domingo, 30 de marzo de 2014

¿Artistas Neandertales? / Misterios y Descubrimientos


Misterios y Descubrimientos


¿Artistas Neandertales?

En los laboratorios BETA ANALITYC de Miami, USA, entre 2010 y 2011, se realizaron las dataciones de unos carbones recuperados en una fogata de la Cueva de Nerja, situada en Málaga, España y dieron la extraordinaria fecha de 43 000 a 45 000 años. José Luis Sanchidrián, profesor de Geografía de la Universidad de Córdoba y director del proyecto de investigación de la cueva de Nerja, declaró en una entrevista al periódico español Público: “Atendiéndonos a las fechas y los paradigmas de poblaciones de Europa por los sapiens, esos carbones los llevaron allí los neandertales”. Manuel Pimentel, exministro de Trabajo español mencionó jubiloso: “Es un descubrimiento cósmico”.

¿Cuál es el motivo de tanta alegría delante a los restos de una fogata que realizaron los neandertales hace poco más de 40 000 años si desde hace 2 millones de años los homínidos Homo ergaster dominaban el fuego? Pues que junto a la fogata se encontraron los dibujos de unas focas lo cuál indicaría que los Neandertales pudieron ser los primeros artistas.

El descubrimiento tiene varias aristas y deja las puertas abiertas para desarrollar algunas interpretaciones y varias conjeturas que podrán ser completamente esclarecidas dentro de muy poco cuando se publiquen los análisis de Uranio-Torio realizados por la geóloga francesa Eswige Pons-Branchu en las estalactitas de la cueva de Nerja y científicamente se compruebe si aquellas focas fueron realmente dibujadas por los neandertales.

Existe la posibilidad de que ciertamente, la fogata fuera obra de los neandertales, pero las pinturas pudieran haberse realizado algunos miles de años más tarde por nuestros ancestros directos y no por nuestros tíos abuelos.
La cueva de Nerja contiene 596 representaciones pictóricas que incluyen caballos, ciervos, cabras y aves acompañados de signos que algunos investigadores como el conservador de la cueva, Antonio Garrido, explican que pudieran ser los primeros rastros de un lenguaje escrito o codificado. 



Las cuevas y grutas han sido desde tiempos sin memoria pétrea, los espacios sagrados de comunión con el universo chamánico, resguardo para las andanzas y las peregrinaciones humanas; vínculo con lo innombrable y espacios comunitarios donde las mujeres desarrollaron la capacidad de hablar todas al mismo tiempo sin perder el hilo de la conversación; en la penumbra criaron entre sus brazos a sus descendientes aguardando a sus hombres quienes en silencio recorrían las planicies y acechaban a sus presas con un lenguaje gestual. Desde entonces, los hombres somos tremendamente visuales y las mujeres atienden a los sonidos y a las voces.

No siempre se representaron en las cuevas y en las grutas a los animales que se cazaban, también existieron figuras que relacionaban a los seres humanos con el universo mágico y los animales totémicos. Pero en el caso de la Cueva de Nerja, resulta sorprendente encontrar a seis focas dibujadas en las estalactitas de en un camarín oculto en el fondo de la cueva y de complicadísimo acceso aún para los espeleólogos modernos.



Desde el hace más de 40 mil años, ese reducido espacio fue visitado por los neandertales, seguramente también frecuentado por los cromagnones quienes por situaciones propias de la evolución, lucharon por la permanencia como especie contra los neandertalesl y los eliminaron del planeta. Si fuera entonces una representación artística de los neandertales, evidenciaría un elemento sustancial en el desarrollo psíquico y mágico de nuestros tíos abuelos que se sumaría a los hechos y registros ya comprobados de que cuidaban a sus enfermos y realizaban prácticas funerarias; demostrando en sus rituales, una percepción de otras realidades paralelas que los vinculaban con la magia y la otredad. De igual manera, el arte entonces no sería exclusivo de nuestra especie y pondría en tela de juicio a nuestra interpretación homocéntrica que oronda establece que todo lo que se produjo a partir del lenguaje y de las expresiones sublimes del alma: son exclusivas de nuestros ancestros.

Ese es ya un tremendo asunto, pero observo igualmente otro detalle sustancial: el hecho de que en lo más recóndito de la cueva se ubiquen animales marinos en movimiento… ello inquieta a mi percepción y me conduce al límite de la evidencia para concluir que probablemente, desde aquellos lejanos tiempos, los neandertales como los cromagnones, tenían la percepción del desplazamiento marino, sea porque pudieran nadar o tal vez deseaban desplazarse por la superficie de los océanos cubiertos de hielo ya que en aquellos lejanos y fríos soles, las cálidas costas españolas y francesas estaban próximas a los glaciares.

El 22 de marzo del año en curso en la sección Misterios y Descubrimientos de este Blog, comenté los pormenores e implicaciones del fastuoso descubrimiento que realizaron los buzos Alejandro Álvarez, Fanco Atollini y Alberto Nava en El Hoyo Negro de Tulum, dimos cuenta de que ubicaron unos restos humanos acompañados de animales prehistóricos situados al menos hace 20 mil años o quizá mucho más, éste descubrimiento de los buzos independientes de Quintana Roo pudiera fortalecer la hipótesis de los investigadores Bruce Bradley y Dennis Stanford quienes sugieren un origen milenario y europeo para algunos de los primeros pueblos que habitaron el Continente Americano. 

Bradley y Stanford sustentan su revolucionaria hipótesis en un estudio comparativo de  las técnicas practicadas en el tallado de piedras entre la Cultura Solutrense de Europa y la Cultura Clovis de América, teniendo a Cactus Hill, en Virginia, USA,  como un yacimiento intermedio entre ambas culturas. Es una hipótesis que hace temblar a las estructuras de la interpretación tradicional, incomoda la zona de confort de los investigadores que se estacionan en los esquemas y reniegan a priori cualquier novedad que desestabilice sus privilegios y el supuesto derecho de interpretación oficial. Esperemos atentos los reportes franceses de Uranio-Torio, es probable que tengamos que volver a escribir la Historia desde sus cimientos.  Coc.

