miércoles, 27 de octubre de 2010

La Estela 5 de Izapa y La Creación Maya






















Enfrente del Océano Pacífico y a unos cuantos kilómetros de la frontera entre México y Guatemala, se localiza la ciudad maya que hoy nombramos Izapa, hacia el año 600 a. de C. sus artistas esculpieron en piedras sagradas los mitos mayas de la creación y nos dejaron un vivo testimonio de su relación con sus Entidades Divinas.

El Popol Vuh narra algunos eventos de la Creación Maya que coinciden tanto con las imágenes de los murales de San Bartolo como con algunas Estelas de Izapa, lo que nos indica que existió un universo mitológico maya que perduró por más de 2 mil años y que aún puede leerse simultáneamente en la piedra sagrada, en los murales y en la palabra maya-quiché traducida al castellano, Hoy nos ocuparemos de la Estela 5 de Izapa, primero observaremos la imagen, luego transcribiré “entrecomillando” los pasajes del Popol Vuh y, como los mayas lo hicieron, iremos nombrando a todas las cosas y a todos los seres de esta maravillosa piedra sagrada.



Hay un árbol central que en la parte superior se entrelaza con una banda celeste y está cortado a la mitad del tronco, sus raíces se integran a un rectángulo que contiene seis triángulos, Debajo de la plataforma rectangular, el oleaje marino va de izquierda a derecha pero al llegar al ángulo del rectángulo derecho, se encuentra con un oleaje en contra sentido, Arriba a la derecha, hay dos tocados de estandartes con aves, incienso y fauces de divinidades, el que está junto al árbol lo porta un personaje con guantes, su pico está amarrado y lleva un faldín en la espalda, detrás de él, un segundo personaje carga a un niño entres sus hombros, abajo, hay tres individuos adultos y uno pequeño, a la misma altura pero del otro lado del árbol, vemos a  cuatro personajes en derredor de un fuego, dos peces y uno ser sin rostro toca el tronco del árbol, arriba de él, otro personaje con casco de jugador de pelota surge del tronco del árbol y recibe unas bolitas de un ser con trompa de pato desde la cual emergen unas flamas hacia su rostro, En el extremo izquierdo, hay un mascarón mirando hacia arriba y con la boca abierta, junto a él, dos peces descienden de la banda celeste.  

Dice el Popol Vuh:  “Sólo el cielo existía. La faz de la tierra no aparecía; solo existían la mar limitada, todo el espacio del cielo… Sólo la inmovilidad, el silencio, en las tinieblas, en la noche, sólo los Constructores, los Formadores, los Poderosos del Cielo” luego los Formadores se reunieron, primero fueron Maestro Gigante (Hurakán), Huella del Relámpago y Esplendor del Relámpago, este trío se nombra también Corazón de Cielo, luego fueron ayudados por Tepeuh y Gucumatz  y así poco a poco aparecieron otros dioses creadores, celebraron consejo y más tarde con su Palabra crearon a los seres, a las cosas y a todo lo que es.

“Entonces salieron del agua las montañas; al instante salieron las grandes montañas… Solamente una niebla, solamente una nube (fue) el nacimiento de la materia. Entonces salieron del agua las montañas…” Los triángulos de la parte inferior de la Estela 5 son las montañas y el rectángulo representa a la tierra que emerge de las aguas, arriba de la tierra y del lado derecho, se observan cuatro personajes sentados, esta imágen representa el momento en el que los dioses mayas crearon al primer hombre y lo hicieron de barro, cuenta el Popol Vuh: “ De la tierra hicieron la carne. Vieron que aquello no estaba bien, sino que se caía, se amontonaba, se ablandaba, se mojaba, se cambiaba en tierra, se fundía; la vista estaba velada, al principio hablaron, pero sin sensatez. Entonces los Constructores, los Formadores dijeron otra vez: Que se celebre, pues, consejo sobre eso, dijeron ¿Cómo haremos para que nos nazcan adoradores, invocadores? Celebraron consejo de nuevo, dijeron entonces: Digamos a Antiguo Secreto, Antigua Ocultadora, Maestro Mago del Alba; Probad de nuevo la suerte, su formación;… Entonces dijeron la cosa recta: que así sean, así, vuestros maniquíes, los (muñecos) construidos de madera, hablando, charlando en la superficie de la tierra, que así sea, se respondió a sus palabras. Al instante fueron hechos los maniquíes, los muñecos construidos de madera”.




Sobre el rectángulo de la tierra, a la derecha, los dioses crean al primer hombre de barro y a la izquierda, al de madera, este ser procreó, vivió y habló sobre la tierra pero se olvidó de sus creadores, su rostro carecía de carne, nunca mostró sentimientos, no había ninguna sabiduría en su cabeza y por ello, él y sus congéneres fueron destruidos por una gran inundación, Es interesante observar que el Popol Vuh  revela los nombres de los Dioses que crearon al ser de madera: Antiguo Secreto, Antigua Ocultadora y Mago del Alba, veamos a esos tres Dioses Creadores al extremo izquierdo de la Estela 5 y a la Diosa Antigua Ocultadora que surge de una Gruta-Serpiente, en la mano izquierda empuña una vara y en la derecha un distintivo del Dios del Maíz, La diadema que aparece sobre su cabeza a desconcertado a los investigadores porque no es una diadema de la que exista registro con anterioridad o siglos después entre los mayas ni tampoco se ha encontrado una similar entre las otras Civilizaciones Mesoamericanas y sustentadas en la apariencia se  han escrito  infinidad de hipótesis sobre su origen, sin embargo, no es una diadema que porte la Diosa Antigua Ocultadora, sino que en realidad es una lengua bífida que pertenece a la Serpiente en forma de gruta que está detrás de ella, Claramente, al ser una Antigua Ocultadora se trata de una chamana que habitaba en las grutas y en las cuevas, Detrás de estos dioses creadores, aparece el ser de madera y sin rostro quien con sus manos se aproxima al árbol para recordar sus orígenes.

