lunes, 25 de septiembre de 2017

TEOTIHUACANOS ENTRE LOS MAYAS





En el Museo Maya de Cancún se exhibe un pendiente de jade con rostro teotihuacano. La factura es exquisita y destaca su diminuto tamaño por la dificultad de tallar el jade con otro trozo de jade, sirviéndose del polvo como abrasivo y friccionando por horas, semanas, meses hasta obtener las cavidades de su rostro y portarlo en el pecho. En las oquedades de sus ojos, le colocaron dos diminutos fragmentos que pudieran ser de obsidiana.

Como es costumbre en los museos del INAH, la cédula indica escuetamente que fue localizada en Dzibanché, Quintana Roo, la sitúa en el Clásico entre el s.III y s.VII y nada más. Es una pena que se guarden para sí mismos la valiosa información y no aporten más datos, como pudieran ser el contexto de su ubicación, si forma parte de un ajuar o es un objeto encontrado en una excavación doméstica para así contextualizar la presencia de un rostro teotihuacano en Dzibanché.

Resulta muy interesante que Tikal fue conquistada por Teotihuacan en 378 al igual que la ciudad de Waka (El Perú) y, durante décadas, se refirió la coronación de ahauob’ con el auspicio de Sijak K’ak, el general teotihuacano de nombre maya que conquistó el Petén para su jefe Buho Lanzadardos (el único dignatario teotihuacano que tenemos referencia de su nombre), 100 años después, se fundó la dinastía de Copan, Honduras, con la parafernalia religiosa teotihuacana refiriendo culto a la Serpiente Emplumada y a Tlaloc.

Reconocemos por los textos glíficos que Dzibanché fue el sitio desde dónde partió la dinastía “Kan” la cual se instaló en el s. VI en la portentosa ciudad de Calakmul. 520 es el año en el que Tuun K’ab Hix aparece como el primer ahau gobernante de la dinastía Kan en Calakmul (en este años Teotihuacan ya había sido abandonada según evidencian los estudios de C14 realizados en Xala por la maestra Linda Manzanilla). En 562, el ahau Testigo Cielo conquistó Tikal, iniciando un periodo de sumisión de Tikal a Calakmul, hasta que en 695, Jasaw Chan Kawil, tomó venganza conquistando Calakmul y ejecutó a su al ahau (rey): Yuknoon Yichaak K’ak.

La guerra que mantuvieron Tikal y Calakmul determinó el desarrollo, progreso y decadencia de otras Ciudades Estado. Así, por ejemplo, cuando con el auspicio de Calakmul, Toniná conquistó Tikal y eliminó a la línea patrilineal, surgió la primera Ixahau (reina maya), desconocemos su nombre y por ello fue llamada la Reina de Tikal. Ella, junto a un misterioso personaje nombrado Kalomte’ B’alam, gobernó con complicaciones y asedios constantes.

Por el contrario, cuando en 695 Calakmul fue conquistada por Tikal, en Yaxchilán, las relaciones políticas entre las “casas” locales y la familia real de Calakmul se distanciaron. Después de que murió el ahau Itzamanaaj B’alam III, hubo 10 años de un enigmático interregno en el que después surgió vencedor Pájaro Jaguar II quien era hijo de la Señora Cráneo --originaria de Calakmul--. Para su infortunio, al decaer el poder de Calakmul, la Señora Cráneo fue marginada de la escena política y religiosa de las Estelas que su esposo Itzamanaaj B’alam mandó esculpir. En ellas, ubicamos su predilección por su otra esposa Xk’ab’al Xooc, quien era originaria de una dinastía local y, el dintel 23, nos indica que además, era su tía… quizá por ello no se reconoce el nacimiento de un hijo de ambos… cuando Pájaro Jaguar IV llegó al poder, reescribió la historia, colocó a su madre --la Señora Cráneo--, en la escena política y la muestra realizando los mismos rituales y sangrías que ejecutaba su madrastra Xk’ab’al Xooc (aunque como es evidente, su padre nunca registró tales eventos).

El 5 de mayo de 752, Pájaro Jaguar IV celebró una de sus conquistas y registró en el dintel 41 la toma del prisionero Cráneo Enjoyado, en el registro, lo acompañó una de sus esposas de San José de Motul. El ahau Pájaro Jaguar IV porta un penacho con una imagen de Tlaloc… para esas fechas, Teotihuacan había sido abandonada. Lo trascendente es que 250 años después de la caída de la Ciudad de los Dioses, sus símbolos de poder influían aún en la ascensión de los ahauob’ (reyes mayas).


Estamos poco a poco uniendo cabos sueltos y valorando la importancia que tuvo Teotihuacan en el contexto maya, su presencia no es aislada sino considerada como fundacional y como vemos, su influencia está presente tanto en Tikal como en Calakmul y quizá su caída es lo que precipitó la guerra entre ambas potencias mayas. En este marco de referencia histórica, comprendemos de mejor manera la presencia de un militar teotihuacano en los murales de la zona arqueológica de Xelha.

Claudio Obregón Clairin

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