua y cuando el sol, los mosquitos y la humedad de la selva se tornaron insufribles, se percataron que estaban perdidos.

Deambularon sin rumbo fijo durante varios días y de pronto, exhaustos, llegaron a San Bartolo, su sorpresa fue mayúscula al constatar que las estelas habían desaparecido… en ellas, se encontrarían los más antiguos textos jeroglíficos mayas escritos en piedra y quizá algunas reveladoras imágenes de los primeros ahaob (reyes-mayas).

William Saturno se enojó muchísimo y después de varios corajes decidió refugiarse del radiante sol en una de los túneles que previamente los saqueadores habían excavado en el costado de una de las Montañas Mágicas que los mayas construyeron y que llamaron Wits, pero actualmente, nosotros las nombramos “pirámides”, Contrariado, William Saturno reflexionaba sobre la fragilidad de los objetos del pasado y de la condición humana, Alzó su mirada sobre el muro excavado, luego se quedó sin voz porque acababa de descubrir un fragmento de pintura mural con la imagen de un personaje que más que maya… parecía olmeca.



Llamó a sus compañeros de expedición para mostrarles su descubrimiento y más tarde regresaron a Antigua desde donde Saturno se puso en contacto con la National Geographic quien patrocinó el salvamento de “Las Pinturas  Murales de San Batrolo”, Aún continúan los trabajos de consolidación y está cerrado el acceso al público, Se trata de las pinturas murales mayas más antiguas hasta hoy día encontradas y podemos considerarlas como verdaderas obras maestras de la Plástica Maya.

Contemporáneas a Pompeya, las pinturas murales de San Bartolo fueron pintadas hacia el año 200 a. de C. y nos muestran un universo religioso profundo y una compleja estructura social y religiosa que además de permitirnos conocer los orígenes religiosos y míticos de los mayas, igualmente nos demuestran que el periodo de tiempo que nosotros llamamos Preclásico, erróneamente ha sido ubicado como un espacio temporal en el que los mayas fueron simples adoradores de las fuerzas vitales de la naturaleza, El contenido y las técnicas que nos revelan estas pinturas, muestran a una sociedad que logró un altísimo nivel artístico producto de una exitosa organización religiosa y política.

La primera imagen que quedó descubierta fue la del Dios del Maíz y curiosamente, ese Dios fue el vínculo primordial de los Ahauob (reyes) quienes se sentían emparentados con él y al igual que todas las civilizaciones precolombinas, los mayas creían que los seres humanos estamos hechos de maíz, es por ello que los mayas históricos practicaban la deformación alargada de sus  cráneos, para darles una forma que reprodujera a las mazorcas de maíz.

Pero los mayas no inventaron todo, heredaron de los Olmecas los calendarios, el conocimiento de los movimientos celestes, la matemática, el concepto del cero, usos y costumbres, así como la estructura política del Ahau.

Los Olmecas, al igual que los mayas, se formaron de muchos pueblos y no se limitaron al Golfo de México, encontramos su influencia cultural en El Salvador , en el Valle del Anahuac y en los Estados de Guerrero, Morelos, Puebla e Hidalgo, hacia el año 900 a. de C, la capital olmeca, San Lorenzo, se derrumbó y algunos pueblos como los zoques y los mayas iniciaron una cierta independencia comercial y política pero mantuvieron los mismos valores religiosos y una dependencia cultural hacia “lo olmeca”, Hacia el año 600 a. de C, despuntó la ciudad de la Venta como un sitio de Poder pero sucumbió alrededor del año 400 a de C y fue entonces, cuando los mayas lograron desarrollarse de manera independiente y surgieron las primeras grandes ciudades como El Mirador, Nakbé y San Bartolo.





Los murales están fechados hacia el 200 o 150 a. de C, se localizan en el interior de un aposento real situado junto a una enorme Wits, el crecimiento económico de la urbe maya que hoy llamamos San Bartolo requirió agrandar la Wits y, consecuentemente, el aposento con las pinturas fue sepultado, Dos mil años después, los malos de la película excavaron un túnel para llegar al centro de la pirámide en búsqueda de una tumba real, nada encontraron y pasaron de largo por las pinturas, semanas después llegó William Saturno y descubrió al Dios del Maíz con rostro Olmeca.






Descripción del Mural del Dios del Maíz





Del lado izquierdo aparece una Montaña Mágica compuesta de piedras, animales y plantas, de ella sale una mujer que tiene entre sus manos un plato cónico con tres bolas que según el maestro Nikolai Grube son las primeras representaciones de tamales y, delante a ella, un hombre con rostro oscuro ofrece un bule o guaje que contiene agua, el Dios del Maíz lo recibe con sus manos y voltea para dárselo a una de sus asistentes que de rodillas espera el arribo del preciado líquido, en tanto, otra mujer flota arriba de la primera, es la consorte del Dios del Maíz y está vestida de color rojo porque el rojo es el símbolo del Ch´ulel que significa la “energía vital” así como un vehículo para aproximarse a lo sagrado y por ende, las pirámides fueron pintadas de color rojo, Las dinastía mayas vincularon su existencia con el "Ch´ulel" y ya sea por descendencia divina o por apetito divino, la sangre sustentó el Poder de las dinastías que gobernaron a través del régimen de los Ahauob el Mundo Maya desde sus primeras expresiones en Izapa hacia el 600 a. de C. hasta el final del Periodo Clásico en el 909 d. C.