Agujeros Negros y Arenas Blancas / Misterios y Descubrimientos


Misterios y Descubrimientos

Agujeros Negros y Arenas Blancas


Las blancas arenas del Caribe de México no queman los pies cuando caminamos sobre ellas porque al contrario de la mayoría de las playas del mundo, las finas arenas caribeñas no son de origen pétreo sino orgánico. En lugar de haberse formado por el lento golpeteo de las olas del mar sobre las piedras, se constituyen principalmente de algas, crustáceos  y moluscos. 

Tomamos un puño de arena del Caribe en nuestras manos y aprisionaremos entre 15 o 20 mil granos de arena, si contáramos los granos de arena de las playas del mundo, nos llevaría varias vidas humanas concluir el desafío; pero más aún, si deseáramos conocer el número de granos de arena de todas las playas del mundo: calcularíamos un número que escapa a nuestra imaginación. Ahora bien, existen más estrellas en nuestro universo que la suma de los granos de todas las playas del mundo.

Alzamos nuestra vista al cielo nocturno y nuestro espíritu se desdobla hacia el infinito, pero si accediéramos al espacio exterior sucederían varios fenómenos interesantes, uno de ellos es que el tiempo se percibe de manera más rápida fuera de la Tierra a causa del campo gravitatorio e, igualmente si nos desplazáramos a la velocidad de la luz, envejeceríamos más lentamente que si meditáramos frente al mar. Las leyes universales tienen sus variantes y dependiendo de la relación que existe entre las cuatro fuerzas que constituyen el universo: los cuerpos y los objetos reaccionan y se comportan de manera distinta.

¿Cuáles son las cuatro fuerzas del universo? La Fuerza Nuclear Fuerte que se ocupa de mantener a los cuerpos unidos, la Fuerza Nuclear Débil que es la que separa a los cuerpos, el Electromagnetismo y la Gravedad, de las cuatro, la más potente es la Gravedad, pero únicamente en el universo atómico porque en el Jardín de las Partículas Subatómicas, la correlación de fuerzas cambia y ese es precisamente uno de los graves conflictos existentes entre la Física Cuántica y la Física Newtoniana ya que aunque las cuatro fuerzas rigen tanto en el cosmos como en el microcosmos, su presencia no es homogénea en ambos universos.

Pero ¿será posible entonces que adentro y afuera no sean compatibles y que exista una línea divisoria entre lo grande y lo pequeño? Los mayas históricos cuentan en el Popol Vuh y también leemos en la iconografía de la Estela 5 de Izapa que durante la Creación, Los Creadores, Los Formadores, cegaron parcialmente a los seres de maíz, es decir, “a nosotros”, porque nuestros ancestros reconocieron “lo grande de lo pequeño” y, si hubiesen seguido por el sendero de aquella percepción, pronto hubieran conocido el por qué de esa diferencia y entonces ellos mismos se podrían transformar en Dioses… fue entonces que Los Formadores decidieron que tuviésemos una parcial percepción de lo existente, la Ciencia, con la Teoría de Cuerdas que hace algunas décadas propuso inicialmente el físico subatómico Gabriele Veneziano y que hoy, con los aceleradores nucleares se intenta encontrar la Partícula de Dios y entender lo que Los Creadores, Los Formadores Mayas no querían que supiéramos los seres de maíz.

En la parte superior izquierda de la Estela 5 de Izapa se observa gráficamente el pasaje del Popol Vuh en el que Corazón de Cielo lanza su hálito divino a los seres de maíz para cegarlos parcialmente después de haber reconocido lo grande y lo pequeño.

El maíz precisa de luz solar para crecer, la luz es conocimiento pero buscarla de manera obsesiva termina por cegar en el absolutismo a sus seguidores, la luz como el conocimiento no es eterna y está siempre pulsando, esa es una noble verdad que en ocasiones se nos escapa cuando procuramos vivir regidos por la luz del conocimiento.

Cuando las estrellas son entre 3 o 30 veces más grandes que el Sol, se expanden al morir pero luego se contraen y en esa implosión se crean “los agujeros negros de masa estelar”, en Nuestra Galaxia se estima la existencia de 100 millones de ellos y números similares en otras galaxias. Existe también otro tipo de agujero negro, el llamado “supermasivo” que contiene de millones a miles de millones de más masa estelar que la que contiene nuestro sol. Es probable que exista uno de éstos monstruos en el centro de nuestra galaxia y en el centro de la mayoría de las galaxias espirales como la nuestra.

Recreación de un Agujero Negro, al ser negros, no se pueden observar pero se reconoce su existencia al observar cómo absorben energía de los cuerpos estelares que se ubican próximos a ellos.

Lo cierto es que todos los agujeros negros son caníbales, absorben toda la materia que se encuentra a su alrededor y si un astronauta se encontrara paseando a su alrededor sería absorbido como sucede con una hormiga descuidada que es atrapada por el remolino de agua en la entrada de una coladera: lo que experimentaría el astronauta sería que su cuerpo se convertiría en un espagueti, se estiraría a tal grado que al final sus átomos se volverían igualmente espaguetis y matemáticamente es posible que saliera en alguna otra parte del universo listo para ser servido con salsa boloñesa.

Así como hay luz y oscuridad, también hay agujeros negros y agujeros blancos, matemáticamente es posible y aunque no se han visto, como con anterioridad no se veían los agujeros negros y hoy los registramos por miles. Un agujero blanco es exactamente lo contrario al negro ya que “vomita materia”, algunos investigadores como el ruso Andrei Lïnde, de las Universidad de Stanford, plantearon hace algunos años que vivimos en un multiuniverso y que constantemente se están formando universos paralelos, como pompas de jabón que se unen surgiendo de un espacio y un tiempo contenido en un aro soplado por una intensidad o singularidad… a aquella fuerza creadora podemos también llamarle Dios o Intento, y así todos estaremos contentos.

