domingo, 10 de marzo de 2013

Secretos Revelados de la Gruta de Xibalbá I / Presencia Olmeca en Quintana Roo





Un Relato Mitológico esculpido hace 2 700 años en la Gruta de Xibalbá-Cueva Pak Ch’en, ubicada en la periferia de Kantunilkín, Quintana Roo, nos revela la presencia de una ocupación olmeca en el Norte de Yucatán. Los relieves y petroglifos se localizan en el fondo de una oquedad que inicia con una vertiginosa pendiente de 45 grados y desemboca en un cenote. Las imágenes del Relato de Xibalbá transfiguran la percepción que tenemos de los orígenes de la Civilización Maya y nos conducen a la comprensión de los rituales chamánicos que los mayas esculpieron mil años después en sus estelas y dinteles.


Agradezco los consejos, facilidades y apoyo recibidos durante mi investigación por parte de Don Jorge Cab, propietario del terreno donde se ubica la cueva, Silverio Conrado Mariano Canul, Presidente del Comisariado Ejidal, Germán Pool, promotor cultural y Carlos Poot, explorador.


Antecedentes

En 1996, el Dr. Dominique Rissolo visitó la oquedad en la periferia de Kantunilkín, Quintana Roo que es conocida popularmente como la Gruta de Xibalá pero en el reporte del Dr. Rissolo la oquedad es identificada como Cueva Pak Ch’en, por ello me refiero a ella con el doble nombre. El estudio sobre la clasificación de la cerámica que realizó el Dr. Rissolo, nos informa que los tiestos más antiguos pertenecen a la fase “Axiote”, situada hacia el año 700 a. C, época reconocida como un periodo de transición entre los cacicazgos y la edificación de Centros Ceremoniales. Los dibujos y las fotografías blanco y negro del reporte del Dr Rissolo, registran hachas, vulvas y la máscara de un personaje que --en comunicación personal-- el profesor Karl A. Taube le comentó pudiera tratarse de una temprana imagen del dios Xaman Ek.



Hace unas semanas fui invitado por un grupo de periodistas y amigos mayas a la Gruta de Xibalbá-Cueva Pak Ch’en para realizar una temporada de investigación. En la primera visita iluminamos con potentes lámparas y los relieves revelaron parcialmente su contenido. En visitas subsecuentes intentamos ver sin luz como lo hacían los mayas, el contacto con la oscuridad prolongada provoca un estado de quietud mental y después de un rato, uno comienza a ver. En otra ocasión encendimos algunas velas, tenía la inquietud de ver cómo danzan las sombras en el Relato de Xibalbá y observé que de entre los relieves surgían rostros, serpientes y restos de pintura mural que no había percibido en anteriores visitas. Envueltas con la luz y las sombras danzantes de las velas, las formas dejaron de ser elementos aislados y se complementaron para formar una escena en la que varios personajes interactuaban entre sí en tres planos visuales.

Tenía que registrar lo que en ese momento percibía, decidí entonces cambiar de técnica y para evitar el aplanamiento de las formas que provocaba la potente luz de las lámparas, iluminé los relieves a distancia y los fotografié sin flash, fue así como confirmé que la escultura, la pintura y el bajo relieve se fusionan en un extraordinario Relato Mitológico constituido por cinco escenas que muestran rituales chamánicos, invocaciones, ofrendas y sacrificios.

Discurso Ritual

Tres de las escenas poseen un discurso simbólico, personajes y un explícito lenguaje gráfico, las otras dos son disímbolas, parecieran “ambientes o atmósferas” que recuerdan el sentido creador del Inframundo Mesoamericano, en ellas, se percibe un ritmo gráfico en movimiento por el que flotan decenas de rostros y diversos símbolos sagrados como flores, vulvas, máscaras así como glifos relacionados con la dualidad pero también “hachas” y un misterioso danzante con una “cabeza en forma de flama”.



Una de las escenas figurativas muestra a una “serpiente voladora” que envuelve el rostro de una entidad divina provista de orejas de murciélago, sus facciones son olmecas y tiene la lengua bífida, la flanquean un guerrero y algunas cuentas de jade (Foto 1). Debajo a la “serpiente voladora” una franja labrada que pudiera ser la cola de un reptil, se incorpora a una escena figurativa y desde ella reptan varias “co-esencias” (nahuales-wayob’); en su ascensión,  algunas se enfrentan visualmente entre sí y otras son atravesadas por serpientes a la altura de sus cuellos.