En esta parte de la Creación, de pronto y olímpicamente, el Popol Vuh se toma una pausa y nos cuenta otra historia, la del Ave Vocub Caquix que se creía el Sol y la Epopeya de los Gemelos X´Balamqué y Hunab K´u, después de mostrarnos un universo mitológico, el Popol Vuh regresa a la creación de la humanidad y narra que nuestros mayores fueron moldeados de maíz, que los dioses estuvieron muy contentos porque aquellos seres pudieron nombrar e invocar a sus creadores, a sus formadores, fueron brillantes... demasiado, De pronto pudieron diferenciar entre lo grande y lo pequeño, es más, estuvieron a punto de encontrar el por qué de esa diferencia, entonces los Creadores se preocuparon ya que siguiendo por ese camino, pronto, aquellos seres, podrían entender los secretos del cosmos y volverse ellos mismos dioses, así que decidieron cegarles la visión con un hálito divino que surgió de sus bocas, así fue, y desde entonces, digo yo, caemos dos veces en la misma piedra… el Popol Vuh así lo narra: “No está bien lo que dicen nuestros construidos, nuestros formados, lo conocen todo, lo grande, lo pequeño, dijeron ¡Que sus miradas no lleguen sino a poca distancia! ¡Que no vean más que un poco la faz de la tierra! No está bien lo que dicen, serán como Dioses. Que eso sea. Solamente deshagamos un poco lo que quisimos que fuesen. Entonces fueron petrificados los ojos por los Espíritus del Cielo, lo que los veló como el aliento sobre la faz de un espejo; los ojos se turbaron; no vieron más que lo próximo, esto sólo fue claro. Así fue perdida la Sabiduría y toda la Ciencia de los hombres, su principio, su comienzo. Así primeramente fueron formados nuestros abuelos, nuestros padres, por los Espíritus del Cielo, los Espíritus de la Tierra”.



El ser humano que está saliendo del árbol con casco de jugador de pelota es el hombre de maíz y observemos cómo un Dios le manda su aliento sobre sus ojos, detrás de este Dios, aparece un Witz (Montaña Mágica que luego los hombres hicieron pirámide) de donde saltan peces y aves, el Popol Vuh cuenta que la creación de los seres humanos se desarrolló precisamente en un Witz llamado la Mansión de los Peces: “En Mansión de los Peces, así llamadas, nacían las mazorcas amarillas, las mazorcas blancas. He aquí los nombres de los animales que trajeron el alimento: Zorro, Coyote, Cotorra, Cuervo, los cuatro animales anunciadores de la noticia de las mazorcas amarillas, de las mazorcas blancas nacidas en Casas de las Pirámides, he aquí que se conseguía al fin la sustancia que debía entrar en la carne del hombre construido, del hombre formado: esto fue su sangre: esto se volvió la sangre del hombre: esta mazorca entró en fin (en el hombre) por los Procreadores, los Engendradores”.

En este pasaje del Popol Vuh encontramos el nacimiento del hombre hecho de maíz, son cuatro los animales que portan por aire y tierra las mazorcas y es que de los cuatro puntos cardinales se origina el centro, aquel espacio donde el hombre logra la comunión con sus Dioses y este sensacional evento se realizó en un sitio llamado Mansión de los Peces o Casas de las Pirámides, ahora observemos el mascarón que está detrás del Dios que ha cegado con su aliento al hombre del árbol, se trata de un monstruo creador con las fauces abiertas que ve hacia arriba y se trata de la nombrada Mansión de los Peces.





Espejos


Ahora conocemos los nombres de algunos Dioses creadores de la Estela 5 pero en realidad, no eran Dioses, sino Entidades Divinas, La Religión Maya fue chamánica, sus fundamentos no se establecen con Dioses omnipotentes y castigadores sino con Entidades Divinas que con la Palabra crearon a los seres y a las cosas, pero estas Entidades Divinas también erraban y debieron realizar dos intentos antes de crear a la humanidad que de pronto les salió impetuosa e inteligente y entonces tuvieron que frenarle la mirada y el entendimiento, Estas Entidades Divinas Creadoras tenían relación directa con los seres humanos, de hecho, crearon a los hombres para que los veneraran y los evocaran.

Desde la época de las Culturas Boreales, es decir, más de 10 mil años, hasta los mayas históricos, existió el árbol cósmico que vemos en el centro de la Estela 5 de Izapa y fue considerado como un vaso comunicante con las Entidades Divinas que usaron los chamanes y más tarde los Ahauob (Reyes Mayas) para invocar su presencia o ascender en un “viaje chamánico” al cielo o descender al inframundo para negociar con sus caprichosos caracteres ya que estas Entidades Divinas decidían la cacería en el Paleolítico y las guerras entre los mayas.

Ese Árbol Primigenio se nombra Shûmu y es de origen Siberiano, representa a la Estrella Polar que vista desde el Caribe Mexicano se encuentra hacia el Norte pero observada desde del Norte, es decir, donde surgieron los mitos, la Estrella Polar se observa en el Cenit, arriba de las cabezas de los seres humanos y además, es la única luz celeste que casi no se mueve de lugar y por ello representa al Árbol Primigenio, al Shûmu, a ese vaso comunicante que los mayas identificaron también con la Ceiba, Hoy sabemos que los mitos descendieron del Norte Boreal, luego se tropicalizaron y en la Estela 5 de Izapa, tenemos un recuento de la Creación Maya y sus paleolíticas  raíces mitológicas.

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