Recreación de un agujero blanco 

Con la luz del conocimiento entendemos nuestras sombras, reposando en las blancas arenas observamos al constante oleaje que acaricia nuestra impermanencia, tomamos entonces un puñado de blancas arenas y descubrimos que la existencia es el fruto de agujeros negros y agujeros blancos: el movimiento no es ni bueno ni malo, tan solo se mueve y nosotros con él.

sábado, 22 de marzo de 2014

"El Hoyo Negro de Tulum" / Misterios y Descubrimientos


Misterios y Descubrimientos



El Hoyo Negro de Tulum

Los ríos subterráneos más grandes del mundo se encuentran en los alrededores de Tulum, Quintana Roo, se les conoce como Aktun Ha, Nohoch Nachich, Autlán, Sac Actun, Oxbel Ha y Dos Ojos. Temerarios buzos han ingresado desde hace algunas décadas a las oquedades sagradas para explorarlos y han localizado los restos óseos de animales prehistoricos y las osamentas de individuos considerados como los más antiguos del Continente Americano.

Los niveles actuales de los océanos han experimentado pronunciados descensos durante las glaciaciones, en algunos casos descendieron hasta 200 metros de su actual nivel. Cuando los primeros habitantes del Continente Americano deambulaban por la actual Península de Yucatán, las grutas y oquedades proporcionaban seguridad delante a sus predadores como los osos gigantes o los tigres diente de sable; saciaban su sed con el agua que se filtraba de las lluvias e igualmente otros animales prehistóricos descendían para abrevarse.

Recientemente Alejandro Álvarez, director del Proyecto Espeleológico Tulum (PET), dio a conocer uno de los hallazgos más importantes de la historia contemporánea. Alejandro,  junto a su compañeros de expedición Alberto Nava y Franco Atollini ubicaron los restos óseos de animales y seres humanos de la Edad de Hielo en un orificio de 50 a 60 metros de profundidad situado en uno de los ríos subterráneos próximo a Tulum y lo nombraron El Hoyo Negro. A pesar de que se ha informado su nombre y localización, prefiero no seguir divulgándolo ya que  por su trascendencia histórica, es preferible mantener en secreto su localización.



El descubrimiento de fauna e individuos con más de 10 mil años viene a revolucionar nuestra percepción histórica, a dar sustento a hipótesis que fueron consideradas fuera de contexto ya que contradicen el status arqueológico mundial y ubican al Inframundo Maya como uno de los espacios más importantes para estudiar el cambio climático que tanto inquieta a investigadores y pone en riesgo la continuidad de nuestras sociedades.

Alejandro Álvarez expresó a El Universal: “El Hoyo Negro es el hallazgo más grande hasta ahora registrado en la zona. Su magnitud es impresionante. La importancia del sitio es que además de humanos hay contexto de animales, plantas, actividades humanas como hogueras”



Oficialmente se considera que el Continente Americano se pobló por individuos asiáticos que cruzaron el estrecho de Bering después de la última glaciación hace unos 13 mil o 10 mil años. Sin embargo, los trabajos de investigación de la Dr. Silvia González de la Universidad John Moores de Liverpool, establecen que los pueblos Pericues de Baja California son de origen Polinesio y, recientemente, en un estudio publicado en The National Academy of Science por la antropóloga Alice Storey de la Universidad de Auckland, Nueva Zelanda, se informa que los estudios genéticos realizados a huesos de gallinas ubicados en entierros anteriores a Colón, en Arauco, Chile, determinan que las aves domésticas en cuestión provienen de Polinesia.

Los investigadores Bruce Bradley de la Universidad de Exeter, Inglaterra y el arqueólogo Dennis Stanford del National Museum of Natural History de la Institución Smithsoniana han propuesto una hipótesis que ha cimbrado los pilares de la arqueología mundial e implica grandes transfiguraciones en la percepción que tenemos los pueblos mestizos sobre nuestros orígenes. Basados en los estudios comparativos en técnicas de tallado en las armas de piedra de la Edad de Hielo, establecieron que la cultura Clovis que ubicamos desde Norte América hasta Costa Rica y sus antecesores inmediatos situados hace 20 mil años en los yacimientos arqueológicos de Catus Hill en Richmond, Virginia, USA, no provienen de Asia sino de Europa.




Ambos investigadores relacionan con rigor científico a la cultura Solutrense que se desarrolló en España y Francia con los primeros americanos de la cultura Clovis y los antiguos residentes de Cactus Hill. Estaríamos entonces delante a una verdadera transfiguración mental ya que de constatarse la propuesta Bradley-Stanford finalmente, en términos figurativos, los españoles vinieron dos veces al Continente Americano y la conquista de una parte de los pobladores de América fue en realidad entre seres emparentados genéticamente aunque distanciadísimos cosmogónicamente.



Es en éste prehistórico marco de referencia intercultural donde el descubrimiento realizado por los buzos independientes Álvarez, Nava y Atolloni, en el Hoyo Negro de Tulum, adquiere una relevancia mundial ya que con futuros estudios de C14 y pruebas mitocondriales, podremos comprobar científicamente los orígenes de los primeros humanos que llegaron al Continente Americano que en primera instancia  es probable que vinieran de Europa y en una segunda oleada llegaran de Asia.

Si en tiempos sin memoria pétrea hubo migraciones de Polinesia hacia California y Chile, es muy probable que igualmente hubiese audaces individuos quienes huyendo de sus territorios congelados y con los océanos cubiertos de hielo, pudieran haber emigrado de Europa al Continente Americano siguiendo la línea de costa de los glaciares tal y como postulan Bradley y Stanford.

Hace unos meses sustenté basado en estudios botánicos realizados por los investigadores Deena S. Decker-Walters, Mary Wilkins-Ellert, Sang Min Chung y Jack E. Staub, de la Universidad de Wisconsin, a tres variedades salvajes de guajes Lagenaria siceraria provenientes de Zimbadwe, que científicamente, “el guaje o bule utilizado para guardar agua, pulque o mate en todo el Continente Americano, es de origen africano”.

Detalle del Mural Maya ubicado en San Bartolo, Guatemala en el que se observa a la entidad divina del maíz recibiendo un guaje Lagenaria siceraria. Es notable que tiene el rostro negroide de origen olmeca a pesar de ser un mural maya, lo cual nos indica el entrañable vínculo mitológico de ambas culturas y el origen étnico negroide de la entidad divina más importante para los mayas que recibe el guaje con  agua 


Ésta prueba científica nos permite afirmar que hubo una migración africana durante el Neolítico (cuando los océanos estuvieron 60 o 100 metros por debajo del nivel actual) proveniente probablemente de las costas de Mauritania hacia Brasil, pasando por las islas que en aquellos tiempos emergieron de la Dorsal Mesoatlántica (una cordillera de 40 mil kilómetros situada entre el Continente Americano y África y Europa). Así entenderemos por qué las primeras civilizaciones de América situadas en San Agustín, Tierra Adentro en Colombia, Chavín, Perú y en Norte América los pueblos olmecas y pre-olmecas como Cantón Corralito, Chiapas, evidencian rasgos negroides.

Cerámica pre-olmeca en Cantón Corralito, Chiapas.

Rostro de Cabeza Olmeca / Museo Nacional de Antropología e Historia

San Agustín, Colombia

Una montaña puede separar culturas e idiomas, climas, usos y costumbres. Los océanos han sido siempre vías de comunicación. Los seres humanos somos curiosos, queremos saber qué hay detrás de lo que alcanza a observar nuestra mirada, los cambios climáticos y los desniveles de los océanos han incitado al criterio humano a experimentar y a arriesgar la vida para sobrevivir.

Alejandro Álvarez informó que han firmado un convenio con National Geographic para realizar una investigación y seguramente tendremos algunos fantásticos reportajes de las profundidades del Xibalbá como las que nos ha regalado el primer mexicano nombrado explorador National Geographic, el arqueólogo cancunense y subacuático Guillermo de Anda, quien en una reciente conferencia comentaba en Cancún que el sistema de ríos subterráneos de Quintana Roo es una de las más importantes reservas de agua dulce del mundo.

Somos privilegiados al contar con cenotes históricos, ríos subterráneos, una gigantesca reserva de agua dulce, los depósitos de restos humanos más antiguos del mundo, temerarios buzos que indagan los secretos de la historia de la humanidad, investigadores que entregan sus ejercicios profesionales a su comunidad… los quintanarroenses somos privilegiados, sin duda, ahora corresponde tomar conciencia de ello para procurar un equilibrio entre el deseo y la realidad. Vaya una fraterna felicitación a Alejandro Álvarez, Alfredo Nava y Franco Atollini.    

Claudio Obregón Clairin.

martes, 18 de marzo de 2014

La Serpiente de Luz de Chichén Itzá


Misterios y Descubrimientos
La Serpiente de Luz de Chichén Itzá




Durante los equinoccios y en Chichén Itzá, se observa el descenso de una Serpiente de Luz sobre la balaustrada Norte de la construcción maya que nombramos la Pirámide de Kukulkán. Este fenómeno es considerado una hierofanía, es decir, un evento sagrado que se hace visible, tangible, presente. 

El abogado e investigador Luis E. Arochi, reportó el fenómeno y publicó en 1976 “La Pirámide de de Kukulkán, su simbolismo solar”. Recuperó la trascendencia simbólica del también llamado “descenso de Kukulkán” relacionando a la Serpiente de Luz con los ciclos celestes, los calendarios y los ciclos agrícolas. El maestro Arochi --de manera autodidacta y muchas veces a contracorriente-- trabajó con férrea voluntad para comunicar a la mente occidental la trascendencia de ver en el movimiento celeste a los secretos de la mágica percepción de lo sagrado.

La aparición de la Serpiente de Luz es un proceso gradual, conforme el Sol desciende sobre el horizonte, se van formando 7 triángulos de luz sobre el perfil de la balaustrada Norte de la construcción que también conocemos como “El Castillo” (a las pirámides, los mayas las nombraron Witz). Junto a los 7 triángulos de luz hay otros 6 de sombra, la suma de los triángulos nos da el cabalístico número 13 que los mayas relacionaban con 13 cielos (sugiero que esos 13 cielos hacen referencia a las 13 constelaciones que transitan del Este al Oeste por la Eclíptica).

Cuando la Serpiente de Luz se forma completamente, observamos que apunta hacia el Sac Beh o Camino Blanco que nos conduce al Cenote Sagrado donde habitaba la célebre entidad divina de las aguas, Chaac, de tal suerte que descendiendo desde el cielo, utilizando como “pista de aterrizaje al Witz de Kukulkán” y prosiguiendo en dirección Norte por el Sac Beh hasta el Xibalbá (inframundo acuático maya): la Serpiente de Luz recorre los tres niveles del universo estratificado maya.

Durante los periodos equinocciales se abren y se cierran los ciclos agrícolas, se señalan las temporadas de sequía y de lluvias, se hace tangible el concepto binario, dual, que para los mayas era una unidad. La Serpiente de Luz entonces tiene la función ritual de unificar a los 3 Mundos Mayas y su presencia es una representación plástica del ámbito sagrado que se relaciona con la subsistencia agrícola de los pueblos mayas quienes ritualizaron su cotidiano a través de evocaciones, invocaciones o hierofanías. Las entidades divinas mayas condicionaban el devenir de los humanos y les exigían atender sus designios, rendirles tributo y aceptar su carácter siempre cambiante que provocaba largas sequías o poderosos huracanes.

Aunque la hierofanía de la Serpiente de Luz aparece en Chichén y en Mayapán, no significa que fuera una divinidad que de pronto nació en el periodo histórico que nombramos Posclásico. Las Serpientes de Visión fueron veneradas por los mayas del Clásico y tenemos referencia epigráfica que se nombraban Waxaklahun Ubah’ Chan.

Ahora bien, en anteriores ensayos he comentado pasajes de un trabajo de investigación que realizo desde hace cuatro años en Canadá sobre los orígenes boreales de algunos mitos de las culturas autóctonas de México, Colombia y Perú. Sigo la estela de los mitos ancestrales que aún perduran entre los pueblos mayas y entre los mestizos americanos como el Okol Pal o Roba Chicos; ubico sus orígenes en las culturas chamánicas boreales de las cuales aún quedan algunos de sus descendientes como los pueblos Inuit. De tal suerte, no es coincidencia sino reminiscencia que el Norte en maya se nombre “Xaman” y que se pinte de color blanco (referencia al pasado glaciar de los ancestros mayas).

Sustentado en el pasado boreal y chamánico de los pueblos mayas y de las demás culturas autóctonas de América, propongo que la Serpiente de Luz de Chichén Itzá “es una referencia ancestral y tropicalizada de la Aurora Boreal” y es por ello que al descender del cielo, lo hace por el lado Norte de la estructura piramidal unificando a los 3 Mundos que también concebían las culturas boreales.

Si observamos que un evento sagrado se torna visible en un monumento construido intencionalmente por los seres humanos, asistimos a la suma de experiencias, percepciones e interpretaciones del universo religioso de varias generaciones. Las hierofanías no aparecen espontáneamente, son el resultado de acuerdos, de largos procesos cognoscitivos y del conjunto de experiencias sensoriales. 

Sugiero que La Serpiente de Luz de Chichén Itzá tiene sus lejanos orígenes en la experiencia vivencial y ancestral de las Culturas Boreales y que siglos después se tropicalizó en las sociedades agrícolas autóctonas de México. Cuando se observaba en el gélido Norte, se le relacionó con los eventos chamánicos y la pesca y la cacería; al viajar hacia el Sur inmersa en los recuerdos de los migrantes, se transfiguró para relacionarse con las actividades agrícolas tropicales, luego durmió varios siglos entre los rumores de la selva hasta que se restauró la llamada Pirámide de Kukulkán y el maestro Arochi nos recordó su importancia ancestral.




En nuestros días y provenientes de regiones distantes, peregrinos de sintaxis equidistantes fotografían con inquietante curiosidad a la Serpiente de Luz, algunos de ellos, fascinados, ubican su voluntad en la renovación, otros requieren una interpretación histórica y hay quienes realizan rituales pronunciando palabras sagradas y ajenas a su lengua materna; los danzantes, con el movimiento prescinden de la palabra para comulgar; los turistas impacientes dejan pasar de largo la oportunidad de silenciar su diálogo interno e insatisfechos comentan alguna presurosa banalidad.

Después que los visitantes se retiran, los custodios mayas de la zona arqueológica observan que la Serpiente de Luz regresa al cielo por donde descendió, entonces, el vacío que envuelve a la plaza constata que los seres humanos estamos configurados de creencias, racionamientos, intuiciones, deseos, insatisfacciones, rituales, sueños, añoranzas y, a la distancia, La Serpiente de Luz es un puente con la otredad.  


domingo, 16 de marzo de 2014

Los Mexicanos Surrealistas





Los seres, los objetos, las obras, los lugares y los sucesos tienen un nombre que los identifica, les da sentido a sus orígenes y refleja sus esencias. Nombrar es dar una forma definida, con los nombres sintetizamos a lo nombrado, por ello es importante estar de acuerdo con el apelativo que otorgamos. 

André Breton interpretó que “México es un país surrealista por naturaleza”  y a partir de su perspectiva pareciera que somos pintorescos individuos que vivimos en el absurdo pero hacer propia la interpretación que el poeta francés hizo de los mexicanos, nos condiciona y limita en nuestros alcances ya que en realidad “no somos un país surrealista por naturaleza sino que somos cientos de pueblos que compartimos o confrontamos diversas realidades”. 

El problema interpretativo de quienes nos observan azorados y de nosotros que nos miramos de soslayo, inicia con los nombres; con la manera en la que nombramos y nos distanciamos; con la consecuente ignorancia de nuestro pasado y con la displicencia hacia nuestro presente; con la simulación de un progreso que es involutivo y con el discurso que encubre ominosas formas de flagelarnos y denigrarnos sonriendo y gritando para la fotografía “me vale madres…” 
Son diversas las aristas que punzan en los rituales del mexicano, revisar nuestra Historia es un ejercicio meritorio y necesario para construir la autoestima y reconocer nuestras capacidades que se manifiestan victoriosas a contracorriente de nosotros mismos. 

Hoy sugiero reconsiderar el apelativo con el que nos referimos al conjunto de civilizaciones que se establecieron en México antes de que existiera nuestra nación.

La mayoría de los mexicanos somos mestizos, pensamos y nos comunicamos con la sintaxis de la lengua castellana, renegar de nuestro pasado peninsular es el primer incongruente acto de autoflagelación derivado de la ignorancia de nuestra configuración mestiza que vemos como un estigma pero es una de nuestras grandes riquezas. 

Si alguien lamenta que hubo una conquista española de 300 años antes de la formación del actual México, debería reflexionar que los españoles antes de serlo, pasaron 800 años sometidos por los musulmanes y en su caso, tal invasión no la cargan como un estigma sino que le dan la vuelta y aceptan lo que les conviene de ese legado, es más, es uno de sus grandes atractivos turísticos. Como ejemplo evidente, tenemos el “Cante Jondo” que deriva del canto del almuédano en el minarete o alminar de las mezquitas que recuerda a “Allah” el inconmensurable; da testimonio de que Muhammad es el enviado de Dios e invita a la oración cinco veces al día. El “Cante Jondo y el Flamenco” son considerados valores culturales españoles aunque tienen su origen en la árabe Andalucía, de igual manera que el Mariachi es sinónimo de mexicano aunque no a todos los mexicanos nos deleite su imagen folclórica y talante machista. Así entonces, no todos los españoles son andaluces pero todos consideran un orgullo la Alhambra y el “Cante Jondo” de origen árabe les otorga una identidad que reconocemos en el mundo como netamente española. 