En el costado de una enorme roca situada frente al cenote, un individuo se coloca una máscara con prominentes labios y nariz ancha y chata al tiempo que asciende por un poste (Foto 2), probablemente con el antebrazo izquierdo golpea una pelota de caucho, el poste es un extremo alargado de una lengua bífida que surge desde una oquedad; en el otro extremo de la roca, se ubica sentado un chamán de rostro olmeca sobre un trono en forma de “T” decorado con telas bordadas o pintadas con elaborados rombos, van dispuestas descendentemente como escamas o plumas entrelazadas; el chamán porta un antifaz, al parecer una parte de su rostro estuvo pintado de negro y realiza un temerario Acto de Poder al transfigurar su brazo derecho en una serpiente que da un giro delante de él; arriba de su cabeza y semioculto, un rostro con rasgos de jaguar observa al chamán; ambos están grafiteados, pero los cortes en la piedra no fueron realizados al azar o por enojo, llevan un ritmo y una cadencia, forman parte del discurso visual”.


El Relato de Xibalbá es la expresión plástica de los rituales chamánicos de un pueblo olmeca que habitó la región Noroeste de la Península de Yucatán algunos siglos antes que los mayas. Estamos delante a lo que equivaldría al Génesis del imaginario religioso maya que se desarrolló en un periodo de transición entre los rituales chamánicos y el nacimiento de una estructura religiosa; fue una misteriosa época ubicada en un vacío informativo que hasta el momento nos impide comprender de mejor manera la transición cultural y territorial entre los pueblos olmecas y los pueblos mayas. En este marco histórico, la iconografía del Relato de Xibalbá emerge como una extraordinaria fuente que da luz a ese periodo de oscuridad y plantea nuevas interrogantes y desafíos interpretativos para los rituales chamánicos olmecas que fundamentaron a la Religión Maya.

¿Qué es…?

A partir de mañana y durante tres días, publicaré en el periódico Por Esto! de Quintana Roo y en mi blog, la descripción de tres escenas figurativas del Relato de Xibalbá, continuaré mi propuesta interpretativa de los rituales chamánicos que misteriosos artistas olmecas plasmaron en el fondo de una sagrada oquedad y que siglos más tarde, otros pueblos, de origen maya, continuaron “venerando” por decirlo en nuestros términos religiosos y “dando vida” por acercarnos a los términos de la percepción de nuestros mayores, a través de evocaciones e invocaciones celebradas en rituales y ceremonias que a lo largo de al menos un milenio se desarrollaron frente al cenote y junto al Relato de Xibalbá, dos espacios sagrados… vasos comunicantes con las entidades divinas.

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Nota Bene. Ha raíz de algunos infortunios con su ganado y por los actos vandálicos que han dañado los relieves y petroglifos, el propietario del terreno donde se ubica la Gruta de Xibalbá-Cueva Pak Ch’en, Don Jorge Cab, me solicita informe públicamente que está prohibido el acceso a sus terrenos sin su autorización y que se consignará a las autoridades competentes a todo aquel que invada su propiedad.

4 comentarios:

  1. Saludos Claudio:
    Aqui en Guatemala hay el culto de Maximon, o el Rilaj Maam (el gran abuelo) que fuma y bebe en su cofradía oscura y esta relacionado al Santo Sepulcro (sincretismo). Es bien interesante porque es Maximon el Senor de Xibalbá...

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  2. Estimado Homero, ciertamente Maximón es un culto sincrético, tuve el privilegio de visitar su santuario y recuerdo que el tiempo se suspendió entre el humo del copal del sahumerio... Le mando un cordial saludo. Coc

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  3. Hola Claudio, y Homero . ¿Les gustaria actualizarme e informarme de Maximon, Señor de Xibalba, y como es posible que se relacione al sincretismo, Santo Sepulcro? Es solo una coincidencia fonetica de nombres o que relacionan pueden trazar uds.?
    A proposito, Maximon me suena a nombre Arcangel, como Metatron en Keter . ¿Conocen la Kabala?
    Gracias.

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  4. Saludos Martín, las culturas son sincréticas por naturaleza ya que la evolución del pensamiento humano refleja su necesidad de creencias y éstas se transmutan al existir intercambios comerciales, culturales y sobre todo, guerras, así las entidades divinas se transfiguran y asumen nombres ajenos para mantenerse vigentes, saludos Coc.

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