sábado, 11 de agosto de 2012

Textos Sagrados Mayas



El pasado miércoles 8 de agosto dicté en la Casa de la Cultura de Cancún una conferencia sobre los Textos Sagrados Mayas, inicié presentando los orígenes paleolíticos de la escritura jeroglífica maya y su relación con el lenguaje de los cazadores, así se explica la cantidad de manos en diferentes posiciones que aparecen  en los jeroglíficos.

Petroglifos de la Sierra de la India, Mapimi

Las manos en el lenguaje jeroglífico maya

Para mantener un equilibrio con sus ecosistemas, las sociedades de cazadores precisaban del acecho, del silencio y de la ayuda de las fuerzas divinas que provenían de la otredad, a la cual, el chamán tenía acceso cuando cantaba, danzaba y realizaba sus viajes estáticos, así trascendía el terrestre plano existencial y se tornaba intermediario con lo divino.

Las sociedades mayas heredaron un sistema agrícola de los pueblos zoques y olmecas sustentado en el culto al dios del maíz y a la veneración de sus hijos en la tierra que llamaron ahauob’ (Señores de la Palabra), reyes que gobernaron con la autoridad de la palabra. En algunas ciudades como Tikal existe el registro de las dinastías desde el siglo III d. C hasta el IX, el recuento dinástico es casi completo en ciudades como Yaxchilán, Calakmul, Palenque, Toniná, Piedras Negras entre otras. Se tiene el recuento de un poco más de 150 ahauob’ e Xahauob’ (Señoras de la Palabra).

El acto de sembrar era sustancial para las sociedades agrícolas mayas, el jeroglífico que se utiliza para “descender”, es una mano de perfil que entre los dedos cuenta con unos granos de maíz y está a punto de soltarlos, pero para escribir “fueron, pasó, sucedió” se coloca una mano como cuando nosotros decimos vámonos o muy parecida a la de los agentes de tránsito cuando indican que debemos circular con rapidez en horas pico. Así que el lenguaje y las experiencias de las sociedades de los cazadores y agrícolas, fundamentaron e influenciaron de igual manera a las formas de los jeroglíficos en la escritura maya. Esta grafía nos revela también que la religión maya conservó rasgos del chamanismo.

La Palabra en el mundo precolombino fue utilizada como vehículo para comunicarse con las entidades divinas, los Señores de la Palabra eran la encarnación divina del Dios del Maíz y los súbditos atendían a su palabra. Al contario de otras sociedades originales, como las mesopotámicas, en las que la escritura se desarrolló por la necesidad de contabilizar el excedente de producción agrícola, en la Civilización Maya, la escritura fue el vínculo divino que sustentó al poder en los tronos durante el periodo de los ahauob’ que los especialistas llaman Clásico.

A pesar de la depredación del fundamentalista franciscano Fray Diego de Landa, se salvaron un poco más de 10 mil textos jeroglíficos que podemos leer en inscripciones, cerámica ritual, tres códices, objetos rituales de madera, huesos y conchas marinas entre otros materiales.

Durante la conferencia presenté el texto jeroglífico maya más antiguo que data del siglo III a.C y se localizó en el interior de la Pirámide de las Pinturas de San Bartolo, Guatemala por el arqueólogo Boris Beltrán. En él descubrimos una insipiente escritura maya a base de pictogramas y, según mi traducción, el texto menciona a uno de los primeros Señores de la Palabra llamado Pájaro-Nocturno-Simio.

Presenté igualmente mi propuesta de lectura a los jeroglíficos de los murales de Calakmul en los que una mujer de la nobleza maya –a quien he identificado como la Señora Cielo del Norte— aparece vestida con un sensual atavío semitransparente de color azul y ofrece atole sagrado al pueblo en una ceremonia relacionada con un ciclo de 9 años de 360 días. Extraordinaria resulta la calidad plástica y caligráfica de los artistas mayas que realizaron los Murales de Calakmul, nos muestran un gran sentido del humor al pintar de rojo el rostro de una mujer que está pujando para levantar con su cabeza una enorme olla de barro,  en otra escenas se observa a un señor bebe que lo bebe a sorbos lentos en tanto los jeroglíficos a su lado dicen: “Su atole caliente” aún no han sido del todo descubiertos y nos aguardan sorprendentes escenas de la vida ritual maya.

Murales de Calakmul

Museo Canadiense de Civilizaciones de Gatineau


Recibí la invitación para dictar 3 conferencias en el Museo Canadiense de Civilizaciones de Gatineau, a la ocasión de la muestra “Los secretos de la civilización maya” que reúne piezas provenientes de museos de Europa, México, USA y Canadá así como de colecciones privadas, en ella, hay piezas que nunca antes se habían exhibido y algunas tienen poco tiempo de haber sido encontradas en las excavaciones arqueológicas. En la muestra aparecen los dinteles 15 y 17 provenientes del Museo Británico de Londres, extraordinarias piezas del Arte Sacro Maya que nos muestran las sangrías que realizaba la realeza maya para entrar en contacto con las serpientes de visión. Fui ya en dos ocasiones al museo de Gatineua a visitar la muestra maya y he traducido el contenido jeroglífico de los dinteles 15 y 17 de Yaxchilán. A continuación narro un fragmento de su mágico contenido.

Durante los reinados de Itzamnaaaj B’alam II y Pájaro Jaguar, las Xahauob’ de la ciudad de Yaxchilán aparecieron en los dinteles atravesándose una cuerda por la lengua y, bañada en sangre, caía sobre un recipiente que contenía papel amate y copal, luego todo era quemado y del  humo emergente aparecían las Serpientes de Visiones con quienes dialogaban a la ocasión de una guerra por venir, el nacimiento de un heredero al trono o celebrar una batalla… de la misma manera que los chamanes dialogaban con la diosa Sedna de las aguas del inframundo boreal, así entonces, los ritos chamánicos que se originaron en Norteamérica se perpetuaron en la religión maya en éste tipo de ceremonias de invocación en las que por motivos políticos, participaban también las mujeres.

Dintel 17 de Yaxchilán

Dintel 15 de Yaxchilán


El Tambor de Cuerda Maya 

El maestro René Lemus reconstruyó un tambor de cuerda a partir del de un dibujo proveniente de un vaso ceremonial para beber chocolate. El Instrumento tiene  en un costado dibujado un jeroglífico que se lee Ik’ que significa “viento” es un tambor de cuerda, el único que se ha ubicado en el llamado “Nuevo Mundo” y después de 1 200 años, el laudero quintanarroense René Lemus le ha dado forma y sonido, suena a rugido de jaguar, por ello se llamó Ik’ B’alam (aliento de jaguar) y recientemente lo presenté en el Festival Internacional de Percusiones de Longueuil. Durante la conferencia, escuchamos una grabación que el maestro René Lemus realizó con Ik’ B’alam.

La noche del miércoles 8, escuchamos palabras y a un tambor que estuvieron en silencio por más de mil años, conocimos entonces sus significantes y la profundidad sonora de la selva, hicimos tangibles algunos fragmentos de la Historia Maya.

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