Reflexionemos también que los españoles no se refieren a los eventos de su historia antigua como periodo Premuslmán como nosotros lo hacemos nombrando a una parte sustancial de nuestra historia como el periodo Precolombino o Prehispánico tomando como punto de ruptura y de referencia a la llegada de los aragoneses y castellanos, como si su arribo diera existencia a las culturas que durante milenios habitaron la tierra invadida, esa es un gran error que no observamos. En honor a la trascendencia histórica y a considerarnos como frutos de múltiples semillas y herederos de tradiciones ancestrales, equidistantes y tan grandiosas como violentas, pudiéramos nombrarlas igualmente culturas autóctonas del actual México y les otorgaríamos su valor histórico anterior a la invasión y a la conquista peninsular sin confrontar a ningún pasaje de nuestra historia ni tomar como punto de partida para su existencia a los mediterráneos que llegaron hace 500 años. 

Las culturas autóctonas de México también realizaron conquistas y cruentas guerras que hicieron desaparecer o evolucionar a otros legados culturales. A saber: los pueblos olmecas fueron absorbidos o liquidados por otras culturas, los teotihuacanos conquistaron Tikal el 31 de enero de 378, los mexicah masacraron a múltiples pueblos como los mixtecas y fueron sádicos con los tlaxcaltecas. La llegada de los españoles hace cinco siglos es uno más de los eventos de conquistas y sometimientos culturales que acontecieron en la tierra que habitamos y no la tragedia que liquidó a las culturas autóctonas del actual México, nombre largo pero necesario para nombrar lo que en rigor es correcto; con el tiempo y si aceptáramos que somos hijos de múltiples conquistas y no de una, en consecuencia surgirán otros nombres para nombrar lo mal llamado.

Los peninsulares no fueron como los ingleses que levantaron las raíces de las tierras que conquistaron liquidando a sus habitantes o marginándolos a territorios sometidos, los aragoneses y castellanos se mezclaron y dieron pauta al mestizaje, también algunos pueblos resistieron la invasión pero no fueron conquistados; los pueblos mayas son prueba de esa tenaz resistencia que luego se transfiguró y surgió una religión sincrética y, como todo fenómeno natural o histórico, siguió evolucionando. 

Si algún día abriéramos los ojos a la riqueza que significa la interculturalidad dejaríamos de gritar “me vale madres…” al son de un mariachi o en el berrinche de una sentida canción de José Alfredo para con dignidad levantar el rostro hacia nuestro legado milenario, mirarnos de frente, reconstruir nuestra autoestima como nación y estoy cierto que dejaríamos de considerarnos víctimas de nuestras virtudes. Para ello, propongo iniciar nombrándonos como somos y no como nebulosamente nos vemos y nos miran los poetas europeos sin comprender nuestra interculturalidad. 

Los Olmecas, ¿Cultura Madre o Fenómeno Cultural?


La Civilización Olmeca fue considerada durante mucho tiempo "La Cultura Madre" hoy reconocemos a los pueblos olmecas como integrantes de un "fenómeno cultural" que desde el 1 700 a. C  hasta el 400-300 a. C se desarrolló en un basto territorio que abarca desde el Estado de Guerrero en México hasta Costa Rica y de Chiapas a Quintana Roo. Los recientes descubrimientos en Teopantecuanitlán, El Manatí y la Gruta de Xibalbá-Cueva Pak Ch'en, han propuesto un desarrollo diferente para los pueblos olmecas. Jaime Novelo entrevista a Claudio Obregón Clairin quien expone una interpretación contemporánea y sustentada en descubrimientos arqueológicos así como en estudios realizados por algunos investigadores como John E. Clark, Louise Iseult Paradis, Alfonso Lacadena, Maria del Carmen Rodriguez, Ponciano Ortiz, Caterina Magni y otros connotados arqueólogos quienes proponen una visión Panamericana que permite comprender de mejor manera los orígenes de la enigmática Civilización Olmeca.


NOVELISIMO: Los Olmecas como cultura madre capítulo 2, 31 Enero 2014 from Canal 10 on Vimeo.

Los Olmecas, Los Inuit y África


El concepto de Cultura Madre que identifica a la Civilización Olmeca ha sido superado por una interpretación de un fenómeno cultural y antes de los olmecas hubo otros pueblos, migraciones e intercambios mitológicos desde el glaciar hasta la selva. Jaime Novelo entrevista a Claudio Obregón Clairin quien plantea algunos pasajes de sus trabajos de investigación que ha presentado en la Universiad de Montreal, Canadá, y sus recientes descubrimientos que exhiben pruebas científicas sobre un origen africano para algunos pueblos del Continente Americano como San Agustín, Colombia y los olmecas. Desde los Inuit en el gélido norte de Canadá hasta los habitantes del Neolítico en las selvas de Mauritania encontramos los orígenes de las cosmovisión de las Culturas Autóctonas de México y Colombia.


NOVELISIMO: Los olmecas como cultura madre capítulo 1, 24 Enero 2014 from Canal 10 on Vimeo.

sábado, 15 de marzo de 2014

Misterios y Descubrimientos: La Historia del Universo I





Las recientes teorías sobre el origen de nuestro universo y las observaciones del telescopio Hubble, establecen que en un espacio y tiempo situado aproximadamente hace 13 750 millones de años, existió un inconmensurable y frío vacío carente de materia visible. En él circularon unas pequeñísimas partículas que asemejaban a unas cuerdas y se encordaban unas con otras en sutiles encuentros.

Las cuerdas se divertían perfeccionando sus encuentros hasta que de pronto, en uno de ellos, apareció una burbuja ligeramente más grande que la nada misma y extremadamente caliente. Los científicos Brian Green, Steven Winberg y Thimothy Ferris afirman en sus investigaciones que en menos de un instante, la burbuja contuvo en sí misma a todo nuestro universo y en sus entrañas se ocultaba el tiempo.

Es de imaginarse que aquella burbuja poseía una tremenda presión y, como no pudo soportarla...  reventó de manera violenta; a este evento se le conoce como Big Bang.

Pasaron exactamente unas cuantas decenas de microsegundos y tolo lo que existe en nuestro universo se desenrolló.

Ufff..... pero es importante aclarar que en el momento en el que reventó la susodicha burbuja, más que una explosión ensordecedora: el espacio y la materia se expandieron a una velocidad superior a la luz.