El maíz precisa del agua, es cíclico, necesita de la mano de los seres humanos para reproducirse, no es un producto que se encuentra en la naturaleza, fue domesticado con el esfuerzo de varias generaciones y por ello se le creyó divino, El grano del maíz germina, crece y muere, entre los mayas, al Dios del Maíz le sucedía lo mismo y en las pinturas de San Bartolo descendió para recibir las ofrendas, comulgó con la Montaña Mágica de donde emergía el hálito divino de Chac Xib Chaac quien desde los cenotes y las cuevas enviaba el agua necesaria para la formación de las lluvias.



Esta Wits montaña es muy particular ya que justo detrás de la mujer con los tamales aparece una estalactita que al mismo tiempo es el colmillo de una serpiente que abre sus fauces de donde emergen el vapor de agua y los seres humanos portando sus regalos, Esta Montaña Mágica está llena de serpientes y de hecho, la Wits así como los seres humanos y divinos están situados sobre el dorso de una enorme serpiente, por otra parte, la serpiente que está en el lado izquierdo de la cima se ha devorado un ave que al vuelo pasaba delante a ella y por ello salpica “Ch´ulel” de sus fauces, en el universo religioso maya, todo lo que es sagrado se pintó de rojo, y es curioso que únicamente el rostro del hombre que porta el agua en un bule posea el rostro negro.

Este personaje, además, tiene una enigmática cola, desde su rostro aparecen unas volutas de “Ch´ulel” y una de las dos líneas curvas que están delante de su rostro y entre los brazos del Dios del Maíz, es negra porque simboliza la combustión y el carbón que se registra al quemar la selva para lograr sembrar entre las piedras, Este símbolo como de una lengua de serpiente bífida también aparece detrás de la mujer de los tamales y, como dijimos, es el hálito divino de la entidad divina que provocaba las lluvias, pues bien, este curioso símbolo, en realidad es un jeroglífico y se lee K´ak´ que significa “fuego, humeante o cálido” tal y como es el aliento de los seres terrestres y divinos.

Los mayas representaron al movimiento en sus pinturas, es decir, lo que nosotros creemos que es una fotografía, un instante que se retrata para la posteridad, en realidad, es una pintura en movimiento, Desde hace algunos años me he percatado que en algunas estelas, vasijas y murales mayas… las aves se mueven ¿cómo lo lograron?

Observemos el nido de las aves que conocemos como Yuyas (de la familia de las Oropéndolas) situado en la parte superior de la pintura, construido –como de costumbre—en la punta de las ramas de los árboles, así, cuando hay viento no ofrece resistencia, Las Yuyas dejan algunos filamentos en la parte inferior del nido para que cuando llueva, el agua pueda escurrir y secarse más rápido, pero lo realmente sorprendente de estas aves, es que anudan, es decir, con las ramas no solamente entretejen de manera precisa sino que además hacen nudos valiéndose de sus picos y de  sus patas, Estos pájaros tienen un plumaje amarillo con tintes negros, y logran mantenerse en un vuelo casi estacionario, como podemos apreciar en este mural maya.



Pero veamos bien, son tres aves y eso no es funcional, el nido lo construye un solo macho, además,  entre las Yuyas es importante construir un buen nido porque las hembras seleccionan al macho en función de sus habilidades arquitectónicas mas no por su apariencia, de modo que es imposible que tres machos oropéndolas  construyan un nido, se trata entonces de la misma ave representada en tres movimientos mientras construye su nido.

El arte maya nos sorprende con el movimiento estacionario, pero aún hay más, si observamos bien, los artistas mayas representaron cuatro y no tres movimientos, el cuarto movimiento del ave es su “Ch´ulel” que se esparce por el viento, Sucede que cuando la Yuya se regodeaba en la construcción de su nido tuvo el infortunio de aproximarse al acantilado de la Montaña Mágica y fue devorado de una bocanada por un tigrillo  que lo acechaba, rastros de su “Ch´ulel” aún emergen de la boca del temible felino.

En el universo que recrearon los mayas históricos, en un principio fue la oscuridad y luego el movimiento, En ese contexto: “el movimiento no es bueno ni malo, tan sólo se mueve y nosotros con él” por ello, nuestros mayores interpretaron en su “arte religioso” una relación con la naturaleza en la que el raciocinio cuenta menos que la intuición.






7 comentarios:

  1. Claudio gracias de nuevo por la plática de ayer. Ahora a ponernos a leer y educarnos un poco más.

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  2. Claudio, hoy se me puso enfrente tu pagina..... no paro de leerla y de recordar tu magia, espero que estes bien, te quiero mucho y espero saber de ti........ donde quiera que estes, gracias por haberte atravezado en mi vidurria!!!!, feliz dia y besos

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  3. Jorge, muchas gracias y estoy en literaturaymundoamaya@gmail.com para seguir en contacto, un abrazo. Claudio

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  4. Querida Piopas, qué gusto saber nuevamente de ti, te envío mis consideraciones por tu interés en mis palabras y te abrazo fraternalmente, Claudio.

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  5. hola. soy artista plastico y he reproducido el mural en 10 metros de ancho por 2.1 de alto. me gustaria mostrarselos...saludos..

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    1. Estimado Adrián, agradezco su invitación, podemos estar en contacto por medio de este correo: misteriosydescubrimientos@gmail.com

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    2. Hola Adrian, me gustaría saber en que página puedo ver tu mural.
      Saludos.

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