Cuentan quienes saben de éstas fascinantes historias que la densidad de la materia de nuestro universo se tornó débil y se sintió un poco indispuesta, como quien dice, no se hallaba; así que sin que nadie aún explique cómo, por qué y a cuenta de qué, de pronto se hizo presente la misteriosa “energía oscura”... oronda y muy pagada de sí misma: se confrontó con la fuerza de la gravedad.

Sabemos con absoluta certeza que la energía oscura y la fuerza de la gravedad tuvieron serias dificultades para entenderse, pero la que pagó los platos rotos de tal enemistad, fue la materia visible, quien a causa del tremendo agarrón entre la energía oscura y la fuerza de la gravedad, salió expelida y además, de manera violenta.

Desde entonces, la materia visible se expande y se expande,  es por ello que podemos afirmar que las galaxias más lejanas a nuestros ojos, son aquellas que se alejan con mayor velocidad.



Volvamos un instante al génesis de nuestro universo porque los orígenes se dan una vez en la vida y vale la pena situarse varias veces en ellos. Resulta que una diezmilésima parte de un segundo después del Big Bang, el universo tenía la medida de nuestro Sistema Planetario Solar, entonces se formaron los protones y los neutrones a partir de partículas todavía más pequeñas. 

Cuando la temperatura de nuestro universo llegó a algo así como un millón de millones de grados Celsius, aparecieron las primeras partículas elementales como los quarks y los gluones; un segundo después de que reventó la burbuja que todo lo contenía, nuestro universo contaba ya con unos veinte mil años de luz de diámetro porque como dijimos, la expansión fue más que rápida, muy violenta.

Ahora bien, lo sensacional del asunto del origen de lo primero, es que nuestro universo se expande de manera desigual y cien segundos después del Big Bang, los protones y los neutrones se reagruparon para formar los núcleos de hidrógeno, el cual, actualmente constituye el 90% de la materia visible del universo.

Trescientos mil años después, el universo inició un periodo de enfriamiento pero continuó expandiéndose porque como ya anotamos, esa es su obsesión; sin embargo, hubo un momento en el que las radiaciones no tuvieron la suficiente energía como para seguir rompiendo a los primeros átomos y no todos fueron absorbidos, entonces… ¿qué creen? ¡Apareció la Luz!
Resulta increíble, pero existen rastros de ése periodo de la historia de nuestro universo y se les conoce como “rayos fósiles de baja energía” los cuales fueron medidos con exacta exactitud por el satélite COBE. Y no están allá en el fondo de la noche sino que para nuestra estupefacción, se encuentran aquí, allá y por todas partes, tienen una temperatura de -270ºC.

Pasaron un millón de años y los gases empezaron a condensarse en los embriones de las primeras galaxias. Mil millones de años después, los átomos de hidrógeno se agruparon y decidieron fusionarse provocando gigantescas reacciones nucleares en los mismísimos corazones de las incipientes pero hipermasivas estrellas, las cuales, fueron de color azul.




Fuentes:
--The First Three Minutes, Steven Weinber,
--La Construcción del Universo, Marcelo R. Ceberio y Paul Watzlawick,
--Física para Poetas, Robert H. March,
--The Whole Shebang, Timothy Ferris,
--The Elegant Universe, Bian Greene.



Jason Botkin & Curiot en Holbox




Durante el Festival Internacional de Arte Público que se realizó del 13 al 16 de febrero 2014 en Isla Holbox y en la concha acústica del centro del pueblo, los artistas plásticos Jason Botkin y Curiot, pintaron dos fantásticos personajes ataviados con corales e iconografías de las culturas autóctonas de México referidas a la dualidad.

En rigor, la dualidad es un fenómeno exclusivamente terrestre pero a través de ella, nuestros ancestros se tornaron universales, reconocieron la importancia de las sombras y observaron que la luz puede cegar si se busca obstinadamente; por lo tanto, en sus rituales, el bien y el mal fueron representados en equidad plástica.

Para nuestros mayores, el espíritu y el cuerpo así como la noche y el día, nunca estuvieron separados, formalizaron una unidad y los seres humanos se situaron en un universo estratificado en tres niveles: cielo, tierra e inframundo.

Esa percepción existencial definió el lenguaje plástico de la obra que Curiot y Jason Botkin realizaron en Holbox. Sentados en la playa y con la vista dirigida al sagrado espacio que une al mar con el cielo, en 15 minutos se pusieron de acuerdo y durante tres días sus trazos simplemente fluyeron.



Vista de frente –pero al revés de su identidad--, el costado izquierdo corresponde al Tonal, a la racionalidad, a la luz, a la simetría y fue pintado por Jason Botkin; el derecho refleja al Nagual, a la intuición, a la oscuridad, a la homogeneidad y fue creado por Curiot. Ambos artistas evitaron una intención racionalizada en la ejecución de la obra, sus pinceles transitaron entre la otredad y las sombras danzantes.


El Tonal

Antes de desembarcar en Holbox, Jason Botkin se dirigió a los pueblos mayas, a la ciudad colonial de Valladolid y visitó el sitio arqueológico de Chichén Itzá. Recorrió los secretos de las albarradas, platicó con los niños mayas de Kaua, observó la placidez de los perros, comió tortillas hechas a mano con maíz no transgénico, guardó silencio delante a las piedras que cantan, se detuvo frente a la cruz cristiana de Valladolid y supo de la existencia de la cruz del cielo maya. Constató la profundidad filosófica de la iconografía esculpida en la piedra calcárea, reconoció a la impermanencia en las huellas del jaguar, supo de las leyes del movimiento serpentino e hizo propio al relieve y al zigzagueante misterio de las sombras mayas.

Con ese bagaje ancestral, Botkin tuvo claro que México no es un país surrealista sino que se constituye de diversas realidades y que una de sus riquezas principales es el mestizaje.

Su personaje abraza una cruz que representa tanto al pasado colonial español como al milenario encuentro celeste de la Eclíptica con la Vía Láctea. Los corales configuran al cuerpo de un individuo ensimismado en sus símbolos que se descubre en permanente meditación y prescinde mostrar su rostro. 



Nos revela de soslayo sus emociones para leerlas en las cuerdas que envuelven su aparente descanso y confirman la importancia de amarrar intensidades, certezas, sueños y mutilaciones; las cuerdas simbolizan también a una de las contadas herramientas que los mayas históricos utilizaron para edificar sus Montañas Mágicas y recuerdan el amargo quehacer de los peones de las haciendas de henequén.

El calzado de su personaje es emplumando porque los seres de maíz caminan reptando entre las nubes y, detrás de su andar, surgen algunas manos abiertas con la voluntad dirigida hacia el cielo evidenciando la ausencia de una arma cuando saludan a la distancia al forastero. En el costado izquierdo y sobre la superficie de un coral rodeado de peces, siete orondas hojas de un mágico árbol se alinean como las plumas de un penacho sagrado que unifica al mar con el cielo; figuran una estela del pensamiento reflexivo y unifican con su erguido gesto al estratificado universo maya.



Rodeando al personaje de Botkin, apareciendo vibrante hacia el centro de la composición y proveniente de una simétrica serpiente, la cabeza de un jaguar azul señala el inicio de un “portal” desde donde surge una espiga de agave y preside al espectro crotálico de una víbora emplumada que se pierde girando en la oscuridad de su vientre.

La obra de Botkin retoma a la geometría sagrada y los ángulos rectos esculpen los costados de la luz que acecha entre la sombras; sus colores palpitan en la profundidad del contraste y, en el momento en el que los rosas y los azules conducen nuestra emoción hacia el firmamento: los aromas térreos que sostienen al calzado emplumado y al pensamiento ensimismado de su personaje coralino nos hacen tangible a la fragilidad del cuerpo.

  
El Nagual



Curiot da vida a personajes gestados en la sublime sensación de la quietud, poseen la fiereza monumental y al mismo tiempo son frágiles y sutiles espectros de nuestros deseos profundos. En Holbox, Curiot reconoció a la intensidad del silencio que abraza la oscuridad de las islas y decidió comulgar con el origen de las formas; fue un gran desafío porque por las noches desaparece la profundidad y los colores se mimetizan con el cielo estrellado, pero Curiot es paciente, disciplinado y tenaz, fusiona lo majestuoso con lo sutil.

Surgiendo de los recovecos coralinos, el personaje nocturno de Curiot camina de derecha a izquierda pero mira de izquierda a derecha, su transfiguración chamánica y su voluptuosa forma nos recuerda al Sapo Bufo Marinus que nuestros mayores veneraron y se sirvieron del alcaloide que contiene su piel para acceder a la otredad. Al igual que el venerable sapo, el personaje de Curiot es nocturno; en sus piernas contiene las grecas alusivas a la dualidad y a la vírgula de la palabra; en sus brazos reposan las flores del camino nocturno y su ojo está rodeado de cuentas de jade que los mayas consideraron aún más preciadas que los metales luminosos por su dureza y por su relación con el verde azulado que consideraron sagrado.



El personaje de Curiot contiene los secretos nocturnos que se relacionan con el origen y con la Creación en la cosmovisión de las Culturas  Autóctonas de México. Al igual que los mensajes divinos, es en sí mismo una metáfora, su lenguaje corporal recorre al pasado y al futuro, mira al cielo pero se sustenta en el fondo marino. Su mano izquierda reposa con suavidad entre las grecas y las espigas de magueyes estilizados; su cuerpo contiene el poder de las curvas y cuatro bandas con ángulos no tan rectos  se incrustan entre su pierna y su ojo configurando a un inesperado rostro que por derecho propio se hizo presente sin que el autor lo hubiera invitado …  el conjunto de las formas lo invocaron.

Cuando Jason Botkin colocó al jaguar de cabeza azul, Curiot sintió que era prudente contestar aquel acento con una propuesta contrastante que equilibrara la fuerza del felino sin desmeritar su presencia. Frente al jaguar azul, dibujó entonces un pequeño ojo similar al de su personaje marino quien adquirió el poder de la ubicuidad al materializar a su nagual frente a la cabeza del jaguar azul de Botkin; más tarde y para dotarlo de vida, movimiento e impermanencia, lo rodeó de flores.



Debajo del segundo ojo que mira de frente al jaguar azul, se encuentra una serpiente que como la luz del cielo surge desde la oscuridad nocturna y se complementa con la serpiente de Botkin; ese juego serpentino recuerda a la esencia dual que con dos serpientes envuelve a la Piedra del Sol del pueblo mexica (azteca) y a la dualidad serpentina maya que se proyecta en una serpiente de fuego que asciende y en otra de agua que desciende por las alfardas de las montañas sagradas de Chichén Itzá.




Intento

Holbox es tradicionalmente traducido como Hoyo Negro, aunque son vocablos mayas, su origen se pierde en los misterios suspendidos en el tiempo. Hol puede ciertamente ser Hoyo, pero también podemos traducirlo como “Portal”, apelativo que le otorga una dimensión mística y trascendental, como el espíritu de la isla.



Curiot y Jason Botkin se dejaron guiar por la atmósfera mágica de Holbox y tradujeron plásticamente las esencias que configuran al Mundo Maya y a los pueblos mexicanos.

Decidieron partir de la percepción dual y el acento que cerró su obra fueron las manos que colocaron en los costados, Jason Botkin la pintó en la obra de Curiot y él a su vez en la obra de su compañero de aventura plástica; al mostrarse una con la palma extendida y la otra al revés, otorgan a la obra la sensación de girar en torno a la concha acústica, de ambas manos surgen flores como las que se les deseaba a los caminantes de la antigüedad.



Tradicionalmente y por estar en el Mundo Maya, se hubiera colocado una Ceiba al centro de la obra, pero Curiot y Jason Botkin decidieron pintar el corazón florido de un agave para que cuando sus frutos caigan, germinen otros cactus. La planta del agave surge de un espacio negro, de un Holbox, del portal que comunica al espectador y a los creadores con la otredad hecha tangible.



Claudio Obregón Clairin